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La nueva serie de Netflix, 13 Reasons Why, ha sido una sorpresa. Las redes sociales no dejan de comentar la historia de Hannah Baker. Once millones de mensajes en Twitter lo prueban. ¿Pero es buena como se comenta en estos espacios?

13 Reasons Why cuenta la historia de Hannah Baker. Ella se suicida, pero antes deja siete cassettes grabados. En cada cinta enumera las razones de su muerte e identifica a los responsables. Pero su historia se conoce a través de Clay Jensen, compañero de estudios y por horas una opción de novio.

Las razones de la muerte de Baker están relacionadas con los problemas que afectan a los adolescentes: bullying, acoso, maltratos y hasta agresión sexual. Los adolescentes pueden ser crueles sin proponérselo. Como viven en una etapa en que buscan experimentar todo, no miden las consecuencias de sus actos y palabras.

Sin ayuda

hannah baker

Por momentos el personaje central puede parecer dramático y poco práctico, pero la ausencia de una mano adulta la llevan a situaciones que la empujan a tomar su decisión final. Lo peor es que cuando decide pedir ayuda, no la encuentra, porque, por ejemplo, el encargado sencillamente no la entiende o no la quiere entender. O solo quiere comprenderla como un adulto más. A veces los mayores vemos a los adolescentes como nosotros y nos olvidamos en viven en medio de la inseguridad y en intentar indagar si lo que hacen o no es correcto. En ese campo intervienen los mayores. Pero a veces no sucede así.

La serie es recomendable para los adolescentes, para que reparen en el daño que podrían ocasionar a sus compañeros, pero también para los adultos, para que empiecen a entender como funciona este mundo. No solo los niños requieren de máxima atención, sino también los jóvenes. Lo ideal sería que padres e hijos la vieran. Pero lo necesario es que la vean.

El final de la serie

La escena del suicidio es bastante gráfica. Violenta. Dolorosa. Y en silencio. Si era pertinente o no en la historia. Pues tenía que existir esa toma. Es parte de la historia. Dulcificarla, hubiera glorificado aún más el suicidio, pero se incluyó tal como es, sin censura. Y obviarla hubiera dejado en el aire la historia. Por eso necesario que los padres acompañen a los jóvenes en el final de la serie.

Hay una buena historia. Bien actuada por jóvenes aún desconocidos. Buen detalle con los cassettes y Walkman de los 80. Clay Jensen, interpretado por el joven actor, Dylan Minnete, hace un buen trabajo al compartir el dolor de su mejor amiga, Hannah Baker. Mientras que Katherine Langford, Hannah Baker, proyecta un personaje que por momentos parece no sufrir, y lejana a tomar esa decisión final. Sin embargo así funcionan los suicidas, la procesión siempre va por dentro, y nunca nos damos cuenta. Ni siquiera preguntamos.

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