Sueños de trenes: una rareza poética de Netflix

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De qué trata

Robert Grainier es un jornalero que trabaja en la construcción del ferrocarril en el Oeste americano a principios del siglo XX. Golpeado por la tragedia, lucha por adaptarse a su nuevo entorno.
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Sueños de trenes (Train Dreams), estreno de Netflix, ofrece una experiencia reflexiva y poética sobre la vida de un jornalero.

También lea: Crítica a La vecina perfecta de Netflix

La vida de un jornalero puede ser dura y rutinaria, pero la de Robert no. Desde el primer momento, su vida está rodeada de belleza. Él se muestra sensible a los verdes paisajes y al agua cristalina; por eso no tiene miedo de construir un hogar en medio de la naturaleza.

El retrato de esta vida idílica no es un buen augurio en el cine. Cuando las cosas van bien, el séptimo arte sentencia: hay que ponerle conflicto, drama, tragedia. Y, fiel a la fórmula, ello sucede en Sueños de trenes.

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Robert, que parecía tener la vida perfecta, enfrenta un triste episodio que lo pone a prueba. A partir de esta tragedia aparece una pregunta recurrente: ¿qué sentido tiene la vida? Uno de los personajes le da una respuesta: todos tenemos un rol en esta vida. Sin embargo, ¿cuál es el suyo? Desafortunadamente, tiene que vivir para averiguarlo.

La película es amable con el protagonista. Si bien lo pone contra las cuerdas cuando aparece el drama, deja que su historia continúe en medio de la reflexión y la contemplación.

Hasta que, al final, de una manera poética, encuentra su respuesta. En ese sentido, la película recompensa al personaje y lo coloca en medio de belleza y color.

Sueños de trenes: una joya poética

Esta película es una rareza en Netflix, plataforma acostumbrada a bombardearnos con historias construidas a partir de algoritmos. Este filme más pequeño ofrece una historia de reflexión acompañada de hermosas imágenes, meticulosamente compuestas, que nos recuerda a El árbol de la vida (The Tree of Life, 2011), de Terrence Malick, disponible en Prime Video.

Ambas tienen el mismo tono, solo que la propuesta de Malick es mucho más contemplativa, con pocos diálogos y mucha belleza en la fotografía.

En Sueños de trenes, los diálogos ayudan a comprender el punto de vista de la cinta y, además, la buena interpretación de Joel Edgerton permite empatizar con un personaje aparentemente rudo pero sensible, que carga, incluso físicamente, mucha tristeza. Se observa un peso emocional que se libera hacia el final.

Si alguna vez te preguntaste de qué va la vida o cuál es su sentido, prueba con esta película y quizás encuentres esa respuesta.

Christiaan Lecarnaque
Christiaan Lecarnaquehttp://www.elpirata.pe
Periodista de Arequipa. Trabajó como redactor y editor en el diario La República y Pueblo. Actualmente colabora en el medio digital Encuentro y sus críticas se comparten en Bam Noticias de Arequipa. También colabora con la Universidad Católica San Pablo. Fundó El Pirata para escribir sobre cine y series de televisión.
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