Por qué se escribió ese final en La La Land

Hasta el último hombre (8)

Hubo un soldado que participó en la Segunda Guerra Mundial y que rechazó usar un arma de fuego. Su nombre: Desmond Doss. Su historia está retratada en Hasta el último hombre de Mel Gibson. La película recibió seis nominaciones al Óscar, entre ellas, mejor película, director y actor por Andrew Garfield.

Suena increíble, pero sucedió en la vida real. Este soldado se negó a llevar cualquier tipo de arma y su posición le ganó antipatías de sus superiores y críticas de sus compañeros de guerra. Antes que los salvara.

Pero así, sin un fusil en el brazo, salvó a 75, como se vio en la película de Gibson. Aunque Doss dijo que solo fueron 50. Igual la cifra es alta para rescatar heridos sin disparar.

Fuertes convicciones


Doss tomó esta decisión por su religión. Él fue adventista. Cuenta que desde niño su padre compró en un póster de Los diez mandamientos donde llegó al sexto: «No matarás». «Me pregunté, ‘¿cómo en el mundo podría hacer un hermano tal cosa? Hubo miedo en mi corazón por matar, y como resultado lo tomé personalmente: ‘Desmond, si me amas, no matarás'», recordó Desmond.

Con esta convicción llegó al ejército. Participó en la invasión de Japón durante 1945. Todo ocurrió en mayo de 1945, en el asalto anfibio de los aliados a la isla de Ryukyu de Okinawa. Durante y después de ese enfrentamiento rescató a 75 soldados heridos.

Pero usó un arma

El 21 de mayo una metralla de granada le alcanza las piernas. Lo llevan en camilla, pero decide dejarla para que otro soldado más grave sea llevado de urgencia. Pero luego recibió un disparo que le fracturó el brazo. Tomó un fusil y lo usó, no para responder a su enemigo, sino para entablillarse el brazo. Después arrastrándose llegó a la zona donde los médicos atendieron sus heridas.

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Hubo una ocasión en que la batalla se desarrolló un sábado. Los adventistas no pueden hacer ninguna actividad los sábados que no sea adorar a Dios, pero lo hizo. «Sentí que era un honor servir a Dios y a mi país. No quería que me conocieran como un traicionero, pero seguramente no sabía lo que estaba consiguiendo en mi interior», dijo.

En 1945 recibió la medalla de honor del Ejército de los Estados Unidos. Pese a este logro, la vida no le fue fácil. En 1946 le diagnostican tuberculosis. Estuvo en tratamiento cinco años. Perdió un pulmón y cinco costillas. En 1951 le dan de baja con el 90% de discapacidad. En 1976 quedó sordo por una sobredosis de medicamentos, pero la recuperó con un implante en 1988. Se dedicó a la granja y a su familia.

Murió por problemas respiratorios en el 2006. Ahora su historia está grabada en la memoria de todos por la película de Mel Gibson.

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