Compartir

The Crown retrata los inicios del reinado de Isabel II en Inglaterra. La serie va más allá de los detalles históricos conocidos y profundiza en las intimidades de la familia real y las decisiones que se tomaron para darle estabilidad a la monarquía británica.

Isabel asume el reinado después de la muerte de su padre por un cáncer. Desde ese momento esa mujer desaparece para convertirse en la reina de Inglaterra.

Sus prioridades ya no son sus prioridades, sino las de una nación. Su misión es mantener el poder y la monarquía.

Y todas sus medidas tienen consecuencia. Su esposo y hermana no lo entienden. No comprenden que lo hace por el bien de la monarquía y que ella no les pertenece, y por esa incomprensión es que se generan problemas.

Dice que no hace nada, pero sus consejos y decisiones no pasan desapercibidas. Cada movimiento tiene que ser aprobado por los políticos.

Sin embargo las palabras de este personaje tienen fuerza a tal punto de hacer llorar, al entonces político más poderoso de Inglaterra, Winston Chruchill, quien tuvo que admitir, en la serie, que su majestad estaba preparada para esta nación.

Lo que llama también la atención de esta serie son los detalles. Se dan su tiempo para describir cómo se desarrolló la operación que hicieron al rey Jorge para controlar el cáncer que avanzaba en su organismo, así como el protocolo que se tiene que seguir para hablar por teléfono con la reina. Inciden en descripciones que probablemente muchos desconocían y dejan de lado aquellos que son de conocimiento público, al final el objetivo es conocer una historia que ha estado oculta estos años.

La serie no es la historia de un romance, sino de una mujer que entiende, desde que se puso la corona en la cabeza, que desaparecía para convertirse en una institución que, para la serie, es vital en ese país.

Dejar una respuesta