En febrero empecé a leer los libros adaptados al cine cuyos guiones están nominados al Óscar. Inicié con Misión Rescate y terminé con La Gran Apuesta (The Big Short).
Dejé al final este libro porque intuí que el texto sería complicado de leer ya que gira sobre el grupo de personas que aprovechó la crisis económica del 2008 para sacar dinero. Osea que unos perdían sus casas y trabajo, ellos se llenaron los bolsillos de dinero. Lo leí, o lo intenté leer, pero algo se pudo entender.
Para contar esta historia, el libro tenía que hablar de economía, de bastante términos económicos que con facilidad, expertos en el tema entenderían. El texto de Michael Lewis es bastante complejo. Se entiende por tramos, pero por otros se requiere de un lapiz y papel, y un poco de Wikipedia, u otras fuentes, para entenderlo.
La idea del libro es clara, pero el desarrollo complicado. No obstante el director Adam McKay decidió adaptar al cine este libro bajo el mismo nombre. La estrenó en el 2015 con buenas críticas y hoy el guión, junto con la película, compiten por el Óscar de la temporada.
Pero cuál es mejor. El libro es difícil, la película no. Hay bastante didáctica en el filme que deja entender un tema complejo. No es que sea una cinta sencilla, sino un filme desarrollado como, por ejemplo, Odisea en el espacio de Stanley Kubrick, que para entenderla hay que verla con cuidado y mucha atención. Así sucede con La Gran Apuesta que toca un tema que impacta a todos, incluso aquellos que creen que todo lo que sucede en la bolsa de valores no nos afecta, al contrario, también nos perjudica.
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Pero hay detalles que no están en la película y que están relacionadas más al desarrollo de los personajes.
Michael Burry padecía de Asperger
Michael Burry fue el primero que descubrió que se venía una crisis en el mercado inmobiliario. Pero su historia es interesante. Lo que no se cuenta en la película es que antes de dedicarse a la economía, estuvo involucrado en la medicina. Estuvo vinculado a la neurología. Cuando reparó en el amor que tenía por los números abandonó esta carrera.
Se casó dos veces y tuvo un hijo. Cuando a su pequeño le descubrieron síndrome de Asperger, él también se percató que tenía la misma enfermedad, solo que nunca se la diagnosticaron, por eso es que tenía poco interés en las relaciones personales, aunque poseía una inteligencia y poder de concentración envidiable.
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En la película se habla sobre la pérdida de su ojo, pero la historia es que perdió este órgano por un raro cáncer que le apareció de pequeño.
Steven Eisman y su ángel
Otro de los protagonistas de la historia, Steven Eisman, tenía algunas peculiaridades que no se cuentan en la película. Por ejemplo, en el filme se cuenta que Eisman terminó afectado por el suicidio de su hermano, sin embargo en el libro se describe que se vio afectado por la muerte de su primer hijo, Max. El pequeño murió ahogado por su niñera quien sin percatarse, mientras dormía, giró sobre el bebé y lo asfíxio.
Hasta antes que pasara esta muerte, Steven solía decir que tenía un ángel en el hombro y nada malo le pasaba, pero cuando murió su primogénito, todo cambió.
También era un aficionado a los cómic. Le gustaba Spiderman, pero después de la muerte de su pequeño, solo leía los cómic más oscuros.
No pregunten si lo económico se llevó igual al cine, porque eso se lo dejo a los expertos.
















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