¿Vale la pena ver Juan Gabriel, Debo, puedo y quiero?

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Juan Gabriel, el divo de Juárez, aparece como un personaje entrañable y talentoso en la nueva serie documental estrenada en Netflix.

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A partir de videos caseros grabados por el propio compositor mexicano, ingresamos a su intimidad y lo conocemos más allá de sus conciertos. Además, la historia se apoya en audios de amigos, familiares y artistas que mantuvieron una relación cercana con él.

En cuatro episodios se abarcan sus orígenes, sus éxitos y conflictos, hasta llegar a su muerte, tan inesperada como su fama.

Más cerca de él

Queda claro que no tuvo una vida fácil, y él no tiene problemas en contarlo. Rechazado por su madre y su familia, se aferró a su talento para salir adelante. Al final, esa decisión lo llevó por el camino correcto. Si bien su entorno no lo aceptó, el mundo lo cobijó en su regazo y le dio el lugar que merecía en la historia de la música.

Evidentemente, esta serie de Netflix funciona como un homenaje a su legado, pero esas imágenes grabadas en su intimidad nos acercan más al hombre que compartió una época con figuras relevantes de la cultura mexicana, como María Félix.

Estas grabaciones presentan a un hombre cercano a su familia, franco, consciente de su talento y divertido. Las entrevistas a su entorno ayudan a darle contexto. Esto brinda una visión más completa sobre la vida del cantante, permitiendo comprender mejor sus relaciones familiares y amicales.

También se abordan sus problemas, pero en ningún momento Juan Gabriel aparece molesto o descontrolado. Al contrario, se muestra sonriente, tranquilo y con respuestas rápidas e icónicas, como aquella que dio en una entrevista a CNN en Español cuando lo interrogaron sobre su orientación sexual.

Respeto al cantante

Esta serie respeta al cantante: si bien toca sus conflictos, no los profundiza; solo los presenta y continúa con su legado. Le da su lugar al mostrar los hitos que marcaron su carrera, como su primer concierto en el Palacio de Bellas Artes, que supuso un desafío mediático y cultural. Además, conecta al público con su intimidad al mostrar a un Juan Gabriel jugando con sus hijos, bailando sin polo, tiñéndose el cabello o interactuando con sus amigas cantantes.

En conclusión, quien vea esta serie —si es seguidor de la música de Juan Gabriel— terminará apreciándolo más y prodigándole amor eterno.

Springsteen: Música de ninguna parte ¿Un buen musical?

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Springsteen: Música de ninguna parte (Springsteen: Deliver from Nowhere) funciona como un biopic musical, aunque menos explosivo y rítmico que otros filmes similares.

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La película de Scott Cooper, protagonizada por Jeremy Allen White (The Bear), profundiza en el personaje para exponer sus inseguridades y carencias. En ese sentido, aborda su relación distante y problemática con su padre, una ausencia siempre presente en los pensamientos del protagonista, que busca respuestas a ese vínculo paterno roto en la infancia.

Por eso vemos al personaje más solo, en su sala o en su cama, con una iluminación tenue y un rostro compungido.

Una película más íntima

Springsteen: Música de ninguna parte es, entonces, un filme más introspectivo e íntimo.

Proyecta a un personaje en una crisis personal que termina empujando su creatividad y lo lleva a crear uno de los mejores discos de su carrera.

Al apostar por esta perspectiva, las escenas musicales son mínimas. Abundan, en cambio, los diálogos, las reflexiones y las miradas perdidas, más que los conciertos o la exploración del origen de cada canción, como ocurrió en Bohemian Rhapsody o Rocketman.

¿Qué podemos destacar?

Lo mejor está en la exploración de la relación padre e hijo. A través de recuerdos, el personaje describe este vínculo y, con ello, parece plantear una pregunta: ¿su padre lo quería o no?

La respuesta llega al final, en una escena emotiva y honesta. Lástima que este elemento aparezca poco, ya que aporta mayor emoción a Springsteen: Música de ninguna parte.

En general, la película por momentos se vuelve lenta, o quizá el espectador llegue con la expectativa de disfrutar de la música de Bruce Springsteen. A diferencia de Un completo desconocido, el filme sobre Bob Dylan protagonizado por Timothée Chalamet, cuya música es también reflexiva y pausada, pero donde el ritmo cinematográfico resulta más dinámico e, incluso, impactante. Eso es, quizás, lo que le faltó a esta película.

 

Mr. Scorsese ofrece una clase maestra de cine

Mr. Scorsese es una delicia para el cinéfilo y admirador de la obra del director Martin Scorsese. Estrenada en Apple TV, esta miniserie documental de cinco episodios es una clase maestra de cine y, además, una oportunidad genuina de acercarnos al director de Uno de los nuestros.

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La serie abarca casi todas sus películas (aunque hay ausencias, como La invención de Hugo) para hablar sobre ellas. No se trata de homenajearlas, sino de conocer las decisiones que tomó el director junto con sus actores, editores y guionistas para llevarlas a la pantalla grande.

Cada una —principalmente Taxi Driver, Toro salvaje y Uno de los nuestroscuenta con un nutrido detrás de cámaras que abarca desde el nivel técnico hasta los factores externos que influyeron en sus estrenos, como La última tentación de Cristo.

También es una oportunidad para conocer al maestro neoyorkino, ya que cada uno de sus trabajos lleva su huella y su personalidad. Por eso decimos que es una oportunidad genuina: el realizador es franco con el espectador y aborda tanto sus virtudes como sus pecados.

No tiene problemas en compartir los secretos de sus filmaciones ni en hablar de sus errores. Reflexiona con sinceridad sobre sus problemas con las drogas y sus relaciones familiares, así como sobre algunos conflictos con actores y actrices, como con Sharon Stone en Casino.

Es igualmente franco respecto a temas como la violencia en sus películas. En ese sentido, suelta una frase que no solo sirve para entender sus decisiones creativas, sino también su forma de ver su mundo:

“¿Considero yo que representar violencia en pantalla para la audiencia mundial es algo que se deba celebrar? Si es sincera, sí, lo considero así.”

Y cuando habla de sus pecados, también deja una frase memorable:

“Yo disfruto el pecado. Disfrutaba portarme mal. Lo disfrutaba mucho.”

Esta serie documental, entonces, permite conocer a profundidad tanto el trabajo de Scorsese como su personalidad. No se trata de un monólogo: está acompañado por sus colaboradores Robert De Niro, Leonardo DiCaprio, Jodie Foster, Margot Robbie y Daniel Day-Lewis.

También aparecen su editora Thelma Schoonmaker y el guionista de Uno de los nuestros, Nicholas Pileggi, además de sus amores —como Isabella Rossellini—, sus padres y sus hijas.

En resumen, Mr. Scorsese ofrece un paquete completo, un producto redondo que celebra el aporte del cineasta al séptimo arte y reconoce su legado.

No tengo dudas de que esta producción fascinará a los seguidores de su obra y, probablemente, animará a otros a venerar su trabajo.


Para ver más de Scorsese:

Netflix

  • El cabo del miedo

  • Taxi Driver

  • El irlandés

  • Rolling Thunder Revue: Una historia de Bob Dylan

  • Buenos muchachos

Prime Video

  • Casino

  • El lobo de Wall Street

  • Los infiltrados

  • Uno de los nuestros

  • Taxi Driver

HBO Max

  • After Hours

  • Buenos muchachos

Disney+

  • El rey de la comedia

  • El color del dinero

  • Vidas al límite

Apple TV

  • Los asesinos de la luna

Mercado Play

  • La isla siniestra

Chavín de Huántar, el rescate del siglo y un tibio homenaje

Chavín de Huántar: El rescate del siglo funciona como una película homenaje a los militares que participaron en la liberación de 72 personas tomadas como rehenes por terroristas del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) en la embajada de Japón en 1997.

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Esta película, dirigida por Diego de León, no pretende ser una fuente histórica —es más, ni siquiera lo intenta—, sino un recuerdo de este evento que mantuvo en vilo al país.

Además, se mantiene alejada de la controversia generada después del rescate, cuando se denunciaron ejecuciones extrajudiciales contra los terroristas rendidos. Su desinterés por abrir discusiones se observa también al cambiar los nombres de los personajes involucrados y en la exclusión del expresidente Alberto Fujimori y su asesor Vladimiro Montesinos.

Es decir, Chavín de Huántar apunta a subrayar el papel de las Fuerzas Armadas en esta liberación sin cuestionar nada.

Busca ofrecer un producto blanco, positivo y optimista sobre este hecho. No podemos tildar a esta película de valiente, sino de un intento por conmemorar un episodio traumático en la historia del país.

La toma de la embajada de Japón generó numerosas investigaciones, libros, crónicas periodísticas e incluso formó parte del informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).

¿Dónde están los personajes y lo visual?

Sin embargo, esta información está fuera del guion. La película prefiere centrarse en el papel de los oficiales y suboficiales, tomando como punto de vista al coronel Juan Valer, muerto en acción durante el operativo de rescate.

A este personaje destacan sus cualidades y su obsesión por liberar a los rehenes: un hombre impoluto, nacido para servir a la nación, sin defectos aparentes. Solo en este ejemplo se observa que la construcción de los personajes es mínima. Además, a nivel visual, la película luce convencional y carece de una identidad propia.

Un final desordenado

Al final se muestra la explosiva liberación de los rehenes; sin embargo, la secuencia resulta algo desordenada. Está claro que, en general, buscan sacar a los secuestrados, pero no hay un enfoque, algo concreto o una historia dentro de esta narrativa.

La muerte de Valer ocurre en este tramo, pero minutos antes, con ayuda de una música dulzona, ya se advierte lo que viene más adelante. La escena sucede con la misma musicalización, apoyada en cámara lenta, y con un terrorista de pésima puntería.

Memoria sin controversia

Como señalamos, Chavín de Huántar solo sirve para hacer memoria y homenajear a los involucrados en ese operativo. No cuestiona el discurso oficial, ni tampoco lo apuntala. Además su valor histórico es mínimo: una oportunidad desperdiciada, considerando la cantidad de información investigada a raíz de este importante evento.

Teléfono negro 2: Más sobrenatural que drama

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Teléfono negro 2, secuela de la película estrenada en 2021, regresa con una propuesta más enfocada en lo sobrenatural. Este elemento ya estaba presente en el primer filme, pero en esta segunda parte se desarrolla con mayor profundidad.

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Teléfono negro giró en torno a la desaparición de varios niños a manos de un asesino serial llamado Raptor. Ese caso se resolvió más gracias a la intervención del más allá que al trabajo de la policía. Finney fue secuestrado, y su hermana Gwen ayudó a esclarecer los crímenes a través de las visiones que llegaban a sus sueños. De igual forma, Finney recibía consejos de las víctimas asesinadas para enfrentar al criminal.

¿Qué se cuenta en esta secuela?

La película original equilibró el relato sobrenatural con el drama, apuntalando una idea de fondo: el bullying. Finney era víctima del acoso de sus compañeros de escuela, y al enfrentarse —y derrotar— al asesino de niños, aprendió a defenderse y superar esa etapa.

En ese sentido, Teléfono negro 2 rompe ese equilibrio narrativo: lo sobrenatural se impone a lo largo de casi todo el guion. Esta vez nos adentramos en el mundo de Gwen, quien deberá enfrentarse a la venganza del criminal asesinado en la primera película.

La secuela también sirve para explorar los orígenes del don que poseen los hermanos, heredado de su madre. El tema del bullying sigue presente: si en la primera película fue Finney quien tuvo que encarar sus miedos, ahora le toca a Gwen asumir ese rol. Aparentemente, este nuevo villano existe más como un medio para que los hermanos aprendan a defenderse que como una amenaza real.

¿Hablamos de un nuevo género?

Esta nueva propuesta se acerca más al género del terror clásico, apoyándose en imágenes ásperas, poco coloridas y opacas, además de un diseño sonoro distante, con frecuencias atenuadas. Esta forma de narrar le da frescura a la historia: al romper con el estilo convencional, la película nos transporta a otra dimensión, donde se libra la batalla final contra el antagonista. En este espacio, Gwen reconocerá sus poderes y logrará derrotar al demonio.

Esta lucha interior suele plantearse en las películas de terror; sin embargo, en este caso, el alma que enfrenta Gwen tiene voz, motivaciones y profundidad. No es un simple esperpento monstruoso que busca asustar con gritos o chorros de sangre.

En conclusión, la primera parte destacó por su historia; esta secuela, en cambio, no arriesga en las ideas, sino en la forma. Aunque innova en la narración, en el fondo se parece demasiado a Teléfono negro (2021), y en eso queda en deuda.

Para ver:

  • Esta película y su primera parte fueron dirigidas por Scott Derrickson, además, director de películas de terror como Líbranos del mal (HBO Max), El exorcismo de Emily Rose (HBO Max) y la cinta superhéroes, El Doctor Extraño, disponible en Disney+.

 

Una casa de dinamita: Miedo y torpeza ante el caos

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Una casa llena de dinamita, reciente estreno de Netflix, mide las reacciones de las autoridades norteamericanas en caso de que un misil nuclear llegue al territorio de Estados Unidos.

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Aunque esta película de Kathryn Bigelow plantea una situación dramática —poco probable, pero muy posible—, también se burla de sus personajes sin necesidad de recurrir al humor o al sarcasmo.

Al analizar las reacciones de los personajes que interpretan a las autoridades, a los funcionarios que deben decidir en estas crisis, se observa que sencillamente no saben qué hacer.

Supuestamente cuentan con un equipo de última tecnología para repeler este tipo de ataques, en el que incluso se invirtieron miles de millones de dólares. Sin embargo, en el momento clave, no funciona.

Ni siquiera la preparación del personal sirve, porque mientras unos están descontrolados, dominados por sus emociones, el resto queda en blanco. No atinan a decir nada.

A ello hay que sumar que en ningún momento se ve al presidente de los Estados Unidos en las reuniones de coordinación virtual (ese es otro punto: todo se maneja a través de una pantalla). Se escucha una voz detrás de una pantalla en negro, y solo aparece en el tercer acto, cuando la historia se enfoca en él.

¿Qué plantea esta película?

En ningún momento Una casa llena de dinamita pretende abordar las consecuencias de un ataque nuclear ni explorar los dramas personales de cada personaje. Lo único que le interesa a Bigelow es observar cómo, en pocos minutos, estos se van desmoronando en su puesto de trabajo, impotentes ante una amenaza que no pueden detener.

El primer acto está bien: hay suspenso, tensión, un poco de drama. Pero a partir de ahí va perdiendo ritmo para enfocarse en las torpezas de las altas autoridades políticas y militares convocadas a resolver este drama humano.

¿Hay una historia similar?

Mientras veía Una casa llena de dinamita, recordaba el séptimo capítulo de la serie Paraíso, disponible en Disney+. Esa producción se centra en los efectos de un evento apocalíptico en Estados Unidos; sin embargo, ese episodio se enfoca en el día en que ocurre la catástrofe. La narración se sumerge más en los temores de los personajes que en el despliegue de efectos visuales para mostrar la destrucción del planeta.

¿La recomiendas?

Lo mismo hace Bigelow, pero indagando en los reflejos de los funcionarios llamados a proteger ese país. Lo hace con la tensión necesaria y una sutileza efectiva que deja claro el mensaje de la película. Aunque no es la mejor obra de esta directora, sí funciona para reflexionar sobre la incapacidad de los gobernantes para resolver estos dramas explosivos.

Para ver:
En Prime Video pueden encontrar En tierra hostil (The hurt locker), de Kathryn Bigelow, película ganadora del Óscar a Mejor Película, que venció a la primera Avatar de James Cameron.

La vecina perfecta: ¿Por qué ver este documental de Netflix?

La vecina perfecta, documental estrenado en Netflix, narra la historia de tensiones entre vecinos que termina en tragedia.

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La película, de hora y media de duración, se construye a partir de imágenes captadas por las bodycams —o cámaras corporales— que utilizan los policías en Estados Unidos durante sus intervenciones. A partir de este material, poco a poco conocemos una historia muy común en muchos países.

¿La vecina perfecta?

En ese sentido, las grabaciones policiales permiten observar a Susan, una mujer que se queja constantemente de los hijos de sus vecinos, quienes suelen jugar cerca de su casa. Sin embargo, esta vecina mayor aparece con modales amables, conocedora de sus derechos y poco agresiva.

Pero cuando se contrastan sus actitudes con las versiones de los residentes del vecindario, el perfil se completa. Susan no es tan perfecta como aparenta: suele ser agresiva verbalmente e intolerante. Incluso los propios policías se muestran cansados de sus denuncias.

Con el tiempo, el conflicto escala y, cuando la tensión llega al límite, aparece la tragedia. El documental no censura nada: las reacciones son rápidas y dramáticas, incluso las de la responsable de la agresión, quien, aunque es consciente de su falta, en ningún momento muestra arrepentimiento.

La policía, finalmente, hace su trabajo y castiga a la protagonista del documental. En la última escena conocemos mejor a Susan: cuando se da cuenta de que ha perdido el control, emerge su verdadero carácter, el de una mujer intolerante con sus vecinos y desafiante con la autoridad. Bastan unos segundos para que la careta caiga y aparezca la verdadera Susan.

Qué dice este documental

La vecina perfecta es, en el fondo, un retrato de la manoseada idea de la “defensa propia” que se invoca con frecuencia en Estados Unidos. Se trata de un arma de doble filo que a menudo disfraza el racismo y la intolerancia de ciertos sectores hacia las minorías. A través del personaje central, el documental evidencia el uso indebido de este recurso legal.

Asimismo, el filme está bien construido: narra con ritmo y tensión una historia que recuerda a las mejores películas de terror y suspenso.

Su hilo narrativo mantiene atento al espectador y genera indignación hacia el final, no por la puesta en escena, sino por las acciones del personaje y, en cierta medida, por las autoridades que parecen favorecerla o hacer poco por castigarla.

La vecina perfecta no toma posición: muestra todos los lados de la historia y deja que esta se desarrolle hasta su desenlace. Susan tiene la oportunidad de revelarse tal cual es, y, al verla en acción, no será difícil que el espectador adopte una postura.

Para ver en YouTube
El New Yorker elaboró un cortometraje a partir de imágenes policiales sobre la muerte de un peatón durante un operativo. Se titula The Incident y fue nominado al Óscar 2025. Pueden verlo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=oW65ChIjur4&rco=1

La máquina: ¿La mejor actuación de La Roca?

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En La Máquina (The Smashing Machine), más que hablar de la película, se discute sobre la increíble interpretación y transformación de Dwayne Johnson, conocido en el mundo como “La Roca”.

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Esta es la primera vez que el actor sale de su zona de confort y explora más el drama en una carrera caracterizada por papeles comerciales o taquilleros.

Para dar este primer paso, se adentra en un mundo que conoce bien: la lucha profesional. En La Máquina, película dirigida por Ben Safdie, interpreta a Mark Kerr, figura clave en el origen de la UFC.

Es el típico filme del luchador, peleador o boxeador que vive un buen momento, se droga, tiene una novia linda y se pelea. Luego viene el descenso y el ascenso, con lecciones de moral y buenas costumbres.

Nada extraordinario, salvo por la ejecución, en la que se recurre a una narración casi documental para darle cierta verosimilitud, con tomas movidas y una mirada distante a la interacción de los personajes. A ello se suma el uso de jazz en las peleas, para transmitir una sensación de rapidez, tensión y fuerza, como suele hacerse en este tipo de escenas de acción.

Pero en el centro de esta propuesta está “La Roca”, a quien vemos enorme, definido y ágil, además de imponente en el ring.

Lo interesante del personaje es que resulta cordial y carismático, respetuoso con sus rivales. La relación entre ellos se asemeja más a la de un club de amigos que a una competencia. Este elemento de La Máquina me hizo recordar a El luchador, de Darren Aronofsky.

En ese sentido, “La Roca” encaja en esta narración, pues ese carisma ha estado presente en la mayoría de sus películas anteriores.

¿Cómo va con el drama?

Sin embargo, lo nuevo está en cómo maneja el drama. Su trabajo se pone a prueba en la intimidad, en su casa, cuando interactúa con su novia. Allí hay llanto y explosión, y en ese “cuadrilátero de la vida”, el trabajo de “La Roca” sale bien parado.

En conclusión, el trabajo del actor está a la altura de la película. Transmite lo necesario para encarnar a este luchador angustiado por no poder regresar a sus buenas épocas. Un buen debut de “La Roca” en las lides del drama.

Sobre películas de lucha, boxeo o artes marciales, te recomendamos:

  • El peleador (The Fighter)

  • El luchador (The Wrestler)

  • La última pelea (Warrior), disponible en Netflix

  • La chica del millón, disponible en Netflix y Prime Video

  • Toro salvaje (Raging Bull)

  • Creed

  • Rocky