The Boys: Crítica a la cuarta temporada

The Boys es una serie de Prime Video donde los superhéroes quieren gobernador el mundo bajo sus propias reglas.

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De qué trata

La serie tiene lugar en un mundo en el que los superhéroes representan el lado oscuro de la celebridad y la fama. Un grupo de vigilantes que se hacen llamar 'The Boys' decide hacer todo lo posible por frenar a los superhéroes que están perjudicando a la sociedad, independientemente de los riesgos que ello conlleva.
Que recupere el camino

The Boys es una serie atípica en este mundo de superhéroes que ha ido ganando adeptos en los últimos años. Disponible en Prime Video ofrece una retorcida y pervertida cuarta temporada.

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Decimos que no es la típica serie de superhéroes, porque los personajes creados para esta historia no están al servicio de la humanidad, sino a sus intereses. Ellos saben que tienen el poder y lo que desean es gobernar el mundo bajo sus propias reglas.

Lo interesante es que se aprovecha la coyuntura política actual de Estados Unidos para alimentar The Boys. Es innegable que estas temporadas, sobre todo esta cuarta, está inspirada en las locuras de Donald Trump, sus compañeros del Partido Republicano y sus satélites conspiradores.

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The Boys hace una caricatura de las ocurrencias de estos políticos conservadores y se ríe de ellos descaradamente en la pantalla chica.

Pero en esta temporada cuatro la violencia y el sexo han opacado este interesante enfoque de la historia.

Desde el primer capítulo la violencia explícita era uno de los pilares de la serie. Pero ha llegado a tal punto que se hace retorcida e innecesaria. No se si denominar creativa las nuevas formas de sadismo recreadas en cada escena o simplemente son una oportunidad para que el guionista de rienda suelta a sus reprimidas sensaciones.

Lo mismo sucede con el sexo. No es explícito, ni pornográfico. Mucho menos erótico o divertido. Sino retorcido. Cada temporada se supera.

Si en la temporada anterior vimos a un superhéroe hacerse chiquito dentro de un pene para luego crecer y hacer explotar a su pareja. En esta observamos una toma no advertida en un sauna.

Al final, desde mi punto de vista muy personal, estas tomas no hacen más que desviar la atención de una historia de superhéroes política, acorde con estos tiempos de extremismo, muy necesaria para que el ciudadano de a pie repare en lo absurdo de algunos debates políticos.

Sin embargo, al meterle más cuerpos explotadas, brazos partidos, la serie pierde peso y se convierte en una herramienta simplona de entretenimiento. Ojalá se recupere en la próxima temporada.

Christiaan Lecarnaque
Christiaan Lecarnaquehttp://www.elpirata.pe
Periodista de Arequipa. Trabajó como redactor y editor en el diario La República y Pueblo. Actualmente colabora en el medio digital Encuentro y sus críticas se comparten en Bam Noticias de Arequipa. También colabora con la Universidad Católica San Pablo. Fundó El Pirata para escribir sobre cine y series de televisión.
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