La serie documental Justicia para el pequeño Gabriel está entre los 10 programas más vistos en Perú en Netflix. La historia del pequeño abusado por su madre y padrastro, y víctima de un sistema creado supuestamente para protegerlo de los maltratos, ha conmovido a todos.

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Gabriel Fernández murió a los 8 años el 22 de mayo del 2013. Su padrastro, Isauro Aguirre, en complicidad con su madre, Pearl Fernández, cometieron graves abusos físicos y psicológicos contra el pequeño.

La serie documental detalla que, por meses, esta pareja lo mantenía encerrado en un mueble de cocina utilizado para guardar platos u ollas, le daban de comer arena de gato, le arrancaban el cabello, le disparaban balines y otros tipo de maltratos increíbles, pero ciertos.

Las agresiones tuvieron un triste punto final en mayo del 2013 cuando luego de los golpes habituales, Gabriel terminó en un hospital. Murió dos después de una dolorosa agonía.

Parejas que abusó del pequeño Gabriel

Cinco años después, los asesinos recién fueron sentenciados: su padrastro, Isauro Aguirre a la pena de muerte, y su madre, Pearl Fernández a cadena perpetua. No obstante, la condena emitida contra Aguirre no se ha cumplido. Por cuanto hay unos 700 presos en California que esperan por la ejecución de este fallo.

CONTRA EL SISTEMA


Sin embargo, el juicio no solo se inició contra los asesinos de Gabriel, sino también contra los asistentes sociales a cargo de su protección. Hubo negligencia por parte de estos empleados quienes alertados por las denuncias de agresión cometidas contra el niño, no hicieron nada para alejarlo de esa pareja.

Sin embargo, en este caso no hay justicia para Gabriel.

Pero el documental va más allá y encuentra fallas en un sistema creado para proteger a los niños y adolescentes, que solo funciona para satisfacer sus necesidades de lucro.

La serie documental es completa. Por momentos demasiado gráfica y directa, no apta para corazones altamente sensibles.

No se queda en el caso de maltratos cometidos contra Gabriel, sino que cuestiona a autoridades elegidas para velar para los menores.

No obstante, el final puede ser desesperanzador, ya que la historia de Gabriel parece repetirse una y otra vez. Además demuestra que si vas al ritmo del sistema, probablemente te salves de tus crímenes.

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