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Meryl Streep es Franchesca en Los puentes de Madison, una película de Clint Eastwood de 1995. Ella es una ama de casa entregada a las labores del hogar, presa de la rutina y dispuesta a alterarla. Cuando aparece Robert (también interpretado por CLint Eastwood), un fotógrafo, por el pueblo donde vive se entrega a una aventura que la marcará por el resto de su vida.

En la escena final, donde se resuelve el destino de los protagonistas, Meryl Streep demuestra porque es la mejor actriz del cine. Su personaje tiene que decidir si quedarse con su familia o dejarlo todo por el amor de su vida. El rostro de Streep transmite impotencia, duda y frustración cuando toma esa decisión.

Se dice, aunque suene exagerado, que la actriz lloró durante dos días, después de esa toma. Clint Eastwood quien también protagonizó esa película, le pidió hacer una escenas más felices, ella le pidió tiempo. No podía controlar sus sentimientos.

Incluso hizo llorar a todos aquellos que participaron esa escena. Solo por esa toma la película es mejor y Meryl Streep la reina.

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Y pensar que no estaba entre las favoritas a interpretar el papel de Francesca. Steven Spielberg fue uno de los productores de la cinta y pidió a Isabella Rossellini para el papel. Hablaron con Anjelica Huston, Jessica Lange, Mary McDonnell, Cher y Susan Sarandon, pero nadie quedó con el puesto. Hasta que Clint Eastwood le propuso a Meryl Streep, Spielberg no quiso, pero se convenció y dejó que Streep ingrese a la película. Fue una buena decisión.

Para este trabajo la actriz subió de peso y fue una de las responsables que casi la cinta sea calificada como “solo para adultos” cuando dijo la palabra “fuck” en uno de sus diálogos cuando se refería a sexo. Eastwood pudo evitar esa censura.

Streep fue nominada al Óscar por este trabajo, aunque no ganó protagonizó un clásico que hasta hoy ablanda el corazón más duro. Recomendable.

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Haciendo un flashback reparé en que siempre he visto películas. Me acuerdo de Furia de Titanes; de las cintas de vampiros que no me dejaban dormir; de Quo Vadis y todas las cintas de Semana Santa. Y hasta hoy, ya mayor, me siguen acompañando. Las películas son mis mejores amigas. La compañía en ratos de soledad y, por momentos, las respuestas a las dudas generadas por nuestra cabeza. La idea de esta página no es más que compartir lo que me gusta con ustedes e invitarlos a disfrutar, como yo, de este arte.

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