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    Resumen

    Una comunidad al borde de la extinción y ávida de fe recibe la llegada de un carismático sacerdote, que trae consigo milagros, misterios y un renovado fervor religioso.

    Crítica a Misa de Medianoche de Mike Flanagan

    Misa de Medianoche, una serie de terror que ofrece un espacio para reflexionar sobre religión, muerte y perdón.

    Misa de Medianoche (Midnight Mass), serie de Netflix, dirigida por Mike Flanagan, se vende como una historia de terror, pero, además, es una reflexión sobre el fanatismo religioso, la muerte y el perdón.

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    En verdad, la envoltura muestra una historia fantástica de vampiros, pero en el fondo hay muchas discusiones, capítulo a capítulo, sobre estos elementos tan controvertidos como personales.

    No obstante este debate, ofrece momentos bastante buenos principalmente desde el capítulo cinco en que el fanatismo religioso se muestra en todo su esplendor. Por ejemplo, el episodio seis (la serie solo tiene siete capítulos) resulta bastante perturbador. De una manera bien ejecutada grafica el efecto nocivo del fanatismo religioso  Es imposible no mantenerse atento a esas escenas de locura llevadas por una mala interpretación de versículos de la Biblia cuya manipulación solo tiene un objetivo: tener a todos bajo un solo poder.

    Misa de medianoche sostiene que la interpretación de la Biblia puede justificar acciones nocivas y dotar de un poder ilimitado, que no rinde cuentas, capaz de cegar al más noble de los corazones.

    No obstante, no hay un rechazo tajante hacia la religión en esta miniserie. Sino que muestra sus excesos y también presenta su bondad, fe, compasión, belleza y lo que significa llevar bien estas creencias hacia un camino de paz e inclusión. En ese amanecer final, triunfa la fe y derrota a la oscuridad.

    La fuerza de esta historia se percibe mejor gracias a la buena actuación de Hamish Linklater, actor que interpreta al sacerdote protagonista de la historia. Un personaje tan ambiguo que transita con mucha facilidad entre el bien y el mal. Justificando sus malas acciones en un objetivo noble. Pero Linklater ofrece mucha credibilidad en sus diálogos y fuerza hacia el final de la serie.

    También destaca Zach Gilford quien interpreta a un joven que debe lidiar con la culpa de haber atropellado y matado a una joven en un accidente de tránsito. Hasta reparar que solo una buena acción puede conseguir el perdón añorado.

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    En realidad la mayoría de actores de Misa de Medianoche está en buena forma como Samantha Sloyan quien no da tregua en su papel de fanática, extremadamente pegada a un texto utilizado no solo para promover paz, sino también para someter al más débil.

    Con Misa de Medianoche hay que tener mucha paciencia. Puede quedarse atrapado o no en sus diálogos reflexivos, pero no crea que vaya a ver una historia de terror convencional con muchos gritos y sangre. Pero definitivamente los tres últimos capítulos son los mejores de esta historia. No solo lo mantendrán atento, sino que lo harán pensar en sus acciones. Va por Netflix.