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    Resumen

    Biopic de Lady Di que cuenta la historia de un fin de semana crucial a principios de los años 90, cuando la princesa Diana -de nombre Diana Frances Spencer- decidió que su matrimonio con el príncipe Carlos no estaba funcionando, y que necesitaba desviarse de un camino que la había puesto en primera fila para algún día ser reina... El drama tiene lugar durante tres días, en una de sus últimas vacaciones de Navidad en la Casa de Windsor en su finca de Sandringham en Norfolk, Inglaterra.

    Crítica a Spencer de Pablo Larraín

    Spencer ofrece el retrato de una Diana intranquila e incómoda en un palacio de soledad.

    La historia de la dulce y tierna princesa Diana llegó a manos de Pablo Larraín con la película Spencer. El director chileno no es precisamente un devoto de los relatos amables como el que entrega sobre Lady Di.

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    Larraín describe a Diana durante un fin de semana navideño organizado en la Casa de Windsor en su finca de Sandringham en Norfolk, Inglaterra.

    Los problemas empiezan desde que inicia su viaje a ese palacio y cuando ingresa se observa una fragilidad en un personaje que se siente agobiado e incómodo en ese espacio.

    No hay un momento de tranquilidad para la princesa Diana. La molestia se percibe a flor de piel y es constante. Es evidente que ahí se no siente feliz y Larraín reitera este sentimiento en cada escena. Así funciona el mundo de Larraín: áspero, duro, sus personajes no se desenvuelven en ambientes fáciles, de colores opacos, sino en aquellos que los hagan incomodar todo el tiempo.

    Con ayuda de la banda sonora esta intranquilidad se lleva al máximo. Las melodías compuestas por Jonny Greenwood contribuyen a formar esta atmósfera de incomodidad.

    Spencer solo tiene a Diana como un personaje solitario que apenas interactúa con el resto de la realeza. Intenta dialogar con la servidumbre, pero obtiene poca lealtad y comprensión.

    La película viene cargada con muchas metáforas siendo la principal aquella de Ana Bolena donde se indica al espectador que ambos personajes caminan por la misma ruta que desencadenó en un final que hoy conocemos.

    El trabajo de Kristen Stewart ayuda a entender las complicaciones de un personaje infeliz. Su mirada, sus gestos, su forma de caminar y su delgadez ofrecen una princesa Diana lejana a esas bonitas fotos de revista de moda.

    Además de la música resulta un acierto de la película las filmaciones en exteriores. Las tomas panorámicas toman protagonismo cuando la princesa Diana es engullida por la belleza de la naturaleza. También resulta interesante el manejo de la cámara, principalmente, en los primeros minutos de la película.

    Otro punto a favor de Spencer son los detalles descritos en los protocolos llevados a cabo por la realeza como, por ejemplo, pesarse antes de la cena de Navidad.

    Pero Spencer es una película para lucir el trabajo de Kristen Stewart con el sello Larraín.