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cuy

La cuarta temporada de Black Mirror en Netflix se podría considerar irregular. Buenos episodios, otros no tanto. Pero hay uno, el cuarto, llamado “Cocodrile” que llamó la atención por la forma como resolvieron un crimen. Esto es un SPOILER.

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En este episodio una mujer se ve contra la espada y la pared cuando reaparece un viejo amigo. Él le trae un trágico recuerdo. Ambos participaron en un accidente, aún jóvenes, que provocó la muerte de un ciclista. No lo auxiliaron ni llamaron a la policía, sino que lo recogieron y lo enterraron.

Años después él tiene remordimientos de conciencia, y ella no quiere que se sepa la verdad. Así que lo mata.

El problema se agudiza cuando aparece una investigadora de seguros quien recurre a un novedoso invento. Una máquina que le permite ver los recuerdos. Pone un chip en la cabeza y en una pantalla se ve todo. Y cuando le pone este aparato a la asesina, lo ve todo. Sí, todo.

Los recuerdos se ven en esta máquina.

La asesina no ve otra vía que también matarla, y no solo a ella, sino también a su esposo, quien sabe dónde estaba. Y lo peor a su hijo de apenas a un año. Porque teme que pongan esa máquina de recuerdos y vean su cara.

EL CUY

Pero en ese momento no contaba con la astucia del cuy. Había un cuy en la habitación del bebé. Cuando llega la policía toma la mascota y lo conecta a esa máquina de recuerdos donde se ve el asesinato. El cuy ayudó a resolver el crimen.

En Estados Unidos consideran a los cuyes mascotas. En inglés pueden llamarse como Guinea Pig. Incluso los consideran como hamster gigantes. Y hasta ayudan a la policía, según Black Mirror. Dicen que se les considera muy inteligentes y con buena memoria.

Pero en Perú, y quizás en la mayoría de poblaciones latinas, son protagonistas de los platos típicos más deliciosos del país. Cuestión de gustos.

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