Desde el primer minuto, en la película Manco Capac de Henry Vallejo, Puno es agresivo con Elisban, un joven recién llegado de Macusani con el objetivo de forjarse un mejor futuro en esta ciudad.

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El muchacho literalmente tiene solo un sol en el bolsillo y la esperanza que ese amigo le da la mano en esa ciudad. Pero cuando repara que esa mano amiga no está en casa, sino en un largo viaje, su sueño de un buen porvenir se hace trizas.

Sin dinero, familia, amigos ni educación su permanencia en esta ciudad se hace complicada.

la gente no le da la mano. Lo espantan como si fuera un perro vagabundo. O lo estafan, lo hacen trabajar y no le pagan. Busca y busca. Intenta e intenta, pero a lo largo de la película queda claro que la miseria y pobreza es su destino.

La película no le da tregua ni al final. No hay esperanzas para Elisbán en Manco Capac. Lejos de evolucionar, y aunque sea acariciar sus sueños, involuciona y termina peor de lo que vivía en Macusani.

manco cápac
Manco Capac de Héctor Vallejo.

En Manco Capac, Elisbán es una herramienta para conocer las duras condiciones en que los migrantes deben abrirse camino en su propio país. La ciudad que lo acoge se describe dura, con frío y lluvia. Alegre, pero distante con su gente.

Manco Capac, cinta competidora en el festival de Lima, marca el regreso de Henry Vallejo, luego de estrenar El misterio del Karishiri en el 2004. Hace 16 años que su cine no se veía en Perú. Si antes abordó una leyenda popular de Puno, hoy toca un tema más social y vigente, ejecutado con ayuda de su familia.

La película muestra con dureza esta realidad, pero un poquito de esperanza en la historia hubiera sido necesaria para el pobre Elisbán.