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Los chinches protagonizaron el segundo episodio de Orange is The New Black.

Una plaga de chinches tomó el establecimiento penitenciario. Las presas tienen que quemar su ropa, colchones y hasta los libros de la biblioteca para acabar con esta epidemia.

Debido a que deben deshacerse de sus prendas, algunas caminan con trajes de papel, y otras semidesnudas, con sostenes y calzones que parecen prestados por sus abuelas.

Sin embargo los chinches ayudaron a evidenciar otros problemas que empiezan a surgirles a algunos personajes.

Caputo, quien lleva una buena gestión en esta prisión, se entera que será cerrada en dos meses y que las internas deben ser trasladadas a otros centros de reclusión. Nadie lo sabe; solo él.

Piper confiesa a Alex que la denunció por violar su libertad condicional, y de esta manera tenerla de vuelta en la prisión. Alex enojada la abofetea, pero después tienen una caliente reconciliación.

Siempre me pareció que Piper Chapman no es un personaje que sea buena gente, sino como dice Alex, manipulador, tratando que colocar las cosas a su favor.

EL CASO BENNETT

Mientras que John Bennett recién repara en el problema en que se ha metido al involucrarse con una presa, Daya. No nos referimos a implicancias legales, sino a la familia que tendrá que frecuentar después que se case y críe a su hijo.

El episodio se centra en su historia, en cómo llegó al ejército y cómo perdió su pierna. Además que le propuso matrimonio a Daya, pero cuando conoce mejor a su futura familia política, se pone a pensar en el futuro que le espera.

Los chinches hicieron aflorar muchas cosas. Como esa picazón que tenemos en nuestras cabezas y que sigue, hasta que desfogamos nuestros problemas.

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