Black Mirror, séptima temporada: crítica a la serie de Netflix

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De qué trata

El lado oscuro de la tecnología y cómo esta afecta y puede alterar nuestra vida, a veces con consecuencias tan impredecibles como aterradoras.
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Volví a ver el primer capítulo de Black Mirror estrenado en diciembre del 2011. En ese episodio se exploraba el morbo, la deshumanización y el espectáculo generado por las redes sociales y medios de comunicación, situación que se vive con más intensidad en la actualidad.

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Black Mirror apuesta por generar debate a partir de los efectos de la tecnología en nuestras vidas. No necesariamente los inventos descritos en los episodios están en el mercado. A veces se adelanta al futuro y a partir de ellos narra una historia disruptiva, fascinante, pero siempre describiendo a las reacciones humanas.

En ese sentido tiene capítulos alucinantes y uno que me llamó la atención en esta séptima temporada lleva como título «Una pareja cualquiera».

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UN YOUTUBE PARLANTE

Cuenta la historia de una pareja de esposos enamorados que se pone a prueba cuando ella tiene un derrame cerebral. Entonces aparece una vendedora de una empresa de biotecnología que plantea al esposo insertarle un chip para reactivar sus funciones cerebrales y en consecuencia volver a su rutina.

Todo va bien hasta que repentinamente la mujer empieza a pronunciar anuncios publicitarios. El chip insertado en su cabeza correspondía a un plan básico que venía con esta publicidad. Para suprimirla tenían que abonar una onerosa cantidad de dinero. Quitarle el chip no es una opción ya que puede morir.

Es decir la mujer funcionaba como un servicio de streaming con publicidad porque pagaba el plan más bajo. Era un Youtube parlante.

Esta es una idea loca y divertida, pero lo que sucede con los personajes no es gracioso ya que esta tecnología termina por destruirlo. ¿Podría esta ficción convertirse en realidad? Pues ya se habla de insertar chips en los cerebros humanos. No resulta descabellado que alguna corporación ya esté maquinando la forma de ganar dinero con un poco de publicidad.

Por otro lado, este capítulo, para mí el mejor de la séptima temporada, solo es una muestra de las historias que trae Black Mirror.

Hay otro que recuerdo donde una joven lucha por mantenerse activa y popular en las redes sociales. Esa desesperación la lleva a tomar decisiones equivocadas que terminan enviándola al exilio social. Esta situación es muy común en la actualidad. Este episodio se estrenó hace más de diez años.

De ahí la riqueza de Black Mirror, de adelantarse a estas situaciones e intentar promover discusiones sobre los efectos que está teniendo la tecnología en nosotros como humanidad.

LA TECNOLOGÍA TIENE SU LADO OSCURO

Es cierto que la tecnología tiene sus beneficios, pero tampoco podemos negar sus desventajas. Por ejemplo, los celulares funcionan como una paradoja: acortan distancias, pero a la vez nos alejan. Ya es muy común que las familias o amigos no conversen en las mesas, sino que están pendientes a las últimas actualizaciones de celulares. Incluso hay muchos que almuerzan o cenan mirando sus celulares. Entonces de qué comunicación estamos hablando.

Ni mencionar a las redes sociales que generan una falsa felicidad o sensación de éxito que hace sentir a los menos activos en seres inútiles y sin norte en la vida.

Bien hace Black Mirror en poner este tema en debate y hacernos reflexionar sobre el camino que está siguiendo la humanidad si dejamos que la tecnología se apodere de nuestras vidas.

UNA TEMPORADA REGULAR

Aunque la séptima temporada inicia bien, en general el balance de todos los capítulos es regular.

El segundo, Béte Noire, habla de la computación cuántica y espacios simulados, pero queda más en la fantasía sin aterrizar la idea en la realidad. En contraste el tercero Hotel Reveire, también es bueno. Aunque la idea no es nueva: una inteligencia artificial consciente; trabajan bien el lado emocional y técnico sobre todo porque cuentan la historia a blanco y negro, y ese detalle muchas veces queda bien. El resto está bien; nada extraordinario.

Pero en general Black Mirror sigue en la línea de aterrorizarnos con el poder la tecnología y advertirnos de lo que pasará si seguimos permitiendo que domine nuestras rutinas.

Christiaan Lecarnaque
Christiaan Lecarnaquehttp://www.elpirata.pe
Periodista de Arequipa. Trabajó como redactor y editor en el diario La República y Pueblo. Actualmente colabora en el medio digital Encuentro y sus críticas se comparten en Bam Noticias de Arequipa. También colabora con la Universidad Católica San Pablo. Fundó El Pirata para escribir sobre cine y series de televisión.
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