Holland: crítica a la película de Nicole Kidman y Gael García

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Francamente no sé qué he visto en Holland. No entendí lo que la directora, Mimi Cave, ha querido plantear en esta película estrenada en Prime Video.

La película protagonizada por Nicole Kidman y Gael García me ha dejado frío. Con muchas interrogantes al aire que no puedo responder ni retrocediendo el filme.

Supuestamante Kidman interpreta a una ama de casa y maestra de escuela que intenta llevar el hogar con orden, pero con problemas para relacionarse con su hijo adolescente y su esposo trabajador.

Pero la cinta no va por las relaciones, sino por las inseguridades de la protagonista. Ella asume que su marido la engaña y por ello recurre al personaje de García Bernal, otro profesor de escuela, para seguir al esposo y revelar el supuesto engaño.

Está convencida de esta infidelidad como lo estuvo cuando acusó a la niñera de apropiarse de uno de sus aretes.

Sin embargo en esta aventura la mujer termina engañando a su esposo con ese profesor. Osea esa cruzada contra la infidelidad se convierte en un motivo de deslealtad marital.

Más adelante veremos que esta desatendida ama de casa quería eso: atención, cariño y coqueteo, sentimientos que su esposo ya no quería prodigar.

GIROS Y MÁS GIROS

Pero conforme avanza la trama ya no se enfoca en este detalle, ni activa un conflicto mayor a partir de esta aventura. Pues ahora resulta que el esposo investigado oculta un secreto terrible.

Entonces la historia debería ir por este nuevo camino, sin embargo gira hacia otro lado, se sumerge en el horror, llevando la película hacia un final abierto y sin respuestas.

Qué hemos visto. Pues necesitamos una nota que lo explique. Hacia dónde apuntaba la directora o qué quería decirnos. Unos críticos dicen que Holland está cargada de metáforas sobre la vida perfecta de la familia americana. Pero generalmente las metáforas son claras, no dejan nada a la imaginación. O al menos te dejan algunas pistas. Aquí parece decirle al espectador: interpreta la película y que sea como tu piensas o creas.

No me gustó la película. No hay claridad ni orden. Se salva la interpretación de Nicole Kidman, quien dejó la piel (literal) en Babygirl, y protagoniza esta película que no hace lo suficiente para lucir su trabajo.

Si la entendieron o les gustó, me dejan sus comentarios para leerlos, porque hasta el cierre de esta crítica, la cinta me sigue dejando frío y peor aún, indiferente.

Severance, temporada 2: crítica a la serie de Apple TV

Un compañía de biotecnología ofrece implantar un chip para que las personas tengan dos vidas o recuerdos diferentes: uno en el trabajo (innies) y otra fuera de él (outies). De esta manera en Severance la vida personal o laboral no se mezclan.

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Sin embargo, los cuatro seleccionados para estas pruebas no llegan para separar ambas vidas, sino para olvidar ingratos y dolorosos recuerdos de su vida externa. Es decir trabajan para olvidar. Pero ¿será posible que puedan desaparecer los dolores del alma?

La primera temporada de Severance juega con los recuerdos que quisieron olvidar estos personajes y cómo se relacionan con la empresa. De esta manera se dan giros dramáticos interesantes que dejan con ganas de ver en la siguiente temporada.

PELEA DE PERSONALIDADES

En la segunda temporada van más allá. Ya no se trata que el espectador conozca qué trataron de desaparecer de sus memorias, o que dolores quisieron sanar con ayuda de la tecnología, sino cómo es que estas vidas adquieren autonomía y se oponen.

Es como si trabajarán en un personaje de múltiples personalidades donde la más fuerte o con mejores motivaciones se impone sobre el resto.

Entonces a lo largo de por lo menos los ocho primeros episodios vemos como se van construyendo las motivaciones de los personajes que viven dentro de esta empresa para llegar a los capítulos finales donde estos chocan con sus similares de la vida exterior.

UN FINAL PODEROSO

En ese sentido el capítulo final es muy bueno. Visualmente es poderoso (me hizo acordar a algunas escenas de Kill Bill) y la puesta en escena con la canción final mejoran esta serie. La escena donde las personalidades del protagonista interactuan con ayudan de una cámara es una locura y una demostración de la buena interpretación del actor, Adam Scott.

De esta manera este tema de las personalidades prevalece sobre esa lucha contra el control ejercido por esta empresa. Este tópico pasa a segundo plano cuando los intereses y los sentimientos de los controlados es más importante.

Severance es una serie psicología que exige mucho, a veces cuesta mucho seguirla, pero definitivamente es buena. Me hace recordar también a la película Eterno resplandor de una mente sin recuerdos con Jim Carrey y Kate Winslet (Disponible en Max y Prime Video) donde los personajes se someten a una cirugía a la cabeza para olvidar, sin embargo sus instintos son más poderosos y el amor termina venciendo a la tecnología.

Esta serie plantea casi lo mismo, aunque los personajes intervenidos terminan construyendo otras líneas de la realidad que los complazca de otra manera.

P.D. Esta serie fue creada por Dan Erickson y varios capítulos fueron dirigidos por el actor, Ben Stiller, quien también ejerce como productor ejecutivo.

Better Man: Crítica a la película sobre Robbie Williams

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El cantante Robbie Williams cuenta que aburrido de los biopics en los cines escogió que un mono lo interpretara en su película autobiográfica Better Man, título de una de sus canciones más populares.

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Entonces mientras el resto de personajes son humanos, Robbie, el protagonista, es un mono interpretado por el actor, Jonno Davies.

Para ello emplearon la misma técnica que utilizaron, por ejemplo, para recrear a Gollum en El señor de los anillos o César en las películas de El planeta de los simios.

Digamos que esta es una de las novedades de esta película. El cantante se ve como un mono y se le dio el gusto. El mono Robbie interactúa con el resto y su figura no altera en nada la historia.

Pero esta presentación solo es parte del simbolismo presente en Better Man. Se plantea, por ejemplo, que el cantante tuvo que lidiar con problemas de adicción al alcohol, drogas lo que conllevó cuadros de depresión, ansiedad e inseguridad.

Todo estos demonios internos se representan también como monos a lo largo de la película y representan todos estos temores que el cantante ha tenido que lidiar a lo largo de su carrera.

Del mismo modo hay tomas en que se juega con fantasía para representar la esencia, motivaciones y sensaciones de sus canciones. Algunas quedan bien como aquella en que el carro choca con el agua o cuando doma a sus demonios en un concierto.

Si bien han querido presentar una propuesta innovadora y diferente a los biopic clásicos que llegan a los cines, no pudieron evitar caer en la fórmula de contar los orígenes de sus canciones más populares (faltó Supreme) con eventos particulares del cantante.

SE ARRIESGA Y RESULTA

No obstante este detalle, la cinta si se aparta de lo convencional y ofrece una propuesta diferente, entretenida y musical. Tienes buenas coreografías como la que interpreta a Rock DJ o She’s One.

Además que es un biopic duro y franco con el protagonista quien conforme avance en la fama va perdiendo familia y amigos.

El final es bastante emotivo y de alguna manera expresa su arrepentimiento con aquellos que pudo haber herido en su trayectoria musical. Para cerrar con una de las mejores canciones de Frank Sinatra e inspiraciones del cantante Robbie Williams

Si eres fan del cantante británico, entonces vas a disfrutar esta película.

Aún estoy aquí: crítica a la película de Walter Salles

Aún estoy aquí de Walter Salles, reciente ganador del Oscar a mejor película internacional, aborda la desaparición de Rubens Paiva durante la dictadura militar de Brasil en 1971 desde el punto de vista de su esposa Eunice Paiva, interpretada por la actriz, Fernanda Torres.

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La película arranca con una larga introducción donde se presenta a Eunice, su esposo y sus hijos en su casa de Rio de Janeiro, disfrutando de las vacaciones, fiestas y el cariño familiar. Estas escenas se combinan con el paso de tanques por las avenidas, agresivos operativos y noticias de detenciones de políticos opositores al régimen militar.

Se retrata al diputado como un padre amoroso, cercano a sus amigos y enamorado de su esposa. Pero principalmente se destaca la buena relación con sus hijos.

LA MEJOR PARTE DE LA PELÍCULA

Luego viene el secuestro del político, quizás la mejor parte de Aún estoy aquí, donde simplemente el personaje desaparece y se da más peso a Eunice para que a través de su experiencia conozcamos la crueldad y perversidad de esta dictadura.

No hay escenas violentas ni explícitas, sino sutilezas apoyadas en gritos, ambientes oscuros, interrogatorios incómodos y en esta parte de la interpretación de Fernanda Torres es clave.

Este trabajo transmite, primero, desconcierto, y luego miedo. Hay mucho temor expresado en su rostro y cuerpo, evidentemente, por la incertidumbre de desconocer el paradero de su esposo y la situación de su hija de 15 años a quien también detienen.

Pero en ningún momento esta mujer se desborda. Intenta mantener la calma cuando está recluida y con sus hijos. Se nota que hay dolor y rabia contenida, pero su prioridad es encontrar a su esposo.

No se comprendería la gravedad de esta situación, sino fuera por el trabajo de Torres.

Además todo ello ayuda a que Salles construya un ambiente de terror y tensión como si estuviéramos viendo una película de este género.

El final no es necesariamente feliz, pero por lo menos obtiene respuestas a la desaparición de su esposo. Aunque esta parte de la película se siente más sencilla y menos trabajada que el resto de la cinta, no le quita méritos.

EL MOMENTO PERFECTO

Además Aún está aquí llegó en un momento en que varios gobiernos buscan revisar la historia y reivindicar dictaduras en nombre de sus ideología, pasando por agua tibia sus crímenes y torturas.

De ahí la valentía de Walter Salles de exponer una historia que no debería volver a repetirse en nuestros países.

P.D. Walter Salles dirigió también Estación Central con Fernanda Montenegro, la madre de Fernanda Torres, y Diarios de motocicleta con Gael García Bernal. Logró el cuarto Oscar para Sudamérica, anteriormente lograron este honor La Historia Oficial y El Secreto de sus ojos por Argentina, y Una Mujer Fantástica por Chile.

Revelación: crítica a la película de Netflix

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El director de Estación Zombie (o Tren a Busan) Yeon Sang-ho dirige Revelación para Netflix y aborda desde dos puntos de vista nuestras creencias.

En este drama coreano, por un lado tenemos un pastor cristiano que cree ver visiones y por otro tenemos a una detective que carga con la culpa por el suicidio de su hermana a quien ve, también, en apariciones.

La vida de los dos se cruza cuando desaparece una niña. Para las dos este caso representa una oportunidad.

El pastor cree que la pequeña está muerta, según sus revelaciones, y quiere que esa supuesta profecía se cumpla a toda costa. Mientras que la agente policial aspira a encontrarla con vida para resarcir en algo la muerte de su hermana.

En medio de los dos aparece un criminal, un hombre con pasado policial, que tuvo mucho que ver con la muerte de la hermana de la detective y que, además, se convierte en una oportunidad para el pastor de demostrar que el mal convive con nosotros.

LAS CREENCIAS EN DEBATE

La idea de fondo en Revelación es el efecto de las creencias en nuestras vidas. Ese pastor cree en sus visiones y asume que Dios le envía mensajes, convirtiéndolo en un hombre pegado a la Biblia sin posibilidad de ver matices o términos medios. Mientras que la detective está guiada por la creencia que su hermana aún se comunica con ella

Entonces el director de Revelación aprovecha estas posiciones para decirnos que estas afirmaciones tienen efectos nocivos en nuestra salud mental.

El fanatismo religioso del pastor lo convierte en un ser cruel y aparentemente sin límites, mientras que la detective es una sombra, que vive en automático, por una supuesta relación fraternal con el más allá.

Quizás por eso es que al final la cinta toma posición y con la ayuda de un psicólogo intenta marcar distancia.

Advierte que las creencias tienen sus límites y no existe nada mágico en la tierra. Aterriza las supuestas visiones de la detective y la ayuda a estar presente y concentrarse en su caso dejando de lado las supuestas apariciones fantasmales de su hermana.

CARICATURA

No obstante esta solo es la idea, porque la puesta en escena a veces parece caricaturesca, estereotipada y copiada de otras historias similares donde el fanático grita, recita las citas bíblicas en alto y se convierte en el villano. En el otro lado tenemos una mujer triste, con resentimientos, incapaz de contener las lágrimas.

Si bien al final deja en claro que esas creencias son burdas y sin sustento científico, esta intervención no es nada sutil y dejan un mensaje directo.

Lo curioso es que el acto final parece resolverse por una intervención divina cuando encuentran a la niña desaparecida, porque no hay otra explicación para ese epílogo tan «sorprendente».

P.D. La buena película Estación Zombie está disponible en Netflix.

 

El gatopardo: crítica a la miniserie de Netflix

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La miniserie de Netflix, El gatopardo, es una adaptación del libro del mismo nombre de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, que sigue Fabrizio Corbera, príncipe de Salina, y su familia en una época de cambios en Italia.

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Este personaje de familia noble se convierte en testigo del proceso de reunificación de este país lo que significa el inicio del fin de la aristocracia italiana.

Entonces qué hacer ante esta transformación. ¿Conservar los privilegios o adaptarse a los cambios?

A lo largo de seis episodios vemos que El gatopardo no ve con buenos ojos estos cambios, aunque, según sus acciones, asume que son inevitables, entonces para su supervivencia y el de su familia es que decide aceptarlos y continuar con algo de sus privilegios.

BUENA AMBIENTACIÓN DE LA ÉPOCA

La historia se retrata con una buena ambientación de la época añadiéndole detalles interesantes, como el hielo colocado debajo de un ataúd para conservar un cuerpo en un velorio o el polvo que cubre la parte baja de los elegantes vestidos utilizados por las mujeres.

Se aprovecha las tomas panorámicas para apreciar los paisajes verdes y los caminos aledaños al mar transitados por las carrozas.

También es interesante que la imagen transmite el calor que perciben los personajes. Las tomas son cálidas y bien iluminadas.

Si bien El gatopardo es el protagonista, tiene igual de peso la historia de amor de su hija Constanzza con su primo Tancredi, una historia trágica que se ve empañada en este proceso de transformaciones. Aquí la política importa más que el amor.

LA PELÍCULA, GATOPARDO

Es importante mencionar que sobre esta historia hay un clásico del mismo nombre estrenado en 1963, disponible en Disney+.

Hay una diferencia notoria entre ambos productos. La película es más política y eso se nota en los diálogos. Se habla más de la transformación política del país y cómo afecta a la aristocracia. La historia de amor de Constanza y Tancredi es accesoria, apenas se toca.

Mientras que la puesta en escena es menos idílica y elegante que la miniserie. Los paisajes son duros, agrestes, polvorientos. Incluso hay una escena en que la familia del Gatopardo llega a una misa, luego de un viaje, con polvo encima.

Lo interesante son las batallas con extras en las calles italianas mostrando los efectos de esta reunificación.

No obstante las dos propuestas son buenas y sirven para darnos cuenta que los ricos también lloran.

Si te gustan las historias de época, te recomendamos esta miniserie de Netflix.

Blancanieves: crítica a la película de Gal Gadot

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Blancanieves, la versión live-action (osea hecha por actores) de Disney, es una película inofensiva. Parece que tenían tanto miedo al cargamontón generado con el solo anuncio de esta cinta que hicieron un producto simplón como para no tener problemas con las barras bravas de las redes sociales.

La historia de Blancanieves la conocen todos y esta versión no hace ni el intento de agregar o quitarle alguna coma. Es tal cual el relato que nos contaron de pequeños.

Lo que sí hay es abundante canciones quizás para compensar las limitadas actuaciones o darle algo de magia a la cinta. No lo sabemos. Igual la película termina siendo un producto sencillo, correcto, sin riesgos, dirigido a un público infantil y familiar.

Me hizo recordar a esas películas de Disney de los ’90 como El diario de la princesa o Juego de gemelas, en que el estudio cuidaba absolutamente todo para que no se le escapara nada.

LAS CONTROVERSIAS

Esta Blancanieves estuvo precedida por muchas controversias. La gente se quejó por la elección de la actriz para interpretar Blancanieves, Rachel Zegler, a quien se le vio estupenda en Amor sin barreras de Steven Spielberg (disponible en Disney+). Consideraban que Gal Gadot, la bruja malvada, era la opción más idónea para este puesto. Pero la película no les dio la razón.

A ello se sumó que Zegler adelantaba que la película buscaba proyectar una protagonista líder, quizás feminista, que no dependa de un príncipe azul para salvar la historia. Un mensaje que no cayó bien a las masas conservadoras.

Otra polémica fueron los enanos. El actor, Peter Dinklage,el popular Tyron Lannister de Juego de Tronos, dijo que incluir a personas de baja estatura en esta película reforzaba estereotipos. Al final tuvieron que agregar estos personajes con ayuda del famoso CGI (imágenes generadas por computadoras).

NI CON DIOS NI CON EL DIABLO

Todo ello influyó en el desarrollo de la película y terminaron entregando un producto que agrade a todos, que no se pelee con nadie y que no sepa a nada.

Además muchos apostaron por Gal Gadot como la protagonista de la historia de este cuento infantil, pero francamente no da la talla como la bruja malvada. Su trabajo es tan anodino como limitado que le aporta poco a esta película. Zegler está mejor. Hasta los enanos están mejor.

Pudo ser mejor pero esta Blancanieves no encaja en estos tiempos que exigen posiciones. Porque no sabe a nada.

P.D. Hablando de riesgos recuerden la buena película Blancanieves y el cazador de Kirsten Stewart, Charlize Theron y Chris Hemsworth (disponible en Max). Si quieren ver la versión en dibujos animados de 1937 pueden apreciarla en Disney+, y la del Chapulín Colorado está disponible en YouTube. Si pueden conseguirla también vean Blancanieves, una versión española muda a blanco y negro, protagonizada por Maribel Verdú.

Adolescencia: crítica a la miniserie de Netflix

Adolescencia, la nueva miniserie de Netflix, ha sacudido el mundo del streaming por contar la historia de un joven criminal en plano secuencia.

Esta es no una típica historia criminal que abordan detalles morbosos de los crímenes cometidos por el protagonista. Sino que a lo largo de cuatro episodios hay una permanente reflexión sobre la relación de adultos con adolescentes, sin caer en diálogos densos o aburridos.

Adolescencia es la historia de Jamie Miller, un joven acusado de asesinar a una de sus compañeras de clases.

En el primer capítulo vemos a la policía intervenir, en el segundo conocemos más sobre el mundo del adolescente y en el tercero profundiza en la personalidad de Jamie.

Mientras que el último ofrece un retrato conmovedor y devastador del padre de Jamie quien parece aún no comprender lo que pasó a su hijo y familia.

EL PLANO SECUENCIA

Toda la historia se cuenta en el denominado plano secuencia. Es decir, filmar una escena completa sin cortes de cámara. Esta técnica cinematográfica se utilizó en Birdman de Alejandro Gonzalez Iñarritu, 1917 de Sam Mendes y La Soga de Alfred Hitchcock. También se emplea en varias películas de acción.

En Adolescencia la cámara no solo sigue a los protagonistas de la historia, sino también a los secundarios que van apareciendo en la toma para completar su propia historia y complementar a la idea central.

La cámara siempre está en movimiento incluso en el momento en que la psicóloga entrevista a Jamie en la cárcel.

En esta escena de dos personajes, la cámara no se queda quieta, sino que a veces se acerca cuando los personajes tienen algo importante por decir, los rodea y se aleja para observar la interacción de ambos personajes.

Entonces hay una perfecta combinación entre el aspecto técnico de la miniserie y su parte dramática. La historia ahonda mucho en esta etapa de nuestras vidas y su relación con su entorno y , principalmente, los padres.

A ello hay que sumarle las buenas interpretaciones de los actores. Principalmente del protagonista, Owen Cooper, quien interpreta a Jamie. Su trabajo en el tercer episodio transita entre un joven aparentemente inofensivo a uno capaz de transmitir miedo a un adulto.

También mencionar a Stephen Graham, padre de Jamie, personaje que cierra bien la historia en ese diálogo con su esposa que huele a reproches y arrepentimientos por la conducta criminal de su hijo.

Nada que reprochar a esta buena producción de Netflix que ofrece una propuesta redonda que ha conectado muy bien con la audiencia.