blanco en blanco
Blanco en blanco Theo Court.

La fotografía de Blanco en blanco es innegablemente buena. De día los planos panorámicos destacan la belleza de un terreno hostil y de noche las antorchas y lámparas dibujan una iluminación perfecta en una noche oscura.

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Blanco en blanco es una película chilena dirigida por Theo Court. Es una de las competidoras del festival de cine de Lima, en edición virtual este año por la pandemia del coronavirus.

La fotografía tiene que ser decente porque se cuenta la historia de un fotógrafo llamado Pedro obsesionado por la belleza más que por la brutalidad que puede ocurrir a su alrededor en el siglo XX.

Ese rasgo de su personalidad se conoce desde los primeros minutos cuando aparece contratado por una familia para retratar a una niña destinada al matrimonio de un viejo hacendado. Como espectadores nos molesta la idea de esta boda. Cómo una niña puede casarse con un viejo rico. Pero al personaje parece que no.

Incluso le quita inocencia al traje de la niña que cubre su cuerpo desde el cuello hasta el suelo, al ayudarle sutilmente a mostrar los hombros para complacer a su futuro marido.

Otra cualidad de este creativo es que puede dar muchas instrucciones para conseguir la foto perfecta, la toma más bella.

No obstante este trabajo es una oportunidad para que sus ojos sean testigos de la violencia ejercida por los empleados del hacendado hacia una comunidad indígena.

Sin embargo, al igual que en los primeros minutos, mantiene distante al abuso de estos personajes. No es precisamente un protagonista activo que busque un cambio o un equilibrio moral. Sino alguien entregado a la fotografía dispuesto a retratar estos actos.

Probablemente vea belleza en todo lugar y en cualquier momento, incluso en la brutalidad o en la muerte como sucede al final. Lo que importa es que la foto quede bien y que el mensaje de la foto haga su trabajo. Si cambia algo o no, probablemente sea lo que menos importe para Pedro.

La fotografía de Pedro no solo funciona, sino también de la película. Los escenarios son tan ásperos como los personajes. La soledad del fotógrafo se materializa por los lugares donde camina. Este trabajo está bien logrado en la película, principalmente, en las tomas de noche cuando el fuego rompe la oscuridad.

De Blanco en blanco disfrute de sus imágenes y su personaje me hizo pensar en su ética sobre todo en la escena final.

Véanla. Disponible hasta el 1 de septiembre (si es que no se acaban las entradas) en la web del festival de Lima.