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Gonzalo Benavente: Velasco polariza como ningún otro tema

Gonzalo Benavente, director de La Revolución y la tierra, habla en esta entrevista sobre los difícil de conseguir las películas que necesitó para sostener su historia, además de como nació su interés por Velasco.

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gonzalo benavente

El director del documental, La revolución y la tierra, Gonzalo Benavente presentó en Arequipa su película y otorgó una entrevista sobre las decisiones y posiciones que le dejó su trabajo.

Además Gonzalo Benavente revela que quiso hablar con los hijos de hacendados, pero aceptaron la invitación.

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–Christiaan Lecarnaqué: ¿Inesperada la respuesta del público hacia tu documental?
Gonzalo Benavente: Sí. Le teníamos fe al proyecto, porque sentíamos que era un tema importante para todos en general. Pasaba que cuando decíamos que teníamos un documental sobre la reforma agraria, la gente pensaba que no iba a funcionar, pero pensamos que sí podía enganchar con el público, igual no calculamos el nivel de cariño que ha tenido el público con la película.

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–¿Cómo llega este tema a ti?
Pasa por un interés por conocer qué tan cierto es lo que hemos aprendido en el colegio. Te decían que Velasco atrasó al Perú por 30 años, que acabó con el rock y que no dejó tocar a Santana, son como tres cosas que siempre se escuchan. Después te das cuenta que esta historia es mucho más compleja, más grande de eso que sabíamos. Fue una inquietud de entender que es lo que realmente había pasado. Porque sí entendíamos que había un avance social importante que no era parte del discurso oficial. El discurso oficial es que fue un desastre económico, que es algo cuestionable, pero lo social no estaba en esa discusión.

–Parece que todos tenemos una posición sobre la reforma agraria.
Sí, Velasco polariza como ningún otro tema, puedes estar muy a favor o muy en contra, es un héroe o villano, pero entendimos que la verdad no está en los extremos, sino en los puntos medios, uno se sentía más cómodo criticando a Velasco en voz alta. Sí teníamos un punto más favorable a Velasco lo decía en un entorno más cerrado, no con libertad. Esto no te hace velasquista, sino te hace reconocer que en este periodo histórico hay cosas por rescatar e importantes para el país.

-Tu documental demoró tres años en nacer, ¿por dificultades o porque no encontrabas respuestas que buscabas?
No, por (esas respuestas) se dan por el camino a través de viajes por el Perú. Iban apareciendo nuevas historias. Este tiempo hizo que investigáramos un poco más y que pudiéramos grabar más, pero sobre todo que pudiéramos pensar mejor la historia, para entender que esto escapaba de ese momento, no solo es de los 60 a 70, sino una narrativa de 500 años para entender el Perú de hoy. Creo que eso dio gracias a que le pudimos dar muchas vueltas en el tiempo y contar la historia de la mejor manera posible. No es la “historia”, sino una visión de nosotros.

NO FUE FÁCIL CONSEGUIR LAS PELÍCULAS

-Lo fascinante de tu trabajo es la inclusión de películas que mucha gente no sabía que existían. ¿Por qué tomas esta decisión de soportar la historia con estas imágenes?
Porque fue parte de la investigación ver estas películas. Nos dimos cuenta que no hay muchas imágenes de esta historia que queríamos contar, entonces el cine peruano fue nuestro rescate. Gracias a estas películas contamos esta historia. Nos dimos cuenta que estamos haciendo una película, por lo tanto construyendo un imaginario más como estas películas lo hicieron. Son imaginarios, no es la realidad. Son visiones desde un punto de vista específico sobre el Perú. No pensamos que la nuestra es la última voz, sino una más que se inserta dentro de un camino largo. Es una pena que no haya tantas películas. El 70% de las películas que se hicieron en el siglo XX en el Perú ya no existen, por incendios, accidentes, por olvido, porque el Estado no se ha hecho cargo de velar por el material audiovisual que tenemos.

la revolución y la tierra

-¿Cómo conseguiste estas películas?
Tocando puertas, contactando cineastas. En caso hayan fallecido, con sus hijos, nos daban el permiso, pero no tenían las películas, las copias, teníamos que ver dónde estaban. Rastrear si había una copia de 35 milímetros o 16, proyectarla, grabarla en 4K, sacar la cinta Betacam, que la gente daba por desechas, y buscar que reproductor de Betacam podría existir para sacar las imágenes. Hemos escarbado y sacado de donde podíamos. Esta película se hace gracias a estos archivos familiares de gente que ha mantenido esas películas. Hay películas desaparecidas.

-Hay imágenes donde se ven a los indígenas rindiendo pleitesía a los patrones. Cuando las ves de alguna manera piensas que la reforma agraria fue justificada. ¿Cómo conseguiste estas imágenes?
Investigando mucho. Una de las cosas fundamentales del cine es investigar. Sí es fundamental buscar todo lo que hay sobre un tema y en esa búsqueda encuentras material fantástico. En este caso fueron estas imágenes que llenaron un vacío, porque las imágenes que teníamos eran de ficción. Estas estaban ancladas en la realidad con una potencia que la verdad no había visto antes. Quien narra la historia es Walter Cronkite, periodista que narró la muerte de John F. Kennedy, no es que te lo esté diciendo alguien velasquista, sino el reportero más famoso del mundo. Creo que eso ha hecho pensar en la gente que quizás sí era bueno hacer una reforma agraria, porque tenía que hacerse, porque lo decían todos los políticos de la época, incluso de la derecha. Hay un recuerdo confuso, qué fue Velasco, qué fue la reforma agraria, lo recuerdan como comunista, pero Velasco se inserta en el programa de Kennedy de Alianza para el progreso para luchar contra el comunismo.

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-Pero el tema no está agotado, sino que el debate continúa.
Son temas que se arrastran 500 años, no son de hace 50 años, que es lo que nosotros pensamos cuando iniciamos el proyecto, sino 500 años. Por eso necesitamos contar esta historia. La revolución peruana es trunca en ese sentido. Sí dio pasos importantes en muchas cosas, pero quedan cosas pendientes, seguimos teniendo asuntos pendientes, seguimos viviendo en una sociedad de exclusión donde nos diferenciamos en función a nuestro color de piel, género, etc. Tenemos que empezar a luchar para que eso cambie, para que todos seamos iguales. Frente a los conflictos sociales, tenemos que aprender las lecciones de la reforma agraria. Si no se respetan los derechos de las comunidades, entonces se pueden generar actos de violencia como sucedió con Bagua.

UNA EXTRAÑA NOSTALGIA

-En tu documental hay personas que extrañan las haciendas. ¿por qué crees que hay esa nostalgia?
Es algo que nos llamó mucha la atención, nos sorprendió cuando estuvimos grabando la película, pensamos que quizás en la ciudad era más común identificar a Velasco como un villano y en el campo como un héroe, como un libertador. De hecho, es casi así, pero también hay casos que nos hicieron ver que la realidad es mucho más compleja, porque sí se construyó una narrativa de que los campesinos no podían hacer cargo de sus vidas y se repitió constantemente. (…) Aun así hay una narrativa que se ha creado, que es peligrosa, hace que un grupo humano, un grupo social piense que no está capacitado para hacerse cargo de su vida y si todos los medios te lo dicen, si en la escuela te lo repiten, te lo terminas creyendo y no porque necesariamente sea verdad. Eso hay que cuestionarlo.

-¿Pero Velasco no debía acompañar a los indígenas después de esta reforma agraria?
Siempre se pueden hacer las cosas mejor, efectivamente quizás la reforma agraria no se debió hacer en ese esquema de cooperativas, sino de otra manera y con un mayor acompañamiento, pero lo cierto es que las cooperativas, no es que fracasen inmediatamente, fracasan en los 80, cuando todo el Perú fracasa, las empresas también. Pero queda la idea que los campesinos fracasaron. Se hubieran hecho las cosas mejor. No lo desarrollamos tanto en el documental, pero otra película lo podría hacer. Nosotros contamos el lado social, y nuestro hilo conductor fue la lucha por la ciudadanía, en esa lógica, en la edición final fuimos sacando algunas cosas que hablaban más de ese lado económico, porque no iban ligadas a nuestra idea central.

LOS HIJOS DE HACENDADOS NO QUERÍAN HABLAR

-Al incluir tantas voces en el documental no se caía en el riesgo de disipar el mensaje.
Lo justo era incluir muchas voces, porque era una historia que nos interpelaba a todos. También siendo la primera vez que se tocaba el tema, sentimos que debíamos contar esta historia larga, no ir a temas específicos, entonces la idea de las muchas voces la sentíamos importante. Sin embargo, muchas personas piensan que hay ausencia de voces, quizás sea cierto, abarcamos el 0.0001 por ciento de esta historia, siendo generosos con nosotros mismos, hay muchas voces que no están, pero igual creo que el cine no debe buscar la neutralidad, no porque haya muchas voces, no hay una visión política de por medio (…)

la revolución y la tierra

-Si se incluía más voces críticas, no hubieran tenido un perfil más redondo, porque al final el documental parece una reivindicación de Velasco.
Buscamos el lado social de la reforma agraria, que tiene una connotación positiva para mucha gente, incluso incluimos a gente visible de derecha como Jaime de Althaus, cuyas críticas iban más a lo económico que a lo social, aunque reconocían avance en lo social. Por lo tanto, como el camino que nos habíamos trazado tenía que ver con lo social, incluso las voces de derecha no cuestionaban tanto ese aspecto, cuestionaban más el lado de productividad. Muchos hijos de hacendados, o nietos, preferían no hablar en la medida que nosotros queríamos dar una visión honesta de lo que pensamos de la reforma agraria, y que había tenido alcances positivos. Muchos no querían participar, porque preferían que se hable mal de Velasco.

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-Sí hubo una invitación con ellos para que hablen en documental
Sí. Hemos ido a haciendas donde no nos abrieron las puertas, por eso hay tomas desde afuera. Gracias al archivo es que esas voces están presentes. Aparece Fernando Graña quien habla bastante. La voz de los hacendados ya estaba ahí también, no desde el presente ni del Perú de hoy, pero sí de ese momento. No nos importaba que fueran entrevistados o no. Todas esas voces pesan igual.

-En tiempo de redes sociales, te han llegado críticas a este trabajo
El más visible fue Aldo Mariátegui quien nos dedicó cuatro columnas y una videcolumna pidiendo que nos saquen, pero siempre diciendo: ‘no he visto el documental de la reforma agraria, pero lo tienen que sacar de la sala’. Sin verlo lo critica. Pasa que mucha gente no se fija tanto cuál era nuestra intención, sino que se fijan en las historias que ellos consideran importantes relacionados al tema y que deberían haber estado. No dudamos que no sean importantes, pero creo que hay un millón de historias que no estamos contando. Esta película no pretende ser la historia absoluta y final, sino plantearse una voz más, ojalá vengan otras que complementen y contradigan en función a lo que descubran. Pero la verdad está en un punto medio entre muchas voces.

-Cuando tu documental no era popular, te daban horarios de 1 de la tarde o 10 de la noche, ¿por qué las cintas peruanas tienen que lidiar con este problema?
Porque los cines tienen un prejuicio en el cual las películas peruanas no iban a funcionar a nivel comercial, menos este tipo de películas que buscan contar historias y se han dado cuenta, con esta película, que sí hay un público para nuestras propias historias. Espero que esta experiencia sirva para que a otras películas les vaya mejor.

FICHA
Gonzalo Benavente fue también director de la película Rocanrol 68 y el documental Largo aliento sobre la clasificación de Perú al mundial. Alista otro documental sobre los artistas durante el terrorismo. El documental La revolución y la tierra de Gonzalo Benavente continúa en cartelera, pero solo en Lima.

La película de Gonzalo Benavente inauguró el Encuentro Latinoamericano de cine de no ficción. Durará hasta el 30 de noviembre.

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