Wildwood: El bosque salvaje es mágica y épica, principalmente hacia el final, y emplea este montaje para jugar con la obsesión de ser madre.
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El bosque salvaje tiene su leyenda: ningún humano puede ingresar a él, pero una adolescente logra acceder a este espacio para rescatar a su hermano, secuestrado por una parvada de cuervos. Entonces, la película responde por capas esta interrogante.
Esta cinta animada, primero, describe el bosque salvaje; luego explica la existencia de un enfrentamiento, similar a una guerra civil; para, finalmente, observar el choque final de los bandos enfrentados. Sin embargo, esta historia está interconectada por el anhelo de dos mujeres por ser madres.
Si bien ambas buscan a cualquier precio traer un hijo al mundo, una no renuncia a este deseo y quiere mantener vivo este anhelo, aunque implique perder la cordura. Por el otro lado, la otra madre no la pasa tan bien: no vive tranquila por un pacto que hizo para concebir y, junto con su esposo, cae en la paranoia y sobreprotege al máximo a su hijo para evitar cumplir con su parte del acuerdo.
Así, querer un hijo puede narrarse de una manera romántica y agradable, pero también puede convertirse en un cuento cruel con nefastas consecuencias.
No cree en la magia de Wildwood
Otra línea narrativa que se aborda a través de la protagonista adolescente es su poca disposición a creer en la magia. Ni siquiera cuando habla con coyotes o búhos cree en ella; solo cuando está entre la espada y la pared, y en el medio se encuentra su hermano, cede y fluye hacia lo mágico.
Wildwood tiene su mejor momento hacia el final, cuando ocurre una batalla similar a la de todo drama épico en el que se enfrentan el bien y el mal, como ocurrió con la primera Avatar o El retorno del rey. El principal recurso de este momento está en la espectacularidad del combate y en el empleo de la violencia para generar el mismo impacto que un drama real.
Del mismo modo, la cinta está animada bajo la técnica del stop motion, la cual se siente menos rústica, más fluida y mejor trabajada, asemejándose por momentos a un filme de Disney con animación convencional.
En general, Wildwood construye magia, pero a partir de una obsesión: el deseo romántico de traer hijos al mundo, explorando ese idealismo desde los efectos de un mal apego.















