Noche del demonio: Están entre nosotros no escapa de la fórmula del cine de terror contemporáneo y de franquicia, aunque con chispazos interesantes.
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Como toda cinta de terror, construye el suspenso desde la primera media hora. Va presentando a los personajes y sus miedos. En este caso, la protagonista lidia con la muerte de su madre, quien suele aparecer en sus pesadillas. Entonces hay una pregunta por responder, y esto hace interesante a la mayoría de cintas de terror de Hollywood. Poco a poco va interesando a los espectadores sobre el misterio a develar hacia el final de la película.
¿En qué se parece una película de terror a una de acción?
En ese sentido, al inicio, Noche del demonio: Están entre nosotros captura bien la atención de los asistentes a una sala de cine; sin embargo, luego de esa primera media hora, cuando el terror irrumpe con violencia y frenetismo, la mayoría de películas —principalmente aquellas que vienen de una franquicia— se desorientan. Funcionan como las cintas de acción: buscan la espectacularidad para llamar la atención. No importa la historia o la actuación, sino la pirotecnia, el efecto especial y, en el caso del género de terror, los gritos y la extrema violencia.
La película Noche del demonio: Están entre nosotros aplica la fórmula y, como en casi todos los filmes de terror de franquicia, obtiene el mismo resultado: un producto reiterativo o malo. No obstante, en este tramo hay chispazos en la imagen interesantes. Principalmente porque la película hace close-ups en la mirada de la protagonista para captar su terror, pánico y sorpresa. Del mismo modo, emplea estas tomas para empatizar con el dolor del personaje (como aquella escena en que una aguja se acerca al ojo).
¿Qué resultados obtiene esta película?
Después de ello, la cinta sigue en lo mismo sin ofrecer riesgo, sorpresa o reinventar la franquicia para empezar de nuevo otra aventura de terror. Aunque responde a la interrogante sobre la muerte de la madre, esta viene de lo sobrenatural, más no del dolor terrenal, y esto lo hace coherente con la línea narrativa que apunta a construir un universo fuera de este mundo.
Aquí la apuesta fue a lo seguro, y esta fórmula no necesariamente garantiza el éxito en este mundo. Ni tampoco en el más allá; no creo que el aburrimiento sea su objetivo.














