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    ¿Estás ahí, Dios? Soy yo, Margaret: crítica a esta comedia

    ¿Estás ahí, Dios? Soy yo, Margaret habla sobre el crecimiento de una adolescente y la religión. Qué tienen en común. Vean al película.

    SINOPSIS

    Cuando su familia se muda del centro a las afueras, Margaret, una niña de 11 años, debe enfrentarse a nuevos amigos, a nuevos sentimientos y al comienzo de su adolescencia.

    Religión y adolescencia, ¿Qué relación podrían tener estos dos tópicos? Pues para la comedia ¿Estás ahí, Dios? Soy yo, Margaret (Are You There God? It’s Me, Margaret) de Kelly Fremon, mucho. Aunque este relato no pretende ser un tratado académico tiene la creatividad de convertir los ruegos de una muchacha en una ocasión para hablar sobre la fe.

    Como lo indica el título la película cuenta la historia de Margaret, una joven adolescente que conoce a otras muchachas de su edad al mudarse a un vecindario de New Jersey. A este grupo les une sus ganas de crecer y empezar a experimentar los cambios biológicos en su cuerpo. Es decir tienen enormes ganas de dejar atrás a las niñas y empezar a sentirse mujeres.

    En ese camino Margaret apela a Dios para que esos cambios físicos empiecen a notarse con celeridad en su cuerpo y de esta manera tener ventajas sobre sus compañeras.

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    Lo interesante es que la pequeña adolescente no profesa ninguna religión pese a que proviene de padres con creencias definidas. Uno es judío y la otra cristiana. A ella le permitieron esperar para que elija la fe que le convenga.

    Sin embargo a su corta edad no tiene problemas en rezar para pedir algo que tarde o temprano llegará solo por quedar bien con las amigas.

    En esta espera a que la biología haga su trabajo en ella va profundizando sobre las religiones.

    Esta búsqueda no es tan divertida como el crecimiento de su busto o la llegada de la menstruación, sino contradictoria, aburrida, distante y hasta decepcionante.

    Lo otro es bienvenido, llega sin mucho aspaviento, sin ningún reparo, en cambio asistir a una iglesia puede suponer lo contrario.

    ¿Estás ahí, Dios? Soy yo, Margaret resulta una combinación divertida para ver el crecimiento de una niña a adolescente y todos los miedos y anhelos que supone este proceso, y la importancia o no de la religión en nuestras vidas sin caer en debates densos y muchas veces violentos.

    Una película recomendable.

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