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    Resumen

    William Tell (Oscar Isaac) es un exmilitar y jugador profesional de póker. Su meticulosa vida se trastoca cuando se le acerca Cirk, un joven que busca ayuda en Tell para ejecutar su plan de venganza contra un coronel militar.

    Crítica a El contador de cartas de Paul Schrader

    Paul Schrader, luego de su película El reverendo don Ethan Hawke, regresa con El contador de cartas, donde ofrece una historia de reconciliación torpedeada por un pasado violento.

    Paul Schrader, guionista de Taxi Driver, Toro Salvaje y La última tentación de Cristo, dirige El contador de cartas (The card counter), protagonizada por el actor, Óscar Isaac, luego de su película El reverendo (First Reformed).

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    William Tell, un exmilitar, tiene talento para los juegos de azar y está listo para participar en un torneo del ramo en Las Vegas. Pero en ese camino regresan recuerdos de su pasado militar, donde trabajó (si así le puede llamar) como torturador de prisioneros y se topa con un joven con alma de viejo vengador. Este chico quiere asesinar al exjefe de William, a quien responsabiliza por la muerte de su padre. William conoce este caso.

    El contacto con este muchacho llega en un momento poco conveniente, porque se insinúa que el protagonista desea enderezar su vida y enterrar su pasado. Sin embargo la presencia de ese joven no hace más que revivir esos momentos desagradables de su vida militar.

    Por eso es que no desea sumarse al deseo de venganza del muchacho, sino que busca llevarlo por la vía de la reconciliación. William intenta hacer bien las cosas. Pero la vida no se la pone fácil. No es tan sencillo decir: perdona y voltea la página. Más aún con toda esa carga encima.

    Además que el protagonista no es precisamente un hombre con un alma noble sin odios. Todo lo contrario, arrastra cuentas pendientes y rencillas que lo hacen un hombre acartonado, poco espontáneo y de rutinas curiosas. Un hombre áspero que difícilmente encasillará en el molde del hombre ideal.

    Una de las cosas fascinantes de la película es cuando recrean los juegos de póker y explican cómo funciona este juego en los casinos. Pero este recurso solo esconde el alma de un jugador que tiene muchas cuentas pendientes por honrar. Otro punto a favor de la película es cómo se narra visualmente el pasado militar de este personaje.

    El contador de cartas ofrece una buena actuación de Óscar Isaac quien interpreta a un William bien peinado y arreglado, pero atormentado por dentro, fruto de un trabajo que no entiende más que ponerse creativo para con violencia sacar verdades.

    La vida no es más que una historia de un hombre que busca la reconciliación, o quizás la intenta, pero que en el camino fracasa, porque solo aprendió a vivir de una forma: a los golpes.