visitadoras

El libro de Mario Vargas Llosa, «Pantaleón y Las Visitadoras», subraya que las trabajadoras compusieron un himno que reconociera su trabajo, y que no fue incluido en la película que dirigió Francisco Lombardi en el 2000.

Coro

Servir, servir, servir
Al Ejército de la Nación
Servir, servir, servir
Con mucha dedicación

I

Hacer felices a los soldaditos
-¡Vuela, volando chuchupitas!-
Y a los sargentos y a los cabitos
Es nuestra honrosa obligación

II

Por eso vamos contentas y alegres
En los convoyes de nuestro Servicio
-sin pelearnos, ni meter vicio-
con Chinito, Chuchupe o Chupón

III

En la tierra, en la hamaca, en la hierba
Del cuartel, campamento o solar
Damos besos, abrazos y afines
Cuando lo ordena el superior

IV

Cruzamos selvas, ríos y cochas
Ni al otorongo, ni al puma ni al tigre
Tenemos ningún temor
Porque nos sobra patriotismo

Hacemos riquísimo el amor
V

Y ahora a callar visitadoras
Hay que partir a trabajar
Dalila nos está esperando
Y Eva loquita por zarpar
Coro final
Adiós, adiós, adiós
Chinito, Chuchupe y Chupón
Adiós, adiós, adiós
Señor Pantaleón

En el informe que remite el capitán Pantaleón Pantoja subraya que el ritmo escogido para entonar el nuevo emblema del servicio de visitadoras fue La Raspa, sin embargo los superiores del capitán aceptaron el himno, pero recomendaron utilizar melodías más folclóricas debido a que La Raspa era una melodía universalemente conocida.
No obstante el himno generó celos en La Marina y Fuerza Área quienes exigieron que los incluyeran en la canción debido a que también aportaron en la logística para este servicio de visitadoras. Orden que fue acatada por el capitán Pantoja.

El hidroavión de las visitadoras
No fue el único detalle del libro excluido para la película, sino que fueron varios. Por ejemplo las visitadoras tuvieron a su disposición un hidroavión llamado Catalina para trasladarse a los campamentos debido a que habían zonas inaccesibles que ni en una embarcación podrían llegar. Por eso la Fuerza Aérea cedió este vehículo para facilitar el viaje de las trabajadoras sexuales.
El avión tenía su historia porque conectó por primera vez Iquitos y Yurimaguas el 3 de marzo de 1929, por eso encargaron a Pantoja tener cuidado con esta reliquia.
Así el servicio de visitadoras contó con una embarcación cedida por la Marina bautizada como Eva, y el hidroavión llamado Dalila, aunque en la película de Lombardi colocó este nombre para la embarcación.
Chuchupe tuvo problemas para viajar la primera vez porque debido al temor que generaba este viaje, más las acrobacias realizadas por el piloto (quien aprovechó la fobia que sentía la señora para divertirse), llegó desmayada al emplazamiento.

La carta de Maclovia
Maclovia fue una de las 10 primeras visitadoras de Pantaleón Pantoja, aunque en la película ni se le menciona. En una oportunidad, junto a sus compañeras, fue secuestrada por oficiales de un emplazamiento para obligarlas a brindar prestaciones a la tropa, ese momento fue aprovechado por Maclovia para huir con un sargento con quien se casó por vía civil y religiosa. Una vez ubicada fue expulsada del servicio, mientras que su esposo encarcelado.
La salida del servicio motivó a Maclovia a dirigir una carta a la esposa de Pantoja, la señora Pochita, a quien le revela la existencia del servicio de visitadoras dirigido por el capitán, y además el romance que vive con la brasileña, quien aparece como la colombiana (interpretada por Angie Cépeda) en la película.
También es interesante destacar que en Iquitos no solo se ofrecían servicios sexuales en night clubs, sino además como lavanderas. Las mujeres iban casa por casa a pedir ropa para lavar cuando lo que ofrecían era su cuerpo. Maclovia era una lavandera, antes de convertirse en visitadora, y bajo esta fachada ingresó a la casa de Pantoja porque Pochita ingenuamente pensó que se trataba de una doméstica dedicada a lavar ropa.

La denuncia del Sinchi
El Sinchi contactó a Maclovia e hizo que le diera en exclusiva una entrevista donde reveló los detalles que contó en la carta enviada a Pochita. La grabación fue difundida por su programa la Voz del Sinchi para corrobar que existía el servicio de visitadoras. Junto a esta prueba también presentó una conversación con la esposa de Pantoja a quien ubicó en el aeropuerto de Iquitos cuando se iba a Lima después de pelear con su esposo.

La muerte de la brasileña
La muerte de la brasileña, o colombiana como se conoce en le película, fue realmente trágica y no se limitó a una caida en una balacera entre secuestradores y soldados.
Según el libro, un grupo de varones (incluidos exautoridades) detuvo la embarcación Eva con la excusa de auxiliar a un herido. La excusa fue aprovechada para tomar el barco, golpear y violar a las visitadoras, entre ellas la brasileña quien fue tomada por un exalcalde.
Luego de unos días, aparecen los soldados que desatan una balacera sobre los agresores. En ese enfrentamiento muere la brasileña. Para evitar responsabilidades, los secuestradores toman el cuerpo de la visitadora y la clavan, o crucifican, sobre un tronco de árbol y la lanzan al río.
Finalmente los cupables fueron capturados.

Los hermanos del arca
Pero por qué crucificaron a la brasileña, los agresores querían disfrazar el crimen para que los militares crean que fue cometido por los Hermanos del Arca, una secta religiosa que avanzaba sobre Iquitos y llegó a preocupar a la Iglesia Católica y fuerzas militares, debido a que no solo predicaban el fin del mundo, sino que alentaban la crucifixión de animales y también de humanos a quienes convertían en santos. La organización tuvo una importancia en el libro que no fue tomada en cuenta por la producción del filme.
Como vemos la película, que en producción y actuación no es mala, no fue afortunada en la adaptación del libro porque aún hay varios detalles, no anotados en este post, que no fueron incluidos en el filme.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.