Lilo y Stitch: crítica al live action de Disney

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La historia de Lilo y Stitch es y no es la misma que la de la cinta animada estrenada en 2002. En general, apunta a lo mismo, pero en esencia es otra película que no genera los mismos sentimientos que el filme lanzado hace más de 20 años.

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Hay cambios interesantes entre una y otra versión. Por ejemplo, al reestrenar esta película como live action, algunos personajes ya no aparecen como extraterrestres, sino como humanos que persiguen al pequeño Stitch. De esta manera, este pequeño alienígena está prácticamente solo en esta historia.

Como en este remake hay más humanos, se pierden escenas interesantes de la versión anterior. Por ejemplo, la persecución espacial final no figura en este nuevo producto.

MENOS MAGIA Y MÁS RIGIDEZ

Es cierto que en las cintas animadas hay más libertad para contar una historia, porque vendes fantasía y ficción. En cambio, en el live action se busca hacer la historia lo más real posible. Sin embargo, en ese traspaso se pierde la magia que hacía única a la primera versión. Al hacerla más real, se percibe más rígida y menos mágica.

Incluso, no se siente que se trate igual la idea de fondo: ser diferente y pertenecer a una tribu, o en este caso, a una familia. En la versión de 2002, este mensaje está claro y es muy potente, incluso tomando como referencia el cuento de El patito feo.

En cambio, en esta nueva película, esa idea está flotando en el aire y solo se percibe cuando Stitch lo dice explícitamente, segundos antes de ser capturado por otros extraterrestres.

LOS NÚMEROS ESTÁN A SU FAVOR

Esta nueva Lilo y Stitch no se siente igual. Sin embargo, la gente acudió en masa a verla al cine. Los primeros números en taquilla respaldan esta apuesta y empoderan a Disney para desarrollar más de estos productos, como Moana, a estrenarse en 2026. Ya se habla de una versión similar para Enredados.

Si la gente quiere seguir viendo estas cintas, es su elección. Pero ojalá regresen a las animadas para que vean y sientan que algo de esa magia se perdió en el camino, por querer hacer real la fantasía.

P.D. La versión animada de Lilo y Stitch pueden verla en Disney+.

Misión Imposible: Sentencia Final, Una experiencia religiosa

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Misión Imposible: Sentencia Final de Tom Cruise parece una experiencia religiosa donde el protagonista representa al salvador enviado para salvar a la humanidad de la temible IA.

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Esta película, como la estrenada en 2023, coloca a la inteligencia artificial (IA) como la antagónica de la historia. La villana de la historia toma conciencia y pone al borde del apocalipsis al planeta. La IA vulnera los sistemas de seguridad de los gobiernos y accede a las armas nucleares. Su meta: destruir el mundo. Nadie sabe por qué, pero lo hará porque está escrito. Hasta ahora, nada nuevo que no haya contado otra película sobre el tema en el cine.

ETHAN HUNT: ¿SALVADOR O PECADOR?

En ese sentido, el inacabable Ethan Hunt aparece como el salvador de la humanidad en un momento en que su reputación está por los suelos. Estados Unidos no lo ve como un aliado, sino como una amenaza, entonces lo persigue para que pague sus culpas.

Cuando logran tenerlo en sus manos, tienen que decidir si llevarlo a la justicia o darle una oportunidad de resarcir sus pecados. Un acto de fe que Ethan Hunt busca para reivindicar su obra ante la humanidad.

Obviamente, y esto no es un spoiler, el gobierno lo libera para que cumpla una misión más. Entonces, en ese camino de salvación, sorteará obstáculos y participará en nuevas piruetas de acción.

EXPERIENCIA RELIGIOSA

Pero en Misión Imposible: Sentencia Final hay un trasfondo religioso interesante que merece comentarse en esta nota. Antes de ver esta película, repase Misión Imposible estrenada en 1996 y observe una escena en que hacen referencia al libro de Job de la Biblia. Este texto sagrado es un elemento importante en este filme.

Estos elementos religiosos aparecen en esta secuela. La IA se representa como un dios que profetiza el final de la humanidad y Ethan Hunt como el salvador del mundo.

Los diálogos hacen referencia, por ejemplo, a la predestinación, el apocalipsis, el sacrificio, las profecías, etc.

Incluso hay hechos narrados, no planificados, que ayudan al protagonista a alcanzar su meta. Por ejemplo, estando en un helicóptero se lanza y tiene la suerte de que un submarino de los Estados Unidos aparece para rescatarlo. Él simplemente tenía fe de que iba a salir a flote en ese momento y lugar.

Del mismo modo ocurre cuando sale del submarino y empieza a ascender; las fuerzas no alcanzan, se queda sin respiración y flotando debajo del hielo. Parece que está muerto; sin embargo, «resucita» por acción de Grace, un ángel traído por canes y no sus alas, quien aparece oportunamente.

Tampoco es casualidad que uno de los personajes se llame Gabriel, que otro de los secundarios muera rodeado de imágenes religiosas y encima de una especie de altar, y que una cruz marque el final de la IA.

¿SIRVE ESTE CONTEXTO?

Todo ello configura un relato religioso detrás de esta película de acción. Esto resulta interesante ya que se aleja de la historia cinematográfica común sobre el efecto nocivo de la IA para centrarse en la narración del sacrificio de Ethan Hunt.

¿Hunt necesitaba esta historia? Pues, para lavar los pecados se requiere de un acto de fe, un sacrificio que la humanidad valore para llegar a los altares, un viaje que ya no lo colocan como un hombre perdonado, sino como el salvador del mundo. Sin este elemento, probablemente Misión Imposible hubiera sido una más de las películas que ponen a la IA como la malvada de la historia.

La misión no será sencilla para el protagonista y ayuda a darle forma a este contexto religioso.

LA ACCIÓN CARACTERIZA AL PROTAGONISTA

La primera escena de acción en Misión Imposible: Sentencia Final es buena. Sencilla y engañosa. Ayuda a conocer más a Ethan Hunt y precisar que está dispuesto al sacrificio por salvar la misión y a los suyos. En esa toma, la reacción de Grace es ilustrativa. Sus gestos transmiten humor y también asombro por las acciones de este superhombre.

La mejor escena llega en un submarino donde Ethan Hunt debe «descender a los infiernos» para recoger el código fuente de la IA, es decir, su origen. En Misión Imposible nada es fácil, pero aquí le ponen tantas complicaciones al personaje que parece que no cumplirá su objetivo. No son desafíos complejos, sino movimientos sencillos de la nave que ponen en aprietos al agente Hunt.

Desde ese momento la cinta no decae y termina arriba. Las emociones humanas hacen lo suyo y afloran, como es natural, cuando el mundo está por acabarse. De eso se aprovecha la película para transmitir incertidumbre, rabia y tensión.

Si bien Ethan Hunt tiene a sus discípulos cómplices en sus locuras, aquí lo vemos solo resolviendo problemas complejos y ganándose la admiración de su entorno.

No obstante, la película peca cuando llegan las sobreexplicaciones. Cada personaje parece tener detalle de los planes elaborados, y esto innecesariamente alarga la película.

Otro detalle a tener en cuenta es que tiene bastante relación con la primera cinta de 1996: el cuchillo, reaparecen dos personajes, etc.

Entonces, Misión Imposible: Sentencia Final es la historia de salvación y sacrificio de Ethan Hunt, quien parece expiar sus culpas para salvar al mundo y crear un nuevo culto alrededor de su valentía. La acción más religiosa que hemos podido ver en el cine.

Cacería implacable: Osama bin Laden, la docuserie de Netflix

Netflix estrenó un interesante documental de tres capítulos titulado Cacería implacable: Osama bin Laden. Esta propuesta narra la captura del líder de la organización terrorista Al-Qaeda, responsable del ataque a las Torres Gemelas en 2001.

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Esta docuserie abarca desde el atentado hasta el operativo elaborado para capturar y asesinar a Bin Laden. Agentes de la CIA, FBI y asesores de la Casa Blanca cuentan de primera mano detalles de esta cacería que buscó castigar al responsable del ataque más letal producido contra Estados Unidos.

Este documental tiene un ritmo rápido, matizado con música que transmite tensión —y algunas veces demasiado intrusiva—, que ayuda a mantener la atención necesaria en el material estrenado en los episodios.

Por momentos se siente que Cacería implacable: Osama bin Laden está para enaltecer el logro de estos analistas y políticos norteamericanos. Pero también se intenta compensar al incidir en sus errores y excesos. Hay tiempo para hablar, por ejemplo, de toda la información recibida antes del ataque de las Torres Gemelas, que, bien analizada, hubiera servido para prevenir este atentado.

También hay espacio para hablar de las torturas aplicadas a terroristas detenidos. Aunque no hay una profundización sobre este aspecto, se intenta hacer un mea culpa y mostrar arrepentimiento por tomar estas medidas.

UNA VISIÓN NORTEAMERICANA

Pero en general esta docuserie construye bien la visión norteamericana sobre la caída de este terrorista. Ubica bien a los responsables de estos atentados y dar a conocer sus antecedentes. Además, aporta mucho contexto a los hechos. Por eso, este documental te permite no perderte ya que resulta fácil sumergirse en esta historia de tres capítulos.

En general, esta propuesta está bien para tenerla como fuente de primera mano si se quiere conocer más sobre la captura de Osama bin Laden. Pero tienen que tener en cuenta que es el punto de vista norteamericano. No hay contrapeso, ni una crítica frontal hacia las torturas aplicadas a los detenidos, ni a las torpezas cometidas por la gestión Bush. Hay mucha amabilidad en este producto en nombre de la historia.

 

Destino final: Lazos de sangre, crítica a la película

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Destino final: Lazos de sangre es la sexta película de esta franquicia de terror iniciada en el año 2000. Esta nueva propuesta llegó con buenas críticas, comentarios positivos y una taquilla aceptable.

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No obstante, en esencia, este nuevo filme presenta lo mismo que sus antecesoras: violencia creativa para garantizar mucha sangre en las escenas. Alrededor de todo ello hay un poco de humor y drama para matizar las tomas explícitas de muerte.

Se supone que la Muerte escoge a sus víctimas y encuentra modos creativos para llevárselas. En ese sentido, vemos en esta película cómo una simple moneda activa una maquinaria mortal capaz de desgarrar dedos, triturar huesos o hacer caer cuerpos, entre otros horrores. Es decir, la Muerte no hace un trabajo limpio ni silencioso, sino uno ruidoso para llevarse a sus preferidos.

CÓMO VENCEMOS A LA MUERTE

El truco —y dilema— de toda la película es cómo enfrentarla. Los personajes se preguntan si hay una forma de engañar a la Muerte y evitar ser las próximas víctimas, o simplemente deben esperar a que los cargue. ¡Imagínense si se quedan sentados esperando a que vengan por ellos! La película se acabaría en media hora.

Entonces, Destino final: Lazos de sangre busca que los personajes piensen un poco y encuentren una forma de frenar a este enemigo invisible. Y así descubren una posible solución: el sacrificio. Si una persona muere por otra, se acaba la maldición. O, en su defecto, si alguien llega al borde de la muerte y es «resucitado» por un médico, también funciona.

Pero, ¿quién estaría dispuesto a realizar este enorme sacrificio? ¿Qué loco o loca daría el primer paso para ejecutar este plan? Pues la película presenta a esta persona casi en la media hora final.

NO HAY COHERENCIA

¿Qué creen? El experimento funciona… Bueno, eso nos hacen creer.

Antes de que acabe la película, la Muerte huele el engaño, activa todo su aparato y va por sus víctimas, otra vez.

No tiene mucho sentido el final de Destino final: Lazos de sangre, cuando casi toda la película gira en torno a cómo vencerla o, caso contrario, detenerla. Fingir que funciona, solo para derrumbar esa premisa en segundos, le quita fuerza a la propuesta.

Pero la coherencia no importa cuando el producto está hecho para entretener a las masas, que en estos tiempos disfrutan más que nunca de la violencia más increíble jamás vista en la vida real. Si la van a pasar bien o no, eso depende de sus estómagos. Porque si van por la historia, busquen otra opción en la cartelera.

Andor, segunda temporada: crítica a la serie de Disney+

La segunda temporada de Andor no parece una historia del mundo de Star Wars. Las historias contadas en estos 12 episodios no se quedan con el espectáculo ni con personajes extraños, sino que ofrecen un juego de poder interesante ejercido con estrategia y represión.

Si alguna vez George Lucas quiso abordar el lado político de Star Wars, como en La venganza de los sith, la segunda temporada de Andor lo ejecuta, y de una manera brillante, sin maquillajes.

UN JUEGO DE ESPÍAS

Hasta el capítulo seis hay estrategia en los bandos imperiales y rebeldes. Por un lado, los agentes del Imperio desarrollan un plan para poner una trampa a los rebeldes y capturar a sus principales líderes. Mientras que los activistas recurren a su sistema de espías para descubrir qué planea el Imperio.

En ese sentido, en los tres primeros episodios hay un juego interesante de espías donde aparentemente nadie sabe para quién trabajan, ni nosotros, generándose un clima de desconfianza.

LOS MEJORES EPISODIOS

Todo ello genera una tensión que estalla en los capítulos ocho y nueve, los más espectaculares de esta temporada. En estos episodios se evidencia el poder perverso del Imperio, que no tiene reparos en atacar a sus ciudadanos con armas sofisticadas y potentes.

La aparición de los droides simplemente lleva al clímax toda la temporada de Andor, con su rapidez, frialdad y crueldad para sacarse cualquier obstáculo de encima. Esta presencia permite conocer el origen de uno de los droides presentados en Rogue One.

Pero esta no solo es una demostración del poderío imperial, sino también de los pocos límites que tiene para mantener su poder. Detrás de esta operación hay un plan maquiavélico que busca proyectar una imagen equivocada de los defensores de la libertad.

UNA HISTORIA DE RESCATE DIFERENTE

Sin embargo, también resulta interesante la propuesta de los episodios diez y once, en que capturan a uno de los principales líderes rebeldes. Este personaje opta por morir antes que caer en manos de los totalitarios.

Pero enriquece este momento la aparición de una de sus aliadas quien aparentemente va en su rescate. Ese auxilio, sin embargo, se profundiza con una historia paralela que ayuda a conocerla mejor y entender su decisión final.

El epílogo simplemente ubica fichas y deja más intrigas con miras a una tercera temporada. En esta seguramente abordarán la construcción de una de las armas letales y fascinantes del Imperio de Star Wars.

POLÍTICA EN GUION Y VESTUARIO

El guion de esta temporada plantea bien esta lucha por la libertad, donde hay avances y mártires. Evidentemente, hay un subtexto político, y a través del vestuario es fácil identificar a los imperiales con trajes nazis. En tanto los rebeldes aparecen con un estilo francés similar a la resistencia ocurrida durante la ocupación de Francia en la Segunda Guerra Mundial.

La historia se ejecuta mejor con la buena dirección de los capítulos ocho y once. En estos episodios se observa la extrema mano dura ejercida por el Imperio. En ese sentido, aflora la ética y moral en uno de los imperiales, mientras los rebeldes entienden que la libertad tiene un costo.

Dentro del universo de La guerra de las galaxias se han rodado buenas películas y series, y Andor es una de ellas. Gracias a esta reinvención la fuerza nos acompaña desde los años ’70 contando una historia apropiada para estos tiempos que quieren recortar nuestra libertad.

Karate Kid: Leyendas, Crítica a la película de Jackie Chan

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Karate Kid es la película de los cuarentones. Por los mágicos 80, para ser exactos en 1984, se estrenó la historia de un tímido adolescente intentando defenderse de la vida con la ayuda del legendario señor Miyagi (interpretado por el fallecido Pat Morita). Con esta película se estrenaron dos más.

En 2010 volvió a estrenarse una nueva Karate Kid con Jackie Chan y el hijo de Will Smith, Jaden Smith, que pasó sin pena ni gloria por los cines. Hasta que, en 2018, esta historia cobró importancia con la llegada de la serie Cobra Kai. Esta se proyectó primero en YouTube y luego en Netflix (aún está disponible en esta plataforma).

Aún con la serie vigente, llega este nuevo intento de apelar a la nostalgia ochentera con Karate Kid: Leyendas. El filme cuenta con Jackie Chan y, además, Ralph Macchio, el inolvidable Daniel Larusso.

Esta nueva propuesta intenta parecerse a la primera Karate Kid, aunque solo queda en el intento.

NADA COHERENTE

Ambientada en una Nueva York más urbana que sofisticada, cuenta la historia de Li, un joven de China traído por presiones de su madre para estudiar en Nueva York. Sin embargo, su cabeza está más pendiente del karate que de empezar una carrera profesional.

A diferencia del tímido Daniel Larusso de la película de 1986, este muchacho domina este arte marcial y se le presenta como un experto al inicio del filme. Sin embargo, en la práctica, la película dice lo contrario.

Resulta un poco inverosímil que pierda su primera batalla frente a un joven malcriado neoyorquino llamado Conor. Esto no conecta cuando, en la siguiente escena, lo vemos someter a tres delincuentes contratados para intimidar al padre de su futura novia, Víctor.

Luego, si este muchacho no es tan bueno, ¿por qué entrena a Víctor para pelear en un ring de box? Entiendo que esta parte se utiliza para construir una relación paterna, como se hizo con Daniel Larusso y el señor Miyagi. Sin embargo, esta propuesta no se profundiza. Se toca de manera tímida, para no opacar la relación que tiene Li con su maestro Han, interpretado por Jackie Chan.

Entonces, tenemos que la película no es coherente. Presenta cosas que luego abandona, ni siquiera en beneficio de las escenas de acción, que son pocas.

¿MEJOR QUE JACKIE CHAN?

A ello hay que sumar que la película pretende hacernos creer que Ralph Macchio domina mejor las artes marciales que Jackie Chan.

Todos hemos visto por lo menos un clip de Chan y conocemos sus capacidades. Equiparlo no es lo correcto. A Macchio lo incluyen en esta película porque representa el legado del señor Miyagi, como lo plantean en Cobra Kai. Pero a veces hay momentos en que quieren ponerlo al nivel de Jackie Chan y, francamente, no viene al caso.

De esta manera, Karate Kid: Leyendas queda solo en un intento por apelar una vez más a la nostalgia ochentera y atraer a los cuarentones que gozaron esas películas. Pero, francamente, resulta incoherente e inverosímil, como cuando nos hicieron creer que con el salto de la grulla se puede ganar un torneo oficial de karate.

Papa Francisco: Cómo retrató el cine a Jorge Bergoglio

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El cine se mostró amable con el papa Francisco. No fue tan punzante como con otros personajes y le dedicó películas que tuvieron un interesante impacto.

LOS DOS PAPAS

La película más conocida sobre su santidad está en Netflix y se llama Los dos papas. Este filme de Fernando Meirelles (Ciudad de Dios y El jardinero fiel) cuenta la historia de un encuentro entre los papas Francisco y Benedicto XVI.

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Mientras en esta película se retrata a un Benedicto XVI ajeno a la cultura contemporánea y encerrado en el Vaticano, aparece un Francisco, aún en traje de cardenal, más cercano a sus fieles. Humilde y franco en sus interacciones. Se le cuestiona su rol durante la dictadura argentina, pero para responder a favor de él y aclarar que su participación fue positiva.

Los dos papas logró tres nominaciones al Óscar: mejor actor (Jonathan Pryce como el papa Francisco), mejor actor de reparto (Anthony Hopkins) y mejor guion adaptado.

EL PAPA FRANCISCO, UN HOMBRE DE PALABRA

También hay otra cinta conocida y presentada en el Festival de Cannes. Se llama El papa Francisco, un hombre de palabra, disponible en Max y Netflix. Este documental dirigido por Wim Wenders (Días perfectos, El cielo sobre Berlín, La sal de la tierra) fue estrenado, primero, en el Festival de Cannes.

Esta película es una entrevista que ayuda a conocer el pensamiento de Francisco. Habla sobre las minorías, la familia, el medio ambiente, la religión. Además, combina sus palabras con sus participaciones públicas. Hay una intención más por destacar el espíritu de su pontificado que su vida.

LLÁMAME FRANCISCO

Finalmente, hay otra cinta también conocida como Llámame Francisco, con Rodrigo de la Serna (La casa de papel), disponible en Netflix. Esta funciona más como una ficción y concentra la mayor parte de su historia en retratar el rol que tuvo Jorge Bergoglio durante la dictadura argentina.

En esta historia vemos a un personaje preocupado por defender a los sacerdotes perseguidos por los militares e intentar ponerlos a buen recaudo.

Al inicio de su pontificado se especulaba mucho sobre el papel del papa Francisco en esta parte de la historia argentina, y esta película funciona bien para limpiar su nombre de esas críticas o especulaciones.

TAMBIÉN SCORSESE

Aparentemente se viene otro documental, dirigido por Martin Scorsese, sobre la entrevista personal que tuvo con el papa Francisco. Seguramente seguirá la misma línea de las tres películas descritas.

En conclusión, el cine ha sido muy amable con la figura de Francisco, y este personaje ha tenido detrás de sus historias a cineastas y actores con peso en esta industria.

El Eternauta: crítica a la serie de Ricardo Darín

Al revisar El Eternauta en Netflix me parecía ver una serie más sobre la humanidad afectada por un evento externo o interno que lo paraliza y mata todo.

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En los dos primeros episodios hay incertidumbre, caos y drama. No se sabe qué pasa, pero su efecto es notorio porque se observan a los personajes preocupados y descontrolados.

En los siguientes episodios se dejan pistas sobre el origen de esta parálisis mundial. Hay unas bolas de fuego que caen del cielo y cucarachas gigantes atacando a humanos. Entonces concluimos que todo este drama no está vinculado a una pandemia o ataque nuclear. Hay algo externo que provoca este caos.

El último episodio suelta más piezas para continuar armando este rompecabezas de ciencia ficción que ya plantea seres fuera de este planeta que controlan mentes humanas y cucarachas gigantes.

EL DRAMA DE JUAN SALVO

En medio de este dilema, el personaje central, Juan Salvo, interpretado por Ricardo Darín, tiene su propia historia en medio de este escenario apocalíptico. Primero lo vemos angustiado por la desaparición de su hija y, cuando aparece, intuye que le pasa algo. Mientras que él protagoniza episodios que lo desconectan con la realidad y llega al final con la sensación de que todo lo visto hasta ahora ya lo vivió. ¿Acaso está en un déjà vu?

Al finalizar El Eternauta de seis episodios, deja muchas preguntas al aire que seguramente se responderán en una siguiente temporada.

Me pareció que esta serie tiene un buen nivel técnico. Por ejemplo, las escenas de la supuesta nieve con muertos regados dan un aspecto más trágico a este relato.

Pero, en general, calza en la fórmula de series apocalípticas ya vistas hasta la fecha. En ese sentido no hay un aporte nuevo. Aunque juega bien sus cartas al dejarte con muchas interrogantes y te deja con altas expectativas para ver la siguiente temporada.

QUÉ PASA SI LEES EL CÓMIC

Pero esta apuesta por el misterio resulta arriesgada si tenemos en cuenta que El Eternauta es una adaptación del cómic que lleva el mismo nombre y que muchos han leído. Entiendo que los seguidores de la historieta están expectantes para ver si esta adaptación les funciona bien o no.

Pero si hay curiosos que van al cómic luego de ver la serie, entonces se podría arruinar la experiencia, ya que la primera página del cómic es un spoiler de la historia de Netflix.

Además, al revisar el cómic, el lector se sumerge en una experiencia diferente. Es cierto que la serie de Netflix recoge el espíritu del texto, pero deja de lado varios hechos narrados en sus viñetas.

El cómic es más íntimo, con menos personajes que interactúan, primero en una casa, y luego van a explorar una ciudad con nieve y solitaria. En cambio en la serie hay un mayor despliegue con gente muerta en las calles y más sobrevivientes, cada uno con su historia, escondidos en sus casas.

El cómic se deshace de personajes y profundiza lo suficiente sobre relaciones humanas, sino que apunta a descubrir las razones del problema que afecta a la humanidad.

LA SERIE DE NETFLIX

En realidad son dos productos diferentes. Hablan de lo mismo, pero la ejecución es distinta. ¿Decepciona? Pues algunos lectores del cómic están contentos con esta adaptación. Personalmente, siempre me han gustado adaptaciones que no se desvíen de los hechos descritos en los libros. En este caso no se cumple con este requisito. Por eso me quedo más con el cómic que con la serie.

No obstante, la serie está bien por su fotografía de escenas panorámicas, música que intensifica la tensión y efectos visuales que diseñan cucarachas gigantes intimidantes.

En ese sentido esta serie entretiene, aunque reitero que si uno de los efectos de El Eternauta es que los espectadores lean el cómic, la experiencia será diferente cuando vuelvan a la siguiente temporada.

P. D. Cada vez que veía la serie me preguntaba cómo reaccionarían los argentinos ante una situación apocalíptica como la planteada en la historia. Porque al ver los capítulos me parecía ver reacciones más norteamericanas. Por ejemplo, en Perú, sacarían en procesión a su santo patrón o los políticos sacarían réditos políticos ante una situación similar. Quizás los argentinos hubieran tenido una respuesta diferente ante este escenario.