Happy Gilmore 2: Crítica a la película de Adam Sandler

La nostalgia trajo de vuelta también a Happy Gilmore, el éxito noventero de Adam Sandler, aunque más sosegado que hace más de 20 años.

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De qué trata

Happy, ya retirado del golf profesional, regresa al circuito no por gloria sino para financiar la escuela de danza de su hija, Viena.
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En esta época de la nostalgia, Netflix estrenó Happy Gilmore 2, secuela de la película de Adam Sandler estrenada en 1996. Con buen ojo, trajeron de vuelta esta cinta, hoy una de las más vistas en la plataforma.

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Para quienes no vieron el primer filme, es bueno subrayar que Happy Gilmore es el nombre del protagonista. Este tiene talento para jugar golf, pero no para dominar su irritable personalidad.

En la película de 1996, no tenía otro camino que aprender a tranquilizarse para conseguir dinero y, en consecuencia, salvar la casa embargada de su abuela.

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Ahora, más maduro, viudo y con hijos, deberá involucrarse nuevamente en estos torneos deportivos para obtener dinero con el fin de pagar la escuela de ballet en París para su hija.

Oxidado y alcohólico, el reto será similar al de la película de 1996. Además de que el golf ya no es el mismo: se prioriza más el espectáculo que el deporte. Por lo tanto, tendrá que adaptarse a las nuevas reglas de esta disciplina.

Se percibe un personaje con muchas penas encima, pero interpretado por un Adam Sandler más sereno y menos gritón que en 1996. Se le nota más sosegado, dándole la dosis necesaria de irritabilidad a su personaje, sin caer en la exageración. Hay un cambio en el trabajo de Sandler.

No obstante, la película mantiene la misma esencia de su predecesora.

Hay una mejora y evolución hacia un mismo objetivo: divertir y entretener a quienes decidan ver esta película.

Aunque la nostalgia no se limita a revivir este éxito noventero, también trae de vuelta —aunque envejecidos— a la mayoría de actores que participaron en aquella cinta.

Además, se observa una diferencia notable en el nivel técnico: Happy Gilmore 2 luce más sofisticada que doméstica, con colores más vivos y trajes acordes a estos tiempos.

Hay una mejora y evolución hacia un mismo objetivo: divertir y entretener a quienes decidan ver esta película.

Christiaan Lecarnaque
Christiaan Lecarnaquehttp://www.elpirata.pe
Periodista de Arequipa. Trabajó como redactor y editor en el diario La República y Pueblo. Actualmente colabora en el medio digital Encuentro y sus críticas se comparten en Bam Noticias de Arequipa. También colabora con la Universidad Católica San Pablo. Fundó El Pirata para escribir sobre cine y series de televisión.
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