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crítica de la hora final

La hora final tiene fuerza en las redes sociales. Pero desde que salió la crítica de La hora final cambió el debate. El director de la película, Eduardo Mendoza, no se quedó callado ante lo que considera apreciaciones injustas de los críticas.

La crítica de La hora final escrita en El comercio es demoledora. Solo le da una estrella de cinco.

Como thriller, el filme de Mendoza es un fracaso total. Como drama, es un bosquejo, un borrador que parece haber sido realizado burocráticamente, sin siquiera tentar un planteo audiovisual que supere al telefilme amateur

Al director de la cinta no le gustó este comentario y señaló que el autor de la crítica, Sebastián Pimentel, tiene algo personal contra él.

Chicho Durant, otro director peruano, también respondió a la crítica de El comercio y llamó oficio parásito.

La crítica de La hora final en la revista Somos del diario El comercio tampoco fue buena. Solo le pone una estrella de cinco.

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Lo hago ahora de una película que se esperaba con interés y que francamente decepciona

Ricardo Bedoya va por el mismo camino de estos críticos. Tampoco le gustó la película.

Lástima que “La hora final” no se haya decidido a seguir la ruta trazada en sus primeros minutos (…) Esas líneas narrativas, más bien sinuosas, aparecen como pegotes. Cuando la película intenta volver al hilo del relato central, deshilachado en el transcurso, ya resulta muy tarde. El clímax queda opacado por las pequeñas culminaciones dramáticas (incluye alguna que no se puede revelar) que se le adelantaron

La hora final no es una mala película, pero tampoco un desastre. Tiene un problema al revelar una subtrama que opaca el tema central. Mientras que las persecusiones de los agentes son inocentes e inverosímiles.

Hasta el politólogo, Carlos Melendez, dio una breve opinión sobre la cinta.

Desde el diario Gestión, el crítico Raúl Ortiz Mory, considera que la cinta es irregular, pero por momentos capta el interés del espectador.

La hora final tiene en su primer tercio de metraje un conjunto de acciones que ahuyentan la potencialidad narrativa y argumentativa que merece una historia como la que aborda Mendoza. Así, en ese lapso, nos encontramos ante una película repetitiva, monótona y con tiempos muertos que entorpecen el desempeño del reparto. No obstante, pasado el temporal, una serie de hechos fortuitos hacen más compleja la trama y despierta el interés sin decaer en ritmo hasta la escena final.


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