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    Resumen

    De encuentro fortuito a consecuencias trágicas, el extraordinario vínculo entre Malcolm X y Muhammad Ali se rompe por el peso de la desconfianza y los cambios de ideales.

    Crítica a Hermanos de sangre: Malcolm X y Muhammad Ali

    El documental, Hermanos de Sangre: Malcolm X y Muhammad Ali, estrenado en Netflix, explora las relaciones entre ambos personajes claves en la lucha de los derechos civiles de la comunidad afroamericana en Estados Unidos.

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    Desde cada esquina se va describiendo las personalidades de ambos protagonistas en esta historia. Hasta el momento en que sus vidas llenas de carácter se cruzan y explotan hasta la separación final.

    Malcolm X no era precisamente un aliado del diálogo, sino que más bien radical y tajante con todo aquello que signifique oposición a sus ideales. Mientras que Alí tenía una lucha en el ring, y también fuera de él, aprovechando cualquier momento para defender de los derechos de su comunidad.

    Sin embargo, a diferencia de Malcolm X, era más institucionalista, seguía las órdenes de una organización, en cambio del otro lado intentaba consolidar un liderazgo más personal en medio de toda esa vorágine.

    Precisamente por la forma como encararon esa lucha de derechos es que terminaron separándose, pese a que se llevaban bien, según testigos de esa relación. Ali, más defensor de la obediencia y disciplina, exigía respeto a Malcolm X quien buscaba un cambio más rápido, radical y hasta violento.

    Por los testimonios hay una predisposición a apoyar la posición de Malcolm que Ali. El boxeador queda más como un personaje injusto y duro con el activista. Por boca de testigos el campeón mundial de boxeo termina arrepintiéndose de esa separación.

    No obstante el documental, Hermanos de Sangre: Malcolm X y Muhammad Ali, ayuda a conocer mejor estas personalidades explosivas, íconos y hasta hoy recordados por su participación en esta lucha de derechos que aún no termina en Estados Unidos. Va por Netflix.