Guerra Civil: crítica a la película de Alex Garland

Uno de los mejores estrenos comerciales llegó al Perú. Se trata de Guerra Civil de Alex Garland quien llega con una polémica sobre el periodismo.

Resumen

En un futuro cercano, donde América está sumida en una cruenta guerra civil, un equipo de periodistas y fotógrafos de guerra emprenderá un viaje por carretera en dirección a Washington DC. Su misión: llegar antes de que las fuerzas rebeldes asalten la Casa Blanca y arrebaten el control al presidente de Estados Unidos.

Guerra Civil (Civil war) me ha dejado pensando. Quizás porque tengo una formación como periodista al terminarla de verla me dio la sensación que estaba viendo un cliché recurrente en el cine de Hollywood. O ¿no?

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Con cierta frecuencia observamos filmes sobre periodistas, en este caso acerca de fotoperiodistas, que representan a estos personajes como seres fríos y sin escrúpulos. Incluso a las mujeres periodistas las colocan como personas capaces de todo, hasta de meterse en la cama ajena para conseguir una exclusiva.

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Pero y ¿si en realidad somos así? La película me ha hecho dudar. Hay momentos en nuestra carrera periodística donde conseguir la información en general, incluidas primicias o exclusivas se convierte en la tarea primordial. En ese afán la mirada está en lograr la historia, quizás porque inconscientemente se siente la obligación de llevar esta información al público necesitado de una respuesta.

Pero en esta película somos fríos, despiadados y deshumanizados. Seres creados para cumplir con objetivos, como los militares que destruyen Estados Unidos. Todo está planteado bajo la mirada de los villanos.

No obstante el planteamiento de Garland resulta por momentos contradictorio. Porque hacia el final los buitres se sacan el disfraz y muestran su naturaleza. Pero en la mitad de la cinta hay mucho compañerismo y empatía entre el grupo de periodistas que va grabando las consecuencias de esta guerra civil.

Ese heroísmo se observa, incluso, al inicio cuando la protagonista protege a una futura discípula.

Por eso no se entiende la resolución final. Por momentos parece la historia de antihéroes, seres de corazón duro capaces de encontrar la redención y belleza en ciertos pasajes de la película. Pero en el epílogo se decide cambiarles completamente la personalidad y convertirlos de la noche a la mañana en seres cínicos.

La guerra civil en Estados Unidos solo es el trasfondo para ensañarse con la labor del fotoperiodista. Esta sátira no gira sobre el conflicto bélico entre dos ejércitos del mismo país. Sino en cómo los hombres de prensa retratan la caída de una nación.

EL SONIDO, LO MEJOR

No obstante las reservas que se puedan tener, el final trae polémica, pero también propone el mejor momento de la película. La toma de la Casa Blanca es brillante. Solo por el sonido de esa secuencia el filme merece un reconocimiento. Esos minutos están bien trabajados.

El resto es para el debate y discusión interna. Eso es bueno en una película. Que te haga pensar, dudar y reflexionar.

Quiero creer que los periodistas no somos así.  He visto mucho compañerismo, idealismo, extraordinarios trabajos, competencia feroz y poco cinismo en el periodismo. Pero parece que los directores de cine ven otra cosa. Quizás un poco de reporteo no les venga mal.

En este caso vayan a la sala y saquen sus propias conclusiones. Tampoco es una mala película.

En un futuro cercano, donde América está sumida en una cruenta guerra civil, un equipo de periodistas y fotógrafos de guerra emprenderá un viaje por carretera en dirección a Washington DC. Su misión: llegar antes de que las fuerzas rebeldes asalten la Casa Blanca y arrebaten el control al presidente de Estados Unidos.Guerra Civil: crítica a la película de Alex Garland