Raiz: divertida, pero desordenada

Raíz podría calificarse como una película divertida, pero también desordenada. Tiene intenciones de denunciar conflictos ambientales; sin embargo, se queda en buenas intenciones.

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Franco García Becerra dirige esta película peruana en quechua, filmada a más de tres mil metros sobre el nivel del mar, en Quispicanchis, Cusco.

La cinta sigue la historia de Feliciano, un niño pastor de alpacas que mantiene una peculiar relación con una de ellas, llamada Ronaldo. El nombre alude a su afición por el fútbol, y por ello vive con emoción la clasificación de Perú al Mundial de Rusia 2018.

Pero más allá de sus prioridades infantiles, sus padres y vecinos enfrentan un conflicto ambiental minero.

La idea suena bien en el papel, aunque en la puesta en escena todo se mezcla y no se logra mucho. Parece que se intentara trazar una metáfora entre el pase de Perú a Rusia 2018 y la lucha de esta comunidad contra la minera; como si en ambos escenarios se buscara una hazaña, un sueño imposible.

Ideas desconectadas

Sin embargo, ninguna de estas ideas se conecta realmente, salvo el enfrentamiento del pequeño Feliciano con su amigo, hijo de un dirigente comunero que está a favor de la inversión minera. El resto permanece desconectado.

Además, la narración de la campaña de Perú hacia el Mundial es meramente descriptiva: solo sirve para mostrar a un niño pendiente e ilusionado con ver a su equipo jugar, luego de 36 años, este campeonato. Este episodio no genera ningún cambio en el personaje ni en la historia.

Por su parte, el conflicto minero avanza por otro camino, sin profundidad y aparentemente construido a partir de noticias o percepciones externas. En este punto, Raíz adopta una posición clara al presentar a las mineras como las antagónicas.

Un mito que irrumpe

Del mismo modo se añade un personaje de la mitología andina: el Auki Tayta, quien aparentemente protege las montañas, los lagos y las alpacas. Sin embargo, descuida al auquénido preferido de Feliciano, Ronaldo, quien desaparece y reaparece en un abrir y cerrar de ojos cuando el niño ruega por su regreso a uno de los apus. Aquí solo se refuerza el mito andino.

Al final, hay tres líneas narrativas desconectadas que caminan solas, sin profundidad, trabajadas de manera superficial, para exponer hechos de forma descriptiva, sin lograr impacto en la audiencia.

¿Es una película divertida?

No obstante, no se puede negar que los episodios entre Feliciano y Ronaldo son divertidos, y que Raíz sigue la propuesta visual de muchas películas filmadas en los Andes peruanos: aprovechar al máximo, mediante tomas panorámicas, la belleza de nuestra cordillera y sus lagunas. Los paisajes andinos están presentes en todas las películas rodadas en las alturas peruanas, como en Raíz.

Sin embargo, esto no basta para ofrecer un filme más completo, cuya idea funciona bien en el papel, pero no en la ejecución.

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Caramelo: ¿Una película más sobre perros?

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La fórmula que siempre funciona en el cine es hacer películas sobre perros. Es una apuesta segura. Siempre resultan, primero, porque son divertidas y, además, tiernas. Caramelo, una de las películas más vistas en Netflix, no es la excepción. Aunque podríamos criticar que esta cinta es un calco y copia de sus antecesoras, tiene elementos que vale la pena subrayar.

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Caramelo es una película brasileña dirigida por Diego Freitas. Presenta como protagonista a un perro abandonado en una caja al costado de una carretera. El can aprende a sobrevivir entre restaurantes y comercios callejeros, donde conoce a Pedro (Rafael Vitti), un joven chef.

La llegada de Caramelo a la vida de Pedro resulta oportuna, no por lo que consigue en su vida profesional —como se observa en los primeros treinta minutos de la película—, sino porque literalmente le salva la vida. Y no lo hace una vez, sino varias.

Qué beneficios trae el perro a su dueño

Pedro debe atravesar un proceso doloroso de salud en el que Caramelo se convierte en uno de sus principales soportes. Aunque parece que el perro le trae mala suerte, ocurre lo contrario: la aparición del can es fundamental para sanar el cuerpo del joven chef y también para ayudarlo en su profesión.

La química que surge entre ambos personajes genera diversión y ternura, pero, por encima de estas cualidades, sobresale la lealtad del perro hacia su amo. Este personaje aparece para convertirse en el aliado incondicional de su dueño.

Cómo se trabajó otras películas sobre perros

La lealtad está presente en la mayoría de películas sobre perros, como Siempre a tu lado (2019, Prime Video) o la historia de Hachiko, en la que se explora la relación entre el amo y su perro, un vínculo que trasciende la muerte.

También Colmillo Blanco (1991, Disney), protagonizada por un joven Ethan Hawke, donde un lobo siberiano funciona como elemento clave para que el muchacho alcance su objetivo final.

Podemos citar además la divertida Marley y yo (2008, Prime Video), cuyas anécdotas entre el protagonista y su perro se convierten en material de columnas periodísticas muy leídas, y que, además, contribuye a la construcción de una familia.

Pero también hay filmes con una orientación más oscura, como John Wick, donde el perro se convierte en el motivo de una venganza, o Amores perros, donde la agresión a un rottweiler desencadena una serie de eventos trágicos.

El veredicto

Caramelo apuesta más bien por la lealtad para construir una historia positiva y familiar. Sirve para valorar el papel que ocupan las mascotas en nuestras vidas, y en esta película eso se logra con acierto. Hay actuaciones sólidas, una historia bien contada, pocos cabos sueltos y un nivel técnico apropiado para una plataforma de streaming.

Este perrito llegó a la vida de Pedro para, literalmente, salvarle la vida, cocinando la historia con risas y lágrimas, sin olvidar aderezarla con una pizca de lealtad.

A través del fuego: una película tensa y entretenida

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A través del fuego (The Lost Bus) retrata el heroico rescate de un grupo de estudiantes durante uno de los incendios más feroces ocurridos en 2018 en California. Esta película está disponible en Apple TV.

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En la película de Paul Greengrass (Capitán Phillips, Vuelo 93), Kevin (Matthew McConaughey), un conductor de bus escolar, tiene como misión llevar a un grupo de niños a una zona de rescate. La tarea será sumamente difícil, ya que el poblado está cercado por el fuego.

Por un lado, la película se centra en la historia heroica de Kevin. Como todo héroe de Hollywood, este mantiene una pésima relación con su hijo adolescente, y su objetivo es sanar ese vínculo para no repetir la misma historia que tuvo con su padre. En su intento por ganarse el cariño de su vástago, aparece una oportunidad clave para realizar un acto de fe.

Por otro lado, los bomberos también tienen su historia, aunque breve, en A través del fuego. En este caso, su presencia está orientada más a mostrar su trabajo durante la emergencia y destacar su labor. No aporta mucho a la trama de Kevin —ni siquiera están conectadas—, pero sirve para relevar su papel en estos desastres.

Al mismo estilo de Máxima velocidad, película de 1994, este conductor enfrentará diversos retos en su camino: tráfico, caída de postes, intentos de saqueo, explosiones de balones de gas, etc.

El fuego no le dará tregua. Es más, en la película está representado casi como un espíritu dispuesto a arrasar y complicar la vida de este conductor.

De todos los desafíos, el final es el más complejo, pero está narrado con gran tensión. En esta parte se reafirma literalmente el nombre de la película. No obstante, con fe y decisión, el chofer enfrenta su reto final.

El sello Greengrass

En toda la historia de Kevin se nota la mano de Greengrass. El director está acostumbrado a narrar con mucha tensión, cámara en mano y ritmo acelerado, elevando la intensidad de sus cintas al máximo. En consecuencia, A través del fuego no es la excepción.

Lo interesante de A través del fuego es que coloca los efectos de estos incendios en una perspectiva más amplia, ya que no se trata solo de una afectación forestal, sino también social. El cortometraje Paradise en llamas, disponible en Netflix, puede ayudar a tener una visión más completa de estos fenómenos.

De esta manera, Greengrass encaja su película en aquellos géneros donde las misiones parecen imposibles, pero donde, a punta de corazón y decisión, se sale adelante.

Si Hollywood nos ha salvado de meteoritos y guerras nucleares, ¿por qué no habría de hacerlo en un incendio forestal? Greengrass lo hace bien, ofreciendo un resultado entretenido y verosímil.

El corazón del lobo y La boca del lobo, dos impactos distintos

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Con La boca del lobo (1988), Francisco Lombardi denunció los crímenes cometidos por los militares durante la época del terrorismo. Ese trabajo le valió buenas críticas, premios en festivales de cine y amenazas de censura. Con El corazón del lobo, estrenada este año, difícilmente alcanzará ese impacto.

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Inspirada en el libro El miedo del lobo, de Carlos Enrique Freyre, Lombardi se apoya en un joven Aquiles (Víctor Acurio, el protagonista de Kinra) para describir a la organización terrorista.

Aquiles representa a un muchacho secuestrado por los terroristas y entrenado para matar. A través de él observamos la dureza y la miseria en que viven los seguidores de Abimael Guzmán. Este joven está rodeado de seres fríos y fanatizados, enfocados en derrotar al Estado representado por los militares.

No hay matices en los terroristas: todos son crueles, violentos y gritones. Estas cualidades se notan desde la primera escena.

La historia también expone sus contradicciones. Mientras unos comen bien, otros se alimentan de las migajas. En tanto algunos pueden tener mujer e hijos, el resto no.

Por otro lado, la violencia no es explícita. Lombardi apuesta por sugerirla y aparta de la cámara cualquier imagen de brutalidad terrorista. Prefiere que el espectador asuma los hechos antes que exponerlo directamente a esas escenas.

La narración se refuerza con la voz en primera persona de Aquiles. Este recurso sirve para reafirmar ciertas emociones generadas en la interacción de los personajes, aunque no aporta demasiado a la película.

Aquiles, el protagonista

Aquiles, al inicio, no entiende lo que pasa; luego parece estar cómodo o asumir su propia realidad, hasta que la misma violencia en la que vive lo impulsa a escapar y buscar otras opciones de vida. Pero hay un momento importante que la película descuida, y que se repite varias veces como aspiración del protagonista: conocer la ciudad. Aquiles llega a la modernidad, pero ese momento, ese impacto o descubrimiento, no está presente en la película de Lombardi.

A diferencia de Tatuajes en la memoria, de Luis Llosa, El corazón del lobo prefiere centrarse en la experiencia de Aquiles antes que abarcar más episodios de su vida. El objetivo de esta película es exponer a los miembros de Sendero Luminoso y permitir que, hacia el final, el protagonista tome una decisión.

Impactos diferentes

Así, El corazón del lobo no es precisamente La boca del lobo. Con esta película Lombardi amplía su mirada sobre este capítulo de la historia nacional, aunque con dos impactos diferentes.

Si La boca del lobo se hubiera estrenado este año, como ocurrió en los ’80, hubiera desatado una ola de críticas de un sector que ve con miopía la época del terrorismo. En cambio El corazón del lobo transita por un terreno más seguro, uno que la mayoría prefiere aceptar antes que cuestionar.

Los indomables: Crítica a la película de Tito Catacora

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Nota publicada el 12 de agosto del 2024 (Por estreno en Festival de Cine de Lima)

Después de Yanawara, Tito Catacora estrenó Los indomables en la nueva edición del festival de cine de Lima.

Con el guion de Oscar Catacora, Los indomables cuenta la historia de Sapa Inca y sus huestes revolucionarias durante la revolución de Tupac Amaru y su impacto en el altiplano peruano.

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Esta película peruana es violenta en sus imágenes y sus diálogos. Pero la violencia por el lado indígena es más explícita y frontal, mientras que por el lado español es más verbal.

Se supone que la rabia indígena se desborda y no encuentra límites, pero en esta película quedan como seres crueles sin piedad ante unos rivales que no hacen más que amenazar y atacar con sus labios.

Aquí no hay buenos, solo dos bandos que intentan imponerse a la fuerza, y con sangre, si fuera posible, en una época de cambios.

TOMAS FRONTALES Y BAJOS 

El filme se cuenta con tomas frontales, es decir, los personajes dicen sus diálogos frente a las cámaras. Este es el estilo que más predomina en la película.

La primera toma bajo este estilo queda bien. Incluso es una buena bienvenida a la película, pero luego ese efecto se va diluyendo y se hace repetitivo.

Además que se desarrolla entre colores opacos, grises y fríos que intentan representar al Altiplano y los ánimos de ese momento.

LA VOZ INNECESARIA

Hay un voz en off impostada, innecesaria, que rompía con la solemnidad que intenta plantear la cinta. Esa voz me hizo recordar a las locuciones de documentales de bajo presupuesto que se transmitían por televisión.

Incluso esa voz rompe con la magia de la película cuando los protagonistas leen una carta de amor cuando se debió dejar que los actores hicieran ese trabajo.

LIMITACIONES

Esta película intenta ser más íntima, centrada más en los diálogos, pero cuando se plantea escenas de batallas se observan sus limitaciones.

Incluso no queda claro el estilo dado a la batalla final, si el movimiento de la imagen se debe a un problema técnico o es un estilo que quedó mejor en una toma anterior.

Había mucha expectativa por esta película, pero no deja un buen sabor de boca. Si se llega a estrenar a salas de cine comercial va generar bastante debate, porque difícilmente se pasará por alto su estreno. Aunque ello no quiera decir que se trate de una buena película.

 

Una batalla tras otra: Película provocadora y entretenida

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Una batalla tras otra, la obra maestra del 2025, llegó a la cartelera comercial. Sí, la película que gustó a los críticos está disponible para nosotros.

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El consenso es unánime: estamos ante una extraordinaria película de Paul Thomas Anderson y Leonardo DiCaprio. Incluso los oráculos del Óscar pronostican varias nominaciones para esta cinta de casi tres horas.

Pero ¿es una buena película esta nueva obra del director de Petróleo sangriento? Sí. No podemos negar que es un buen filme, sin dudas uno de los mejores estrenados en 2025.

Una propuesta brillante

Una batalla tras otra es brillante, porque sale del molde de la filmografía de Paul Thomas Anderson, acostumbrado a entregar propuestas más íntimas, cargadas de diálogo y buenas interpretaciones.

Esta es una película de acción que gira en torno a la relación entre padre e hija, pero con una carga política fuerte y provocadora.

Las ideas van directas a la yugular y se cuentan con sarcasmo, burlándose de aquellos que envenenan a la sociedad con propuestas absurdas y que solo buscan mantener su poder, así como el control sobre las masas.

Acción que entretiene

De esta manera, Anderson deja los diálogos íntimos para salir al exterior y narrar esta nueva historia con mucho nervio. Las conversaciones solo sirven para burlarse de lo absurdo de la situación (como la contraseña olvidada) o del razonamiento básico de los antagonistas (la escena de la erección).

Luego imprime velocidad, suspenso y un punto visual que ayuda a darle más angustia a la historia.

Por ejemplo, la persecución final de autos es perfecta. No es la típica carrera que se apoya en el chirrido de las llantas, sino que toma una perspectiva de las carreteras que oculta lo que vamos a ver a continuación, y eso hace que el suspenso sea mayor.

Tremendas actuaciones

Si el nivel técnico y de guion es bueno, las interpretaciones también. Leonardo DiCaprio se aparta de lo habitual en su trabajo. Chase Infiniti, quien interpreta a su hija Wila, es una combinación de rebeldía y ternura. Mientras que Teyana Taylor, la pareja de DiCaprio en la película, es puro fuego: un personaje tan sensual como contradictorio.

Pero las palmas son para Sean Penn. El intérprete regresa para mofarse de un hombre que busca, en lo absurdo, lograr una cuota de poder en un Estados Unidos irreconocible para el resto de la humanidad. Su caricatura está en los gestos, su forma de caminar, el color de su cabello y también en su presentación. El trabajo del actor es hilarante, rudo y frontal.

En conclusión, estamos ante una excelente película de Paul Thomas Anderson, quien ofrece otra perspectiva en su trabajo, sin dejar de provocar y poner el dedo en la llaga. No sé si es una obra maestra; eso el tiempo lo decretará. Lo cierto es que es una propuesta apropiada para estos tiempos en que la libertad parece ceder ante la ignorancia en países que hasta hace poco decían defenderla.

Nanito: Una bonita historia de amor y vejez

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La película peruana Nanito, de Guillermo Fernández Cano, transmite mucha calidez con su historia de vejez y amor.

Este filme, hecho en Arequipa, tiene como protagonista a Nanito (Guido Calderón), un viudo que intenta retomar la relación con Antonia, un antiguo amor; mientras su cuerpo se va deteriorando.

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En la primera media hora de la película observamos que el protagonista se ilusiona con Antonia; sin embargo, ella zanja con rapidez y pone paños fríos a este nuevo contacto.

Amor y enfermedad

Pero el recrudecimiento de una vieja enfermedad juega a favor de las aspiraciones amorosas de Nanito. Bien dicen que no hay mal que por bien no venga, ya que, al conocer esta noticia, Antonia evalúa la posibilidad de una relación.

¿Qué hubiera pasado si Antonia no conocía este diagnóstico médico? ¿El romance hubiera prosperado? Parece que el guion utiliza este recurso para forzar la relación.

No obstante, la enfermedad acompaña el romance. El coqueteo va de la mano de los achaques, y el antagonista de este amor no viene de las personas, sino de la misma vejez, que acelera sus efectos en el cuerpo de Nanito.

Amor y vejez

Más que una historia de amor, Nanito retrata la vejez, con sus abandonos, olvidos y decadencia. El tramo final no es necesariamente feliz para todos, pero en esta película se da un poco de esperanza a Nanito.

Nanito es una sorpresa en la cartelera peruana. El nivel técnico está a la altura del mensaje que quiere transmitir la película, mientras que la interpretación del protagonista ayuda mucho a comprender lo difícil que es envejecer.

Decimos que la cinta transmite calidez principalmente gracias al trabajo del actor Guido Calderón, quien proyecta ese respeto, experiencia y cuidado que generan los adultos mayores. Uno ve el trabajo de Calderón, recuerda a su abuelo y todos los sentimientos que provoca: querer abrazarlo y cuidarlo.

La escena en que se orina encima y termina llorando frente a un espejo habla mucho del dolor que puede originar la tercera edad.

Además, su hablar pausado a veces lastima, pero otras divierte, principalmente cuando interactúa con Martha Rebaza, la actriz que interpreta a Antonia.

La buena fotografía

Por otro lado, la fotografía está bien lograda. No solo es interesante, sino que consigue un grado de intimidad acorde con el tono de la película. Hay una secuencia en la que Nanito y Martha conversan sobre una cama y el reflejo de ambos se nota en un espejo. Quedó muy bien esa toma.

No obstante, un problema de la cinta son los diálogos: se escuchan poco fluidos o naturales. Hay poco espacio para la improvisación o la espontaneidad. Las conversaciones no son rígidas, pero en la película se perciben algo acartonadas.

En general, Nanito es una sorpresa en la cartelera peruana. El nivel técnico está a la altura del mensaje que quiere transmitir la película, mientras que la interpretación del protagonista ayuda mucho a comprender lo difícil que es envejecer.

Camina o muere: la tímida adaptación de Stephen King al cine

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Una nueva película nace de un libro de Stephen King. «Camina o Muere» es una adaptación de «La larga marcha» (The Long Walk), publicada en 1979. Esta cinta sigue el patrón de filmes similares a «Los juegos del hambre» o series como «El juego del calamar».

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En esta oportunidad, los participantes, todos jóvenes, deben caminar varios kilómetros para obtener un deseo como recompensa. El detalle es que no hay descansos. Se camina sin parar y quien se detenga recibe un balazo por parte de un soldado.

Al igual que en «Los juegos del hambre», los personajes asumen un reto de vida o muerte que los pondrá en varios dilemas éticos, y cuya fuerza de supervivencia los ayudará a avanzar a la meta.

También hay similitudes en los personajes. En este tipo de películas hay favoritos, villanos, personajes divertidos y otros exasperantes, moralistas y desagradables. Aunque es una competencia, hay un espíritu de amistad.

Caminata mortal

Del mismo modo, en «Camina o Muere», la competencia inicia como un grupo de amigos que va compartiendo sus vidas y motivaciones para participar en esta caminata mortal.

Conforme avanzan las horas, va cayendo uno a uno, más por el cansancio que por acciones de sus rivales. Sin embargo, este parece ser un cansancio más mental que físico, ya que cada uno confiesa sus pecados y luego se entrega a los verdugos militares.

En forma y fondo, esta película se parece a muchas otras del género. Un poco más corta y exponiendo más el trasfondo político, habría marcado una diferencia con el resto.

No obstante, lo interesante de esta película es que se construye una relación de amistad entre los dos protagonistas, lo que hace previsible, en un principio, quiénes serán los finalistas. Pero ese pronóstico no funciona para elegir al ganador de la carrera. Al final, gana quien más ha aprendido a sobrevivir en la vida.

Personalmente, no me gustó el personaje ganador. Él representa la voz moral de la historia, pero parece tener moralejas y consejos para todo, lo que se me hizo exasperante. Nadie lo contradecía o cuestionaba sus ideas. Su excesivo optimismo, por momentos, resultó insoportable.


Metáfora política

«Camina o Muere» también podría funcionar como una metáfora política: militares que someten con sus armas a un grupo de jóvenes.

Hacia la mitad, se devela que entre ellos no solo hay la coincidencia de alcanzar la meta, sino también de rebelarse contra la autoridad y entregar la vida, si es posible, por la libertad.

Pero este ánimo político se diluye para enfocarse en el deterioro del cuerpo humano durante una larga caminata sin descanso.

En forma y fondo, esta película se parece a muchas otras del género. Un poco más corta y exponiendo más el trasfondo político, habría marcado una diferencia con el resto.