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Robert Redford junto a Bob Woodward, Carl Bernstein y Ben Bradlee.
Robert Redford junto a Bob Woodward, Carl Bernstein y Ben Bradlee.

Una historia como el escándalo Watergate tenía que llegar al cine. Robert Redford compró los derechos del libro escrito por Bob Woodward y Carl Bernstein por 450 mil dólares y la adaptó en Todos los hombres del presidente que se estrenó en 1976. En la cinta una personaje no podía quedar afuera: el editor ejecutivo del Washington Post, Ben Bradlee.

En el Washington Post no estaban muy convencidos de este filme porque en el cine hay estereotipos bastante reforzados sobre la labor periodística (que hasta la fecha perduran). En el sétimo arte y la televisión los periodistas aparecen como seres ambiciosos, manipulados, que solo quieren obtener la información por fama y dinero, cuando en realidad, los hombres de prensa buscan llegar a la verdad de la notica.

Bradlee no estaba convencido, pero al final consideró que el filme podría ayudar a derrumbar esos estereotipos. “Creo que la película podría tener un impacto importante en las personas que tienen una visión estereotipada de los periódicos. Puede reforzar los estereotipos, o podría mostrarles que nos esforzamos muy duro para la responsabilidad”, indicó en su momento.

Le propusieron que el mismo se interprete en la película, pero no lo aceptó. Así que trajeron a Jason Robards para que lo interpretara. Él quería que sea Henry Fonda. Robards obtuvo una nominación al Óscar a mejor actuación secundaria.

Cuando leyó el guión lo considero duro y brillante.

La cinta tuvo el impacto esperado. La película se centra en la forma cómo es que obtienen la información y cómo la van puliendo para luego publicarla en el diario.

Recibió ocho nominaciones. Ganó dos por su sonido y dirección artística. Y de alguna manera se ha convertido en un material de consulta para los estudiantes de periodismo.

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