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No hay que mirar toda la serie de Death Note para darse cuenta que es superior a la película estrenada en Netflix. Las comparaciones son inevitables. Desde que se estrenó la cinta en esta plataforma, los fans hicieron hincapíe en esta relación.

El manga, estrenado en el 2006, es más inteligente. Su protagonista más ambicioso y su relación con el Dios de la Muerte, o Ryurk, más de cómplices y hasta de amigos interesados. A veces Ryurk funciona como un consejero. Pero en la película no. Este personaje más está presente para hacernos sentir miedo o terror. Aunque salvo por la voz, en inglés, no genera los sentimientos expuestos.

Death Note es un libro de muerte manejado por un muchacho inteligente llamado Light. Si anotas un nombre en esas hojas, muere esa persona. Si en la serie todos fallecen por un ataque en el corazón, en la película se hace todo más complicado. Como en la película Destino Final. Así como un juego de billar. Un bola golpea a la otra y otra hasta llegar al hoyo. Igual. Para matar en la película, por ejemplo, un auto choca, hace caer una escalera, esta desconecta un cable, que llega a un charco de agua cercano a la víctima, hasta electrocutarlo y matarlo. Una conspiración forzada.

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También la concepción del personaje L es distinta. En la película está más caricaturizado. Exagerado. Grita, se desespera. Pero en el manga es inteligente, sutil, atrevido y tiene una relación interesante con Light. Hay un juego entre ambos: uno por descubrirlo y otro por matarlo.

El filme de Netflix no es malo, pero el manga es mejor. Y se lo recomendamos. Si no lo ha visto. Hágalo, que le va a gustar.

Una muestra que el público está descontento con la cinta es que las páginas evaluadoras de películas, también recogen la posición del espectador.

El público a través de Metacritic le pone 3.5 puntos. Osea desaprobado. Y en Rotten Tomatoes una aprobación del 25 por ciento. Es decir la película está jalada. Para la próxima.

 

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