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A Steve Jobs no le interesaba ser agradable. Solo le importaba trabajar e inventar. En el Steve Jobs de Danny Boyle vemos al fundador de Apple más lidiando con sus problemas de personalidad que inventando.

Antes que termine el año, llegó Steve Jobs, película dirigida por Danny Boyle, y escrita por Aaron Sorkin, quien hizo el guión de La Red Social de David Fincher. El filme está protagonizado por Michael Fassbender y Kate Winslet. La cinta va abarcando de una manera particular la vida de unos los hombres más visionarios que revolucionó la tecnología a nivel mundial. Murió de cáncer en el 2011, aunque su legado se mantiene intacto.

En la película conocemos a un Steve Jobs, que notaron más sus colaboradores y trabajadores, que las personas que utilizaron sus inventos. El filme se centra más en exorcisar los demonios de Jobs. Ponerlo frente aquellos a quienes hizo daño o con quien tuvo algunos problemas, para conocer, a través de este personaje, las decisiones que tomó en determinados episodios de su vida.

Aquí no veremos maravillados cómo es que nacieron sus ideas o que hacía cuando se ideó el primer iPhone, aquí veremos un retrato duro y desconocido de uno de los genios más exigentes que contó la industria tecnológica.

La historia central gira sobre su problema para aceptar a su hija, a quien no reconocía como tal, pese a que un juez decretó el vínculo. Pero más negaba a la pequeña, más se parecía ella a él, sin embargo el conflicto se mantenía ahí, y Jobs simplemente no quería aceptar esa certeza genética que los unía.

A partir de esta conflictiva relación se describen otras menos terribles, pero que ayudan  a conocer a un Jobs solitario, exigente, insoportable, cruel, aunque decidido y convencido que sus inventos revolucionarían su entorno. Siempre pensando en lo que el usuario necesita o requiere.

Si pensaron que Steve Jobs es una película que retrata su trabajo y aporte a la sociedad, pues están lejos de la realidad, porque la película solo es un vehículo para conocer a un personaje complejo, de raíces duras y de convicciones sólidas que solo le sirvieron para chocar con el resto.

Buena interpretación de Michael Fassbender como Steve Jobs, quien no solo adopta el físico del fundador de Apple, sino también su voz y algunos gestos. También subrayar el trabajo de Kate Winslet, la leal colaboradora de Jobs.

 

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Haciendo un flashback reparé en que siempre he visto películas. Me acuerdo de Furia de Titanes; de las cintas de vampiros que no me dejaban dormir; de Quo Vadis y todas las cintas de Semana Santa. Y hasta hoy, ya mayor, me siguen acompañando. Las películas son mis mejores amigas. La compañía en ratos de soledad y, por momentos, las respuestas a las dudas generadas por nuestra cabeza. La idea de esta página no es más que compartir lo que me gusta con ustedes e invitarlos a disfrutar, como yo, de este arte.

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