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    Los Asesinos de la Luna: Crítica a la película de Martin Scorsese

    Cuando hay dinero de por medio, la ambición no tiene límites, ni siquiera para aquellos que creen tener buen corazón. Los Asesinos de la Luna habla de una tribu sin escrúpulos capaz de todo para quedarse con todo.

    SINOPSIS

    Ambientada en la Oklahoma de la década de 1920, narra los asesinatos en serie de los miembros de la nación indígena Osage, que era muy rica en petróleo; una serie de crímenes brutales que más tarde se conocería como el "Reinado del Terror".

    Martin Scorsese aborda con mucho respeto su nueva película Los Asesinos de la Luna (Killers of The Flower Moon). En esta narra los asesinatos cometidos por los hombres blancos contra la nación indígena Osage en Estados Unidos, una comunidad asentada en una zona rica en petróleo.

    Generalmente en las películas de Scorsese hay un tufillo de burla o sarcasmo cuando retrata a sus personajes envueltos en una riqueza obscena e inmerecida como Buenos Muchachos, El Lobo de Wall Street o Casino. Sin embargo en Los Asesinos de la Luna hay mucha solemnidad para retratar un tema delicado y poco tocado, y hasta olvidado, en la actualidad.

    De qué va

    La historia cuenta que los indígenas fueron asesinados uno a uno por los hombres blancos para quedarse con las riquezas del petróleo. Previamente se casaban con las mujeres, y también hombres, a efecto de recibir directamente las jugosas herencias.

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    Había métodos para desaparecerlos. Desde envenenamientos hasta asesinatos y atentados con explosivos. Lo que describe Scorsese en su película no es más que la adaptación de hechos reales.

    Por eso es que retrata con respeto esta historia. Deja atrás la narración en primera persona, como suele hacerlo en la mayoría de sus obras. La violencia se frena un poco y el sarcasmo se mide con pinzas para que el espectador entienda este retrato de ambición sin límites pocas veces vista en la historia de la humanidad.

    Esta cinta se parece mucho, en planteamiento, a Silencio, aquel filme que habla sobre el sacrificio de sacerdotes católicos por evangelizar Japón. En esa cinta se ve el mismo respeto que hay con esta historia reciente.

    No obstante el director no se frena y cuenta con detalles este genocidio lento, pero eficaz de una tribu ambiciosa que ve en la inocencia de sus rivales una oportunidad para quedarse con todo.

    Un trío de respeto

    Gracias a esta historia Martin Scorsese contó con la oportunidad de trabajar con sus colaboradores más frecuentes: Robert De Niro y Leonardo DiCaprio.

    De Niro trabajó en sus inicios con Scorsese hasta en nueve ocasiones siendo Taxi Driver, Toro Salvaje y, antes de Los Asesinos de la Luna, El irlandés, sus más destacados trabajos con el director. Mientras que Leonardo DiCaprio protogonizó seis películas con Scorsese entre ellas El aviador, El lobo de Wall Street y Los infiltrados.

    Pero esta es la primera en que ambos actores coinciden con el director. El resultado es extraordinario. Los dos ofrecen buenas interpretaciones. A DiCaprio le toca una papel pocas veces visto en su carrera. La del tonto útil que funciona a un plan perverso. Aquí tenemos una interpretación más sutil, con menos gritos (como siempre se le escucha al actor) y más contenida que en otros papeles.

    A veces a su personaje se le puede tener lástima. En el tramo final se le da oportunidad de redimirse, pero el malvado siempre se hace notar y solo es hacia el epílogo, cuando tiene una última escena con la protagonista, en que sabemos de su calaña y despreciable corazón.

    En tanto que DeNiro sobresale como el villano, el personaje que mueve los hilos de este plan ambicioso para quedarse con todo el dinero y tierras de los Osage, mostrando una hipocresía funcional a sus objetivos.

    A ellos se suma la actriz, Lily Gladstone, quien representa a la familia de indígenas atacada por estos seres ambiciosos. Su trabajo resulta sutil, manejado con las miradas y diálogos directos como sarcásticos. Se mueve bien entre DiCaprio y De Niro, aunque por momentos sobresale por encima de ellos.

    Una película poco valorada por el público

    Martin Scorsese logra una película interesante de tres horas y media de duración, un promedio similar al visto con El Irlandés, disponible en Netflix. Pero termina con una propuesta innovadora para cerrar el final de cada personaje. Se evita las típicas oraciones que advierten el destino de los protagonistas, para teatralizarlo con su participación lo que habla directamente del interés puesto por el director en esta película.

    Los Asesinos de la Luna es una buena película. Lástima que no haya tenido un buen paso en la taquilla de los cines. Ojalá que su pronto estreno en Apple TV ayude a apreciar esta obra y darle el valor que se merece. Si aún puede vaya a verla al cine y si está subtitulada mejor.

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