Los que se quedan: Crítica a la película de Alexander Payne

Los que se quedan, película dirigida por Alexander Payne, y protagonizada por Paul Giamatti, ofrece una historia conmovedora de tres personajes abandonados por la vida.

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De qué trata

Paul Hunham, un profesor cascarrabias de un prestigioso colegio americano, se ve obligado a permanecer en el campus durante las vacaciones de Navidad para velar por un puñado de estudiantes que no tienen a dónde ir. Contra todo pronóstico, la convivencia le llevará a forjar un insólito vínculo con uno de ellos, un inteligente y problemático muchacho con sus propios traumas, y con la jefa de cocina de la escuela, que acaba de perder un hijo en Vietnam.
buena

Los que se quedan (The holdovers) es una película de tres personajes rotos que coinciden en una peculiar Navidad para exorcizar sus demonios y dar el paso necesario para reorientar sus vidas.

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Un profesor de historia renegón, una cocinera abatida por la muerte de su hijo y un alumno distante de su padre conviven en un internado.

Cuando llega la Navidad profesores, administrativos y alumnos abandonan estas instalaciones, menos ellos.

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La mamá del estudiante no se quiere hacer responsable porque prefiere disfrutar estas vacaciones con su nueva pareja.

Mientras que el profesor y la cocinera tiene que hacerse responsable de él y otros alumnos «abandonados» por sus papás.

Vamos a conocer los personajes

Payne no nos da mucha información sobre los personajes cuando arranca la película. Tenemos este problema y mientras se va resolviendo vamos conociendo poco a poco a los protagonistas, o en realidad ellos recién se van conociendo para darse cuenta que necesitan un cambio en sus vidas.

Convivir y externalizar sus problemas no hace más que cohesionarlos y empatizar entre ellos, hasta convertirse en seres diferentes a como empezaron.

Los que se quedan es una película típica de Payne con diálogos irónicos, reveladores y entretenidos entregándonos una perspectiva a situaciones tan comunes como convencionales.

El trabajo de Da’Vine Joy Randolph es conmovedor. Quizás lleva el personaje que tiene el conflicto más duro por superar, pero de alguna manera se las arregla para salir adelante.

Paul Giamatti en el papel del profesor antipático, experto en su materia, tiene que dejar del lado el ego y la soberbia para ayudar directamente al alumno abandonado y en consecuencia ayudarse así mismo.

Su trabajo ofrece un maestro muy intelectual, pero torpe en las relaciones personales, un Sheldon Cooper que debe aprender a vivir para sobrevivir.

Esta película no necesita más que buenas actuaciones y diálogos. Es lo justo y necesario para darnos cuenta que algunas veces tenemos que resetearnos y seguir adelante. Aunque duela. Recomendable.

Christiaan Lecarnaque
Christiaan Lecarnaquehttp://www.elpirata.pe
Periodista de Arequipa. Trabajó como redactor y editor en el diario La República y Pueblo. Actualmente colabora en el medio digital Encuentro y sus críticas se comparten en Bam Noticias de Arequipa. También colabora con la Universidad Católica San Pablo. Fundó El Pirata para escribir sobre cine y series de televisión.
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