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    Resumen

    Un joven con la cara magullada es descubierto en un aeropuerto. Dice llamarse Adrien Legrand, un niño que desapareció hace 10 años. Para su padre, Vincent, esto supone el final de una larga pesadilla y lo lleva a casa. Simultáneamente, se suceden una serie de horribles asesinatos en la región.

    Crítica a Titane de Julia Ducournau

    Titane te deja perplejo. No es pues una película convencional ni mucho menos fácil de ver. Visualmente resulta atractiva y bien actuada gracias a la interpretación de la actriz protagonista, Agathe Rousselle. Como historia parece una locura con cierta lógica.

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    La película francesa de Julia Ducournau, ganadora de la palma de oro en la última edición del festival de Cannes, inicia con una niña rara imitando un sonido de un carro (?) conducido por su padre quien molesto por el ruido eleva la música. Esta acción lo lleva a un accidente de tránsito.

    Luego asistimos a la operación de la cabeza de la pequeña, con imágenes sin filtro, ni censura (lo que nos va indicando la tonalidad del filme), para verla, finalmente, recuperada, aunque con un dispositivo en la cabeza. En esos minutos la pequeña, nunca sonríe, siempre se muestra seria a la vida y al crecer mantiene esa misma actitud.

    Es como si quisiera vivir en su mundo sin que nadie la moleste, pero cuando se ve atacada o abrumada responde con mucha violencia. Sus acciones se asemejan a conductas psicópatas, pero hay momentos de la película donde se le observa herida y buscando un poco de paz.

    No obstante encontrará esa respuesta en un personaje igual de quebrado que ella. Un hombre afectado por la desaparición de su pequeño, la acepta en su casa y decide prodigarle ese cariño retenido y reservado para su hijo. Así se encuentran dos personajes con almas rotas, pero igual decididas a vivir.

    La historia se cuenta con mucha rudeza y aspereza. Aquí es cuando la directora se regodea. No tienen ningún problema en poner la cámara sobre las acciones violentas cometidas por su protagonista. Por eso que no es una película fácil de ver. Logra que varios golpes, en verdad, te duelan como espectador o te hagan voltear la cabeza.

    No solo la protagonista transita con violencia, sino todas las interacciones entre el resto de personajes se desarrollan así a lo largo de la película. No hay amabilidad, ni cortesías, sino trato directo y frontal, sin irse por las ramas.

    Lo interesante es que para contar esta historia tiene buenas imágenes visualmente atractivas como aquellas en que desarrollan un incendio. O una de las primeras, la más loca, donde interviene un carro.

    Pero al final en Titane, parece decirnos la directora, todo ser, incluso maligno, tiene un rol en esta vida y pese a esa rudeza demostrada cumple con un objetivo.

    En general ese parece ser el mensaje de Titane, porque el resto más funciona como simbolismos que queda a la interpretación de cada espectador que tiene el derecho de plantearlo como mejor le venga a la cabeza luego de ver la película. Aunque parece una historia loca, se le encuentra cierta lógica.