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    Resumen

    Madison está paralizada por visiones de asesinatos espeluznantes, y su tormento empeora cuando descubre que estos sueños de vigilia son, de hecho, realidades aterradoras.

    Crítica a Maligno del director James Wan

    Maligno transita bien en su primera hora y media, pero el final parece que solo sirve de excusa para amplificar el horror y complacer a las audiencias.

    No se deje engañar por el título, porque Maligno no es una película más sobre posesiones demoniacas en la larga filmografía de James Wan (El conjuro, Acuamán, La noche del demonio). En esta ocasión el director ha querido ofrecer un producto que encaja en lo que se llama horror psicológico (aunque a esta frase la añadiría la palabra extremo).

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    Aunque advertir que el título de la película no dice mucho podría considerarse un spoiler, lo que mirarán durante dos horas será una suma de sorpresas que lo dejará atento a lo largo de la cinta.

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    Maligno es la historia de Madison, una joven con intenciones de ser madre, pero que tiene una especie de alucinaciones que la llevan a presenciar crímenes. Podría ser una psíquica o no. Todo puede suceder en esta película.

    James Wan lleva bien el filme por lo menos hasta la última media hora. Poco a poco va desentrañando la historia con un estilo visual diferente a sus anteriores películas. Con tonos un poco más claros y una música estridente que intenta elevar el suspenso en momentos de claves de revelación. No es una cinta vacía, hay contenido. Trabaja bien las alucinaciones de la protagonista al equiparlas con aquellas terribles pesadillas que nos dejan paralizados en las noches.

    Por ahí hay unos chispazos de buena fotografía. Otro punto interesante es la inclusión de elementos nostálgicos como los videos VHS, radio, teléfonos fijos, dispositivos poco usados en la actualidad.

    MALIGNO: ¿ES UNA BUENA PELÍCULA?

    Sin embargo mis reparos vienen por el tramo final cuando entra en escena la sorpresa mayor. La historia toma una excepción médica, esas que ocurren en una en un millón, para aterrorizar, alejar la película de lo sobrenatural y conducirla hacia una historia posible en la vida real.

    Parece un recurso extremo que solo da pie a dos puntos: Uno, a una escena excesivamente violenta superando a cualquier derroche de sangre de una película de Quentin Tarantino. Segundo, forzar una metáfora y hablar un poco del odio y resentimiento que toman nuestras almas y lo importante de perdonar y voltear la página. Así conduce el desenlace hacia una fórmula Wan: enfrentar lo increíble e imposible con amor y familia.

    En realidad si nos quedamos con la primera hora y media de la película podríamos concluir que Maligno es una buena película. Pero luego viene ese final y te pones a pensar un poco si lo es o no. O simplemente una locura de horror extremo como para no perder a los fans de este género.