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El culpable: Una habitación, un personaje y una misión

El culpable, película danesa, cuenta la historia de un policía involucrado en el rescate de una mujer, víctima de violencia familiar, sin reparar en que ayuda al personaje equivocado.

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el culpable

El culpable (The guilty) funciona bien en una habitación de central de emergencia de la policía. Un actor ejecuta la historia interactuando con una posible víctima de violencia familiar, al otro lado del teléfono. Solo se ve al personaje recibiendo información, dando pautas y solucionando problemas. No hay persecuciones, capturas o autos volando por los aires, sino tensión al teléfono.

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Película danesa estrenada en el 2018 y recién proyectada en las salas de cine de Perú este año, compitió por una nominación al Óscar a mejor película extranjera. Cuenta la historia de Asger un policía integrante de una central de emergencia. Recibe la noticia de una mujer secuestrada por su esposo y decide involucrarse para salvarle la vida.

Su primer impulso es ayudar a esa presunta víctima. En ese momento solo le interesa conocer dónde se encuentra para enviar ayuda, porque la única información que recibe es que está en peligro y en manos de un presunto feminicida, pero desconoce dónde. Así que su cabeza se concentra en salvarle la vida. No ata cabos. Ni pregunta.

Pero este rasgo de su personalidad conduce las acciones hacia un escenario favorable al verdadero villano de esta historia. No es víctima de las circunstancias, sino que al actuar por impulso, al dejarse llevar, obvia preguntar, indagar o cruzar fuentes.

Y esta situación ya le pasó anteriormente poniéndolo en problemas con la justicia. Lo bueno es que repara en esta segunda oportunidad y corrige a tiempo el error, además que decide enmendar el primero que cometió antes de exiliarlo en este centro de emergencia.

HAY MÁS EN EL CULPABLE

No es una simple historia de un policía rescatando a una víctima gracias a un teléfono, sino el encuentro de un personaje impulsivo, cerrado, arisco, con una situación casi idéntica a la vivida en un pasado que no quiere corregir.

Para contarla no se requiere de grandes efectos, ni más personajes. Solo basta el protagonista para sumergirnos en esta triste historia de violencia tan frecuente en todas las sociedades del mundo.

A esta buena ejecución se suma el buen uso de los sonidos, luces, colores y voces en interpretación que ayudan a mantener el ritmo hasta el final, sin darle tregua al espectador a bajar la guardia y pensar en otros asuntos ajenos al planteamiento de la película.

El culpable es una buena historia que demuestra que con un excelente actor, un buen sonido y voces capaces de transmitir emociones se pueden hacer excelentes relatos en el séptimo arte.

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