Digger, con Tom Cruise y Alejandro G. Iñárritu, es una sátira de estos tiempos que se toma muy en serio su discurso. Puede ser tan solemne como reiterativa.
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Luego de verlo en las películas de Misión imposible y otras de acción como Top Gun: Maverick, Tom Cruise regresa al drama para interpretar a Digger (recordemos otros trabajos dramáticos como Magnolia, Jerry Maguire o Nacido el 4 de julio). En líneas generales, esta película cuenta la historia de una empresa involucrada en el peor desastre ambiental que pone en peligro a la humanidad, y Digger tiene culpa en este caos.
Lejos del arrepentimiento, Digger apunta a construir una narrativa para evitar responsabilidades. Incluso su entorno, empresarios y políticos como el presidente de los Estados Unidos, no busca soluciones a este drama, sino argumentos para zafar de él.
A partir del planteamiento hay una sátira que peca más de solemne que de divertida. Hay un permanente juzgamiento de los personajes y una honestidad extrema que hace ver cínicos a los protagonistas de esta historia. Pero al subrayar sus defectos los caricaturiza y los vuelve exagerados.
Ese giro en Digger
Mientras que cuando aparece ese giro, en la primera media hora de la película, baja la tensión y la euforia para presentar a un Digger más calmado. Esta parte de la película entra en coherencia con el final y habla de que el mensaje no ha calado en las audiencias. Que el problema expuesto solo sirve para divertir, más no para reflexionar; y en ese sentido Digger parece desesperanzador, ya que a nadie parecen importarle los destinos del mundo o siquiera aproximarse a una solución.
No sé si el final es una proyección inconsciente del director hacia lo que podría ocurrir en una sala de cine, pero si es así, el efecto ha sido el contrario, porque hasta ahora el público está indiferente: una reacción distinta a la lograda por No mires arriba, de Adam McKay, quien plantea un tema similar, aunque más divertido y sarcástico. Digger es formal, contenido, un Sheldon Cooper intentando entender las bromas.
Digger se parece a Birdman. En esta película del 2014, Iñarritu critica a la industria del cine y sus superhéroes, sus críticos y sus actores egocéntricos. Incluso hay escenas similares en una parte de Digger.
¿Hay algo bueno?
Lo mejor de la película está en la interpretación de Tom Cruise: frenética y salvaje. A veces irreconocible, y no necesariamente por el maquillaje, además de estar estupendo en sus monólogos. A ello hay que añadir el buen nivel técnico de la película: fotografía y sonido (parecidas a El renacido), diseño de producción y banda sonora.
Pero no es suficiente para rescatar la película. La idea está clara, pero la ejecución se hace tediosa. El mensaje es importante, no cabe duda, pero la construcción del mismo también lo es y en este caso no conecta con el espectador. A veces entre broma y broma, la gente entiende, pero ante tanta seriedad y llamado de atención, esquiva el mensaje.













