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Hubo un tiempo que Sophie Turner tenía el pelo rubio. Corrección. Ella tiene el pelo rubio. Solo que ante el mundo. Ante el universo de Juego de Tronos lleva otro tono: un castaño rojizo.

La actriz, que interpreta a Sansa Stark, es una rubia natural que cuando se enteró de la audición para tomar el papel de Sansa se lo tiñó de rojo. Cuando tomó el papel, probaron hasta encontrar el color de cabello que requería el personaje.

Se dice que se utilizan hasta cuatro colores para lograr la tonalidad que necesita Sansa Stark. Y que cada diez días debe retocarse para no perder el color.

La actriz parece que ya aceptó su nuevo color de cabello, aunque su familia y amigos a veces la confundía con otros personajes al inicio de Juego de Tronos. «Mis padres, los amigos y las personas que ven la serie siempre preguntan si soy otro personaje por el color del pelo. Todo el mundo se confundía», recuerda.

Turner, británica, tiene 19 años y mide 1.71 metros. A los 13 años descubrió su vocación cuando ingresó al Playbox Theatre Company. A los 15 años logró su papel en Juego de Tronos y culminó gracias a la ayuda de un tutor su colegio con buenas calificaciones. Obtuvo una A y cuatro B en sus puntajes finales.

Hoy la rubia va por Poniente, tratando de revertir su mala fortuna.

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