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    Resumen

    Texas, 1978. Una ex estrella de rodeo y criador de caballos retirado (Eastwood) acepta un encargo de un antiguo jefe: traer a su hijo pequeño desde México de vuelta a casa para alejarlo de su madre alcohólica. En el viaje, ambos se embarcarán en una inesperada aventura.

    Crítica a Cry Macho de Clint Eastwood

    Clint Eastwood entrega su trabajo durante la pandemia llamado Cry Macho, un western sencillo que no se hace problemas en su ejecución.

    Clint Eastwood no dejó de trabajar en la pandemia. A los adultos mayores los encerraron en sus domicilios protegiéndolos de un feroz virus, pero con Eastwood de 91 años no sucedió lo mismo. Gracias a ese trabajo entregó Cry Macho, su nueva película.

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    Luego de cintas aceptables como La mula y Richard Jewell, el maestro Eastwood estrenó Cry Macho, la historia de un vaquero de Estados Unidos enviado a México a traer de vuelta a un adolescente para que viva con su padre.

    Lo bueno de las películas de Clint Eastwood es que antes de los cinco minutos ya sabes de qué trata la película y qué va a motivar al personaje durante toda la historia. En este caso dura una hora y 40 minutos.

    Así que en esta misión este cowboy conocerá una nueva cultura y, sin buscarlo, la oportunidad de reconstruir su vida. Al inicio de la película queda claro que en Estados Unidos vive de los recuerdos. Además está confinado en su rancho, luego de un accidente en caballo que lo alejó de su carrera.

    En México la historia es otra, porque empiezan a valorar su trabajo e incorporarlo poco a poco a su pueblo gracias a sus habilidades.

    Lo mismo sucede con el adolescente a quien debe llevar de regreso a Estados Unidos. El muchacho va desorientado y lo único claro que tiene en su vida es que le gusta la pelea de gallos y convertirse en un cowboy. Del otro lado de México hay una oportunidad que deberá procesar y evaluar si le conviene o no.

    Al encontrarse los dos personajes aprenden de ambos, uno de su ímpetu y el otro de experiencia, para ampliar sus visiones sobre sus perspectivas personales al valorar más una oportunidad de vida que demostrar en un rodeo una corta valentía.

    Cry Macho es un western sencillo, sin mucho conflicto, va directo al objetivo. No tiene esa ironía de La mula, donde aprovechaba algunas escenas para opinar sobre el contexto cultural y desafiaba con sus diálogos lo políticamente correcto, ni esa diversión o buenas interpretaciones de Richard Jewell. Pero igual se deja ver sin problemas.