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Por Christiaan Lecarnaqué L.

22 de julio, la nueva película Paul Greengrass, retrata los ataques terroristas ocurridos en Noruega en el 2011. Estos atentados segaron la vida de 77 ciudadanos. El filme explora este acontecimiento hasta el juicio del responsable de estas muertes.

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La primera media hora de 22 de julio impacta, y es lo mejor de la película, porque se centra en el ataque terrorista. Combina acciones. Por un lado vemos al terrorista preparándose y al otro un campamento de jóvenes, sin sus padres, bromeando, jugando y participando de las actividades.

El ritmo de la historia te tiene atento esos minutos, más aún porque plasma la crueldad de esta loco quien creyó en las armas para imponer sus pensamientos. Greengrass no tiene la necesidad de ser explícito para describir esta tragedia. El sonido de los balazos y los gritos de pánico de las víctimas nos transmiten esa desgracia.

En esta media hora Greengrass demuestra su talento como lo ha hecho en otras películas similares como Vuelo 93 o Capitán Phillips. Mantenerse tenso y atento es su trabajo.

Luego se enfoca en la recuperación de los sobrevivientes. Principalmente se centra en un joven que vuelve a la vida por un milagro aplicado por la ciencia. Su “resurrección” parecía imposible, pero su voluntad de hierro lo dejó con los pies en la Tierra.

Con la aparición del adolescente se inician dos historias paralelas. Por un lado el lado el joven magullado, moreteado, recuperándose de las secuelas físicas y psicológicas que dejó el atentado. Con su historia conocemos, también, el drama de otras víctimas.

22 de julio

Y por otro, un terrorista frío, sin arrepentimiento ni con empatía por el dolor de los familias de los jóvenes caídos. El villano no da tregua a sus sentimientos. Se mantiene en sus trece hasta el final. Sonríe, se burla. Cree que su acción fue necesaria para llamar la atención de la comunidad y virar sus ideas: expulsar a los migrantes de Noruega. Esta representación lo hace insoportable.

EL BIEN CONTRA EL MAL

Estas dos historias coinciden en la última media hora, cuando se desarrolla el juicio final. El bien se enfrenta al mal. Solo el joven puede vencerlo, porque el resto parece no quitarle esa sonrisa burlona la malvado de la historia.

El superhéroe se siente golpeado, pero se prepara para enfrentar al villano. Palabras bien dichas, sazonadas con una broma, el bien al final se impone. Aunque el mal continúe en sus trece.

El terrorista quería eliminar a los migrantes con balas y bombas. Este episodio ocurrió en el 2011. Desafortunadamente estas intenciones se mantienen en la actualidad. Porque hay una corriente antimigrantes que hace lo posible por enemistar a locales con visitantes. Incluso en Perú donde políticos avivan los temores de la población hacia venezolanos que huyeron de la crisis generada por el gobierno de Nicolás Maduro. No es necesaria la violencia para agredir, las palabras y leyes también maltratan.

22 de julio está disponible en Netflix. Altamente recomendable. Dura dos horas y media.

Reseña Panorama
Buena
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Haciendo un flashback reparé en que siempre he visto películas. Me acuerdo de Furia de Titanes; de las cintas de vampiros que no me dejaban dormir; de Quo Vadis y todas las cintas de Semana Santa. Y hasta hoy, ya mayor, me siguen acompañando. Las películas son mis mejores amigas. La compañía en ratos de soledad y, por momentos, las respuestas a las dudas generadas por nuestra cabeza. La idea de esta página no es más que compartir lo que me gusta con ustedes e invitarlos a disfrutar, como yo, de este arte.

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