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La hora final es la historia de la captura de Abimael Guzmán, líder de la organización terrorista, Sendero Luminoso. Está dirigida por Eduardo Mendoza (El evangelio de la carne, Mañana te cuento) y protagonizada por Pietro Sibille y Nidia Bermejo.

El estreno de la cinta coincide con la conmemoración de los 25 años de la captura de Guzmán a manos del Grupo Especial de Inteligencia (Gein). El grupo fue creado, exclusivamente, para atrapar al “cacheton”, como se apodó a Guzmán.

El filme resulta importante, principalmente, para los jóvenes que desconocen cómo funcionó esa época de terror. Sendero Luminoso intentó imponer sus ideas con sangre y fuego. No fue un conflicto ni una guerra interna. Sino la aplicación del terror para someter a una sociedad. En ese sentido la cinta resulta informativa en una sociedad de mala memoria que apelando a esos vacíos suele perdonar sin reparar a quien.

Lo mejor de La Hora final

El trabajo de Nidia Bermejo es bueno. Su personaje vive entre la espada y la pared. En una incertidumbre. Porque es una policía que investiga a Guzmán y tiene un hermano terrorista. Qué hacer en ese caso. Entregarlo o protegerlo. Y no es que estén peleados. Al contrario, ella quiere a su hermano, aunque el sentimiento no sea mutuo. En ese sentido Bermejo lleva a su personaje a tomar decisiones bastante emotivas que podrían arriesgar su misión.

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Esta trama está bien (aunque en otras situaciones ese personaje no llegaría vivo al final dada sus acciones), a diferencia de la historia central. A veces distrae del objetivo de la cinta porque está bien trabajada gracias al trabajo de Bermejo.  Por momentos parecería que Guzmán pasa a segundo plano.

Por otro lado, los seguimientos a los agentes de Guzmán son bastante inocente. En la vida real, cualquiera se daría cuenta que los siguen. Eso evita que se genere una atmósfera de tensión y peligro que se asemejara a la realidad. La música tampoco contribuye.

Y si pensó que la pareja central es la misma que hemos visto en todos los reportajes de los programas periodísticos dominicales a propósito de esta fecha, pues no. No es. Es otra. Solo al final se les menciona, porque ni diálogo tienen.

No obstante la cinta tiene que verse y más aún cuando falta más cine que se dedique a indagar sobre este terrible periodo que ojalá no se repita en el futuro.

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