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En tres episodios de la serie de Netflix, Luis Miguel, quedó claro que el villano en su padre. El personaje, interpretado por Óscar Jaenada (Cantinflas, Piratas del Caribe), lleva sobre sus espaldas el lado oscuro de la vida del cantante quien aparece como un talentoso, pero inofensivo artista, incapaz de tomar malas decisiones.

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Hubo una mala relación entre padre e hijo, pero en la serie queda claro que actuó más como un ambicioso empresario, que como el común progenitor que protege a sus hijos.

Boicotea la relación de Luis Miguel con su novia, no hace lo que su hijo quiere hacer y además ofrece a su esposa a un general para conseguir financiamiento para el álbum del cantante. Que ruin, no. En nuestra cabeza Luisito Reyes, es el malvado de la vida de Luis Miguel.

Pero en verdad fue un hombre malo. Pues parece que sí.

Una relación tóxica

Durante estos largos años de trayectoria de Luis Miguel se especulaba sobre su consumo de droga. Pero en informaciones periodísticas se reveló que el padre obligó al cantante a consumirlas para que pueda aguantar los conciertos.

El tío de Luis Miguel, Manuel Gallego, reveló hace años este hábito.

Su padre desde muy niño, a los 11 años le daba pura droga para que pudiera cantar porque era tantas sus presentaciones

Mientras que el director del festival de Viña del Mar, entre 1981 y 1990, Sergio Riesenberg, reveló que el padre le daba droga al muchacho.

A los 13 o 14 años, la edad que yo lo traje a Viña porque me lo habían ofrecido un año antes pero yo lo encontré muy chico, le daba cocaína. Lo digo responsablemente y a prueba de desmentido

Pero luego cuando le volvieron a preguntar lo mismo suavizó sus declaraciones.

Yo no vi exactamente que el papá le diera cocaína, pero se comentaba. Yo como director del Festival de Viña recibí informes de la gente de atención del hotel donde estábamos. Estábamos en piezas contiguas y se encontraban restos de cocaína en la habitación de Luis Miguel

También recordó que su padre maltrataba a Luis Miguel.

Luisito Rey empieza a explotar a este niño (Luis Miguel), yo estuve con ambos en el Hotel O´Higgins y vi como trataba a Luis Miguel. No le pegaba, pero por Dios que le gritaba

Qué dice el actor

Pues para Óscar Jaeneda también le queda claro que el villano de esta historia es el padre de Luis Miguel.

Era un tío muy inteligente, un artista que tomó malas decisiones: unas culturales, unas genéticas y otras tomadas por los vicios. Pero era muy listo y sentido, muy radical: si eras su amigo, eras su amigo a muerte; pero si eras su enemigo, iba a por ti. Era un gaditano de aquel entonces por el mundo, que se suponía mejor artista de lo que era y culpaba mucho a la mala suerte

Incluso lo investigó para entender un poco más al padre del artista. También recuerda que terminaba agotado en cada escena, porque el personaje era bastante intenso.

El reto ha sido entenderlo. Me costaron muchas cosas, en particular ese trato con su hijo. Hablé con muchos conocidos y amigos de él y todos coincidían en esta figura, no encontré mucha dicotomía, los testimonios eran bastante homogéneos

Lo que queda claro es que la relación entre Luis Miguel y su padre hubo una relación tóxica. Acabó cuando el cantante tenía 19 años y decide prescindir de los servicios de su padre. Ambos siguieron su camino. Luis Miguel llegó al estrellato, mientras que Luisito Reyes murió a los 47 años de una fuerte pulmonía. El cantante no acudió al sepelio, como se ve en la serie.

Van tres episodios de la serie en Netflix y ya generó una ola de comentarios. Y aún falta conocer que pasó con la madre de Luis Miguel cuyo secreto seguramente se develará al final de la serie.

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Haciendo un flashback reparé en que siempre he visto películas. Me acuerdo de Furia de Titanes; de las cintas de vampiros que no me dejaban dormir; de Quo Vadis y todas las cintas de Semana Santa. Y hasta hoy, ya mayor, me siguen acompañando. Las películas son mis mejores amigas. La compañía en ratos de soledad y, por momentos, las respuestas a las dudas generadas por nuestra cabeza. La idea de esta página no es más que compartir lo que me gusta con ustedes e invitarlos a disfrutar, como yo, de este arte.

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