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No se ha escrito mucho sobre la película peruana, El gran león. La cinta de Tondero está protagonizada por el actor, Carlos Alcántara. La crítica escrita hasta el momento sobre este filme peruano no es bueno.

El Comercio, con el artículo de Sebastián Pimentel, publicó su opinión el sábado y la calificó con un punto sobre cinco. En líneas generales desaprobó la cinta. No le gustó el trabajo de Alcántara. E incluso señala que la cinta copia demasiado de la versión argentina, El gran león (disponible en Netflix, si lo quieren ver).

La decepción de la cinta peruana tiene que ver, en primer lugar, con Carlos Alcántara en el papel de León. En la versión de Francella, este logra un personaje lleno de encanto, simpatía, inteligencia, y hasta de una cuota de tristeza, ensoñación melancólica o sentimental más propia de una buena comedia clásica. Alcántara, en cambio, sin posibilidad de ir muy lejos respecto de su registro de ‘stand-up comedy’ o de picaresca criolla, se ve incómodo, limitado, enfundado en un personaje que no entiende.

Al conocido crítico, Ricardo Bedoya, en su blog Páginas del diario de Satan, le llama la atención lo que la película quiere transmitir: un producto comercial que quiere maquillar una ciudad.

Solo la química entre Alcantara y Gianella Neyra -y el desparpajo de Patricia Portocarrero- logra combatir la impresión de que todo en la película –desde el diseño de producción hasta el estilo de la fotografía- ha pasado por un filtro normalizador. Ese que le permite asomarse a los salones de exhibición de la producción fílmica profesional, hecha con ojo publicitario y una realización tan funcional que se confunde con la neutralidad expresiva. Apuntando hacia públicos objetivos acotados en los sectores medios y altos, se impone el “look” de catálogo en papel satinado y se minimiza – se disimula, oculta o vuelve invisible- cualquier rasgo de identidad local, lo que explica la ausencia del contraplano de la estación La cultura. O de cualquier otro contraplano revelador de contradicciones.

Los comentarios tampoco han sido buenos en redes sociales. Por ejemplo, Omar Cáceres, de Cinefilia considera que la película no ofrece nada nuevo.

 

TAQUILLA

Pero la crítica no tiene mucha repercusión en la taquilla. Hasta el momento la película llevó 435 mil espectadores. Una buena cifra, pero lejana a las que obtenía Carlos Alcántara con Asu Mare. El boca a boca tampoco ha sido muy favorable para la película.

 

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