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    Crítica a Belfast de Kenneth Branagh

    Belfast es una película que no busca incomodar al espectador, sino entregar una historia familiar con la dosis adecuada de conflictos para proteger a los protagonistas.

    SINOPSIS

    La película, un drama de madurez ambientado en los tumultos de la Irlanda del Norte de finales de los años 60, sigue al joven Buddy mientras navega por un paisaje de lucha obrera, cambios culturales radicales y violencia sectaria. Buddy sueña con un futuro glamuroso que lo aleje de los problemas, pero, mientras tanto, encuentra consuelo en su carismático padre y su madre, y en sus alegres abuelos.

    Belfast es la película de la niñez de Kenneth Branagh. Los recuerdos del director son el insumo de esta pequeña película a blanco y negro, de hora y media de duración, con buenas posibilidades de ganar el Óscar de esta temporada, según los expertos de medios en Estados Unidos.

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    La historia tiene como protagonista a un niño llamado Buddy cuya infancia transita en medio de un conflicto nacionalista iniciado por integrarse o no a Irlanda. Esta coyuntura separa y enfrenta a protestantes con católicos.

    La primera escena transmite una vida feliz de niño: juegos, amigos, agua junto con una madre linda, alta, hogareña. Pero el recuerdo es interrumpido por una fuerte protesta que desencadena caos y destrucción en ese barrio.

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    El problema para Buddy no se desarrolla al interior de su familia, sino afuera ya que este conflicto condiciona su existencia en Belfast. Porque no se trata de una simple protesta, sino de una amenaza real a la vida de su familia.

    Los recuerdos de Branagh apuntan al momento en que deja el barrio donde solía ser feliz para mudarse a otro que garantice seguridad a toda su familia.

    Belfast es agradable, familiar, divertida con momentos explosivos cuando irrumpe este conflicto en la vida familiar. En realidad la película es bastante sencilla, no se hace problemas. Los conflictos apenas arañan a los protagonistas. No les hacen daño.

    No es la primera vez que un director recurre a sus recuerdos para hacer una película. Pero la crítica la ha comparado con Roma. Pero la película de Alfonso Cuarón ejecutó un relato más duro que busca denunciar la triste vida de las domésticas en México. Quizás una historia fría y menos divertida, pero directa a la yugular, con una ambientación mucho más detallada y una fotografía notable que la vista en Belfast. Aunque ambos directores parten de la misma premisa: sus historias personales, los planteamientos son completamente diferentes.

    ¿Qué posibilidades tiene de Óscar? Pues tiene todos los elementos para conseguir la nominación e incluso ganar el premio. Se parece a The green book, El discurso del rey, La teoría del todo, cintas que no buscan incomodar al espectador, sino inspirarlo y animarlo a empatizar con esa historia.

     

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    Crítica a Belfast de Kenneth BranaghLa película, un drama de madurez ambientado en los tumultos de la Irlanda del Norte de finales de los años 60, sigue al joven Buddy mientras navega por un paisaje de lucha obrera, cambios culturales radicales y violencia sectaria. Buddy sueña con un futuro glamuroso que lo aleje de los problemas, pero, mientras tanto, encuentra consuelo en su carismático padre y su madre, y en sus alegres abuelos.