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Un monstruo viene a verme (8)

Tercera película de Juan Antonio Bayona que se basa en un libro que lleva el mismo nombre.

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Un monstruo viene a verme

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¿Se acuerdan de El Orfanato y Lo imposible? Pues su director y responsable de la secuela de Jurasic World (a estrenarse en el 2018), el español, Juan Antonio Bayona, estrenó en Perú, Un monstruo viene a verme.

La nueva película de Bayona es una adaptación del libro que lleva el mismo nombre y escrito por Patrick Ness. El filme cuenta la historia de un niño que afronta, prácticamente solo, el cáncer que aflige a su madre.

En ese proceso, su imaginación crea un monstruo que, con ayuda de algunas historias, lo ayuda a atravesar este proceso.

Un proceso sin reproches


Connor O’Malley, así se llama el muchacho de 12 años, se aferra a la esperanza que su madre saldrá bien del tratamiento. Pero en este proceso de cura afloran más las malas noticias que las buenas. Ningún remedio puede ayudar a su mamá. Pero él no quiere aceptarlo. Su consciente lo lleva a odiar, llenarse de ira y culpa, aunque su subconsciente empieza a aceptar que su madre tiene que partir.

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En este proceso aparece un monstruo que le va contando historias con finales francamente reales. No son epílogos que uno espera. Ni felices, o que hagan justicia, o que busquen identificar a un malvado. Sino relatos tan cotidianos que suelen ser inexplicables a nuestras creencias. O a lo que nos enseñan.

Una buena idea


La principal idea de la película está en aceptar lo bueno y malo que nos prepara la vida. De lo contrario estamos condenados a vivir amargamente y morir lentamente. Connor O’Maley no quería aceptar la muerte de su madre, por eso se iba convirtiendo en un ser oscuro, aferrado a un mínima esperanza de cura. Hasta que este monstruo lo ayuda a reconocer esta realidad.

Y las otras ideas están en librarse de los prejuicios, en fijarse más en los hechos que en las palabras. Mucha gente habla, pero no hace nada. Mucha gente juzga y califica, pero es peor que las víctimas de sus prejuicios. Tenemos que ver incoherencias y obras, antes que palabras bonitas.

La película de Bayona es bastante emotiva, principalmente al final. Tiene la dosis necesaria de sentimentalismo. No hay mucho drama ni lágrima (como usualmente se ve en películas sobre cáncer), sino que asistimos a un proceso por el cual un niño no quiere renunciar a lo más preciado que Dios le ha regalado: su madre. Ni un adulto lo quiere hacer.

El momento final es lo mejor de la película, cuando una verdad lo une a su madre y lo encamina hacia su destino. Ahí viene la tranquilidad.

Hay un buen trabajo en la construcción del monstruo interpretado por Liam Neeson. Los efectos quedaron bien.

La película es bastante recomendable. Lástima que pocos puedan apreciarla en los cines.

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