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Dunkerque es perfecta. No te deja respirar ni en el segundo visionado en el cine (lástima que a Arequipa solo haya llegado la versión doblada porque se hubiera disfrutado mejor). La tensión está presente desde el primer segundo profundizada gracias a la música de Hans Zimmer y al trabajo de los actores.

La película de Christopher Nolan es la historia del rescate de tropas británicas arrinconadas por los alemanes en las playas de Dunkerque en Francia.

Lejos de mostrarnos el habitual drama bélico, explosiones de sangres y piernas en el campo de batalla, Nolan nos retrata la desesperación de los soldados por dejar esa cárcel y regresar a casa. Los militares no tienen tiempo para perder y ven cualquier oportunidad para irse. Aquí no hay espacio para el heroísmo, sino para las decisiones prácticas. Además que perder millares de hombres en esas playas hubiera sido un derroche de recursos humanos favorable a los enemigos nazi.

Por eso es que Nolan juega bastante con el tiempo. La tensión está justificada. Si demoran un segundo, entonces el enemigo los borrará de las playas. Porque el villano, a quien no vemos, no les da tregua. Les lanza bombas, una y otra vez, aprovechando que están en grupo, sin salida y con pocas opciones para sobrevivir.

No es una película que sea difícil de entender, salvo que está contada como en El gran truco, en distintos tiempos, llegando a coincidir al final.

La cinta de Nolan no ofrece mucho diálogo. No hay esas conversaciones existenciales y psicológicas que nos tenía acostumbrado Nolan, aunque si alguna línea que vale la pena recordar. Ni el giro final que sella todas sus películas, a excepción del final, que no necesariamente es feliz, para una parte de los personajes de la historia.

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En Dunkerque no hay una historia de bandos. Ni reflexiones. No hay tiempo para eso. Sino el retrato de una supervivencia. Y como sucedía en los clásicos, odiamos y tenemos a un villano, que no vemos. Ataca a las tropas, pero no aparece. No se le ve la cara.

La música de Hans Zimmer contribuye a la tensión de la historia, aunque algunos rasgos parecen similares a Batman, Interstellar y El origen.

Dicen que no hay actuaciones sobresalientes, pero Tommy (Fionn Whitehead) con su silencio y mirada hace mucho. Cuando corre se nota su desesperación y cuando está bajo el agua tapándose los oídos, su hartazgo. “¡Ya basta!” parece decir. Tom Hardy transmite mucho por los ojos, y Harry Styles, a quien las seguidoras, y seguidores, de One Direction, hace un buen debut.

No hay mucho que cuestionar la película. Vayan a disfrutarla. Y en silencio, disfrútenla. Altamente recomendable.

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Haciendo un flashback reparé en que siempre he visto películas. Me acuerdo de Furia de Titanes; de las cintas de vampiros que no me dejaban dormir; de Quo Vadis y todas las cintas de Semana Santa. Y hasta hoy, ya mayor, me siguen acompañando. Las películas son mis mejores amigas. La compañía en ratos de soledad y, por momentos, las respuestas a las dudas generadas por nuestra cabeza. La idea de esta página no es más que compartir lo que me gusta con ustedes e invitarlos a disfrutar, como yo, de este arte.

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