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El final de Juego de Tronos

No fue un buen final, pero en general Juego de Tronos es una buena serie. La volvería a ver por una tercera vez. Y también la recomendaría.

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Días después del final de Juego de Tronos encontré memes creativos, leído comentarios y artículos en unos expresando su rabia por la forma cómo acabó esta serie, y otros, agradeciendo a la producción por estos años de buenos diálogos, interpretaciones y música.

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Pero en el fondo creo que a pocos les gustó el epílogo de la adaptación de libros de George R.R. Martin. Los más extremos, los haters, destrozaron todo el capítulo encontrándole errores e incongruencias que justifican su odio a este final.

Otros, igual de rabiosos, se volcaron a páginas web especializadas y desaprobaron la serie. Este episodio obtiene, hasta ahora, un puntaje de 2.6/10 en Metacritic, el más bajo que haya recibido un capítulo de Juego de Tronos.


final de juego de tronos

Lo peor es que es imposible no darles la razón. A veces los extremos te contagian.

Otros, más diplomáticos, defensores de la serie, dedican sus párrafos a las buenas temporadas que regaló las historias de George R.R. Martin a enfocarse en las virtudes del adiós del final de Juego de Tronos.

En verdad este final de Juego de Tronos te deja indiferente. No te hace nada. Te regala momentos emotivos como el reencuentro de Jon con Fantasma (Ghost) o la coronación de Sansa, pero luego nada. Ni fu ni fa. A veces te dejas convencer por los haters, porque no hay mucho de donde defender esta propuesta.

EL SPOILER DEL FINAL DE JUEGO DE TRONOS


juego de tronos

Hace un par de semanas, por casualidad, gracias a los grupos formados en Facebook, en torno a Juego de Tronos, filtraron la historia final de Juego de Tronos. Cuando leía que Bran iba a quedarse con el trono de hierro, mi primera reacción fue de incredulidad. Pero primero había que confirmar si esos datos serían exactos en la pantalla chica.

Y sí. Los spoiler se confirmaron con el giro de Daenerys y su ataque loco a Desembarco del Rey. Pero por qué Bran. Bueno, seré paciente y miraré el final de Juego de Tronos, para entender las justificaciones de los escritores, pensé. Y esperé.

Para qué. Para que te digan que el personaje con mejores historias debía coronarse como rey de Los siete reinos. No el líder. Ni el más político. O el más astuto. Sino el que tenía mejores leyendas para compartir entre sus súbditos.

Algunos dicen: ‘es que implícitamente es un homenaje a la historia de Juego de Tronos’. Sí claro. Más parece una tomadura de pelo de los escritores para romper las apuestas y decirle a los fans: ven que cualquier podía ser rey, ven aquí tienen su final agridulce.

Al final a Bran le faltó decir: ‘Ja, los usé a todos, porque ya sabía que iba a ser el rey’. Es que como si Tolkien hubiera elegido al enano o Légolas y no Aragorn para gobernar. Algo así.

FALLARON LAS ACTUACIONES


Otro problema es las limitaciones actorales de personajes como Jon y Daenerys. Faltó más. Emilia Clarke expresa en su rostro decepción en el capítulo anterior cuando tilda de traidor a su entonces amado Jon, luego locura cuando ataca Desembarco del Rey. Y cuando vuelven a encontrarse en el trono de hierro, vuelve su hermosa sonrisa de comedia romántica para intentar convencer a Jon que debían reinar juntos como en los cuentos de hadas. Osea aquí no pasó nada. Si la intención de Emilia Clarke era darle una dualidad a su personaje, bueno y malo, ese villano que te cae bien, pues le falló. Faltó más. Y esas diferencias, también, se notaron en el encuentro de Tyrion y Jon; a Peter Dinklage le crees todo, a Kit Harington, no.

No hay problema con los cierres de los Stark. Al final Sansa siempre quiso ser reina, Arya una conquistadora y Jon nunca quiso gobernar. Su misión acabó cuando Arya se le adelantó y mató al Rey de la Noche.

El resto de la historia francamente no te convence. Hasta te hace pensar si fue necesario o no recortar una temporada a seis episodios.

UNA BUENA SERIE


juego de tronos

Pero un mal final no descalifica una serie. Juego de Tronos es una buena historia de televisión. Cuando la vez en una segunda ocasión, todos esa satisfacción generada por poderosas escenas condimentadas con buenos diálogos y actuaciones, regresan. La vives como al inicio. Gozas de su buena música. Que escuchas una y otra vez.

Yo cogí la serie cuando estaba en la segunda temporada. Un buen amigo me la recomendó. La exploré y cuando asistí a la escena en que Joffrey manda cortar la cabeza de Ned Stark, supuesto protagonista de esta historia, me dejó impactado. Por eso la seguí. Esta escena ha sido clave para muchos seguidores de la serie, porque rompe con esa protección de los escritores hacia sus protagonistas. Ned muere por sus errores y malas decisiones, en otra historia hubiera aparecido un Ejército salvador o el pueblo se hubiera revelado contra los villanos y tendríamos a Ned hasta el final de Juego de Tronos. Pero este universo no funciona así.


INTERPRETACIONES PARA RECORDAR

No solo estos giros te enamoran de Juego de Tronos, sino también las interpretaciones de Cersei (Lena Headey), Tyrion (Peter Dinklage), Tywin Lannister (Charles Dance), Lady Olena (Diana Rigg), Catelyn Stark (Michelle Fairley), Meñique (Aidan Gillen), etc. Protagonistas de encendidos encuentros como el momento en que Cersei destruye esa frase: ‘la información es poder’ y a su manera le aclara a Meñique que: ‘el poder es poder’. Un buen momento se interpreta entre Tywin Lannister y Lady Olena cuando negocian los matrimonios de sus hijos Loras y Cersei. O cuando Meñique le dice a Varys que el caos es una escalera, mostrando la naturaleza de su personaje.

A este trabajo hay que sumarle la buena música de Ramin Djawadi al entregarnos temas como Light of the seven, musicalización de la explosión en el septon ordenada por Cersei. O The night King, la última canción usada para la escena entre El rey de la noche y Bran. O Mhysa, melodías de Daenerys que sirvieron para mostrar su liberación de esclavos.

Pero también seamos francos. A diferencia de las películas, las series participan en maratones de muchas temporadas. Las ideas se desgastan con el correr de los años, y cuando faltaron los libros de George R.R. Martin empezó a sentirse esa fatiga. Esa buenas escenas ya no regresaron desde la sexta temporada, y peor aún la séptima se sintió la más floja de la serie.

La temporada final se elevó un poco más, pero no llega al nivel de las primeras.

Es una pena que haya acabado la serie, pero que bueno qué se haya ido, porque una etapa más hubiera sido desastrosa.

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