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El Estudio: crítica a la serie de Apple TV

Hay muchas películas y series que se burlan de Hollywood en sus historias. El Estudio, creada por el actor y comediante Seth Rogen y estrenada por Apple TV, es una de ellas. Quizás aquí se intente ser diferente con la inclusión de innumerables cameos y la narración en plano secuencia.

Esta serie tiene como protagonista a Matt (también interpretado por Seth Rogen), quien se convierte en ejecutivo de un importante estudio de cine. Esto significa la oportunidad de aprobar anhelados proyectos cinematográficos. No obstante, el trabajo es complicado y tropieza frecuentemente con la inexperiencia de Matt.

No hay una historia lineal a lo largo de esta temporada, salvo en el primer episodio y los dos últimos, donde el relato está conectado. El resto se concentra en historias independientes cargadas de sátira y sarcasmo.

El Estudio es una sátira divertida que se burla de Hollywood dentro de los límites permitidos por el mismo criticado.

Pero lo que siempre se impone es su narración en plano secuencia, que da una sensación de rapidez, tensión y estrés. Esta técnica me hizo recordar a Birdman, de Alejandro González Iñárritu, estrenada en 2014. Ambas tienen la misma intención, aunque en El Estudio se siente más el afán de transmitir angustia y ansiedad.

A ello hay que sumar el uso del jazz, que ayuda en esa intención (algo que tampoco es nuevo, pues este recurso no solo se utilizó en Birdman, sino también en La La Land).

LOS CAMEOS EN EL ESTUDIO

Otro punto a destacar de la serie es la inclusión de varios cameos de importantes actores y actrices de Hollywood. Incluso aparece Martin Scorsese, director de cine, quien además ha actuado en algunas películas propias y fue personaje en cintas animadas como El Espanta Tiburones.

Pero, personalmente, creo que la aparición del director en el primer episodio de El Estudio es una de las mejores. No sabemos si se interpreta a sí mismo, pero resulta redondo al personificar a un director pasivo-agresivo, astuto, que sabe vender sus proyectos y no tiene reparos en mandar al diablo a quien se interponga. La rapidez de sus diálogos (Scorsese habla rápido) combina perfectamente con el estilo de la serie.

La comedia está bien. Si bien no inventa nada nuevo, aporta líneas interesantes, aunque pone más énfasis en las negociaciones para conseguir los proyectos, donde hay mucho detrás de cámaras con gritos, groserías, ironías y demostraciones de que importa poco el prestigio de los directores.

Podríamos decir que El Estudio es una sátira divertida que se burla de Hollywood dentro de los límites permitidos por el mismo criticado.

Hacks, cuarta temporada: crítica a la serie de Max

¿Podemos decir que la relación de Ava y Deborah en la serie Hacks es tóxica? Quizás. Ambas se necesitan, pero, cuando se odian, se hieren. Al final de la tercera temporada, ambas empujaron los límites a tal punto de quebrar la amistad. Ese fue un giro interesante que dejó con ganas de ver la siguiente fase de esta historia.

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Para quienes no han visto la serie (la recomiendo), tenemos que decirles que esta narra la historia de una popular veterana comediante, Deborah (interpretada por Jean Smart), quien recluta a la escritora Ava (Hannah Einbinder) para sacar adelante su alicaída carrera. La relación no es la ideal. Tienen sus altas y bajas, donde, a tropezones, una aprende de la otra.

UNA RELACIÓN TÓXICA

En la cuarta temporada, Deborah conduce un programa nocturno (late night): el sueño de su vida, con un detrás de cámaras accidentado. Ava la chantajea con develar un delicado secreto si no la contrata como escritora principal del show.

¿Qué pasó? ¿Acaso no eran amigas? Pues sí: amigas tóxicas. Sin embargo, Deborah prometió este puesto a Ava y luego se retractó, encontrando esta inesperada respuesta en Ava. En este punto empieza esta cuarta temporada.

QUÉ EXPECTATIVAS TENÍAMOS

La expectativa era que Ava se transformara en una mujer más dura y que Deborah empleara su poder para destruirla. Pero, en los primeros episodios ofrecen todo lo contrario. Hay puyas y reproches, aunque la historia lleva a ambas a reflexionar sobre las ganancias de su amistad. En ese sentido, hay momentos que ayudan a este objetivo, como cuando Ava va al hospital en busca de Deborah o la escena de la playa.

De esta manera, estos episodios sirvieron más para afiatar esta relación que para romperla. Esto se observa en el penúltimo capítulo, cuando Deborah hace un sacrificio por su escritora.

«La cuarta temporada de Hacks no decepciona. Ofrece momentos cálidos y divertidos. El guion ofrece giros interesantes»

Pero la duda viene siempre sobre Deborah, porque, cuando parecía que cambiaba y dejaba atrás su habitual egoísmo, retrocedía. ¿Pasará lo mismo en la siguiente fase de la serie? ¿O exigirá algo más a Ava por su inesperado sacrificio? Tenemos que ver los próximos episodios para reconocer que, en verdad, este personaje cambió y ya no ve a Ava solo como un medio.

BUENA TEMPORADA DE HACKS

La cuarta temporada de Hacks no decepciona. Ofrece momentos cálidos y divertidos. El guion ofrece giros interesantes, como aquel en que Deborah corre en la playa para rescatar a su amiga Ava, o cuando demuestra su lealtad a Ava en vivo, pero que, en ese momento, termina con una moraleja cínica y propia de nuestros tiempos. Simplemente brillante.

Estas tomas —principalmente la de la playa— exponen el buen trabajo de Jean Smart como Deborah, a quien se le siente verdaderamente arrepentida y reconocida por la amistad de Ava.

También destaca la historia de Kayla y Jimmy, los agentes de Deborah, quienes protagonizan una relación disparatada, desigual, pero que, en esta temporada, también habla de su lealtad, una idea que va acorde con la premisa de esta entrega.

Con este nuevo ciclo de Hacks vamos a reír, reflexionar y gozar de esos golpes que da la comedia para despertarnos y ver la vida desde otra perspectiva.

La viuda negra: crítica al estreno de Netflix

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La Viuda Negra de Netflix es una película aceptable, inspirada en el caso «La viuda negra de Patraix», ocurrido en 2017 en España. Esta cinta no arriesga ni inventa nada. Apenas raspa en la superficie para construir un perfil psicológico sobre una asesina, ni se atreve a ahondar más en la pericia policial.

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Esta película arranca con un grupo de policías del departamento de homicidios de Valencia investigando la muerte de un varón cuyo cuerpo fue encontrado en una playa de estacionamiento. En esta primera parte, Maje, la viuda, aparece como la víctima colateral de este crimen.

Luego, la película da un salto: se centra en la viuda y sus relaciones. En esta parte de La viuda negra vemos a una mujer atractiva, insatisfecha con su matrimonio. No necesariamente por responsabilidad de su marido, sino porque tiene un gran apetito sexual.

Sin embargo, llega un momento en que ya no se trata solo de atender sus necesidades, sino de manipular y eliminar a quien se ponga en su camino, como su esposo.


CÓMO SE DESARROLLA ESTA PELÍCULA

En esta parte de la película, todo se trabaja a nivel de interiores. El erotismo es tímido, se limita a mostrar las curvas del personaje central y los sonidos; parecen escenas más sacadas de campañas publicitarias, limpias y coreografiadas. Todo se va contando en encuadres clásicos que no salen de lo convencional.

Por otro lado, a violencia está prácticamente ausente: solo vemos al asesino acercarse a la escena del crimen.

Más importante para la película es hacer énfasis en un cinismo telenovelesco de la protagonista, con sus mentiras e hipocresías, dejando a la actriz Ivana Baquero, conocida por El laberinto del fauno, con la tarea de sostener al personaje.


¿QUÉ ES LA VIUDA NEGRA?

La viuda negra no es precisamente un drama policial donde abundan los detalles detectivescos y el punto de vista de los agentes, sino que más bien quiere asemejarse a un thriller erótico en que el juego sexual termina con un crimen. Aunque se construye a medias, debiendo pasión, emoción y complicidad en su historia, como sí se observa en otras películas del género, como Bajos instintos.

Otro detalle es que ni el relato erótico ni el policial se mezclan; cada uno va por separado, y esto está bien marcado. La policía figura al inicio y final de la película, mientras el drama ocupa la mitad. Lo policial, en esta cinta, es anecdótico. Este elemento se utiliza más como narradores que como agentes activos dentro de la historia.

De esta manera, no hay una unidad en la narrativa, un enfoque o punto de vista claro que ayude a indagar más sobre los personajes o sucesos, dejando todo como una representación artística básica y con pocas emociones.

Si se hubiera apostado por un perfil más erótico conoceríamos más sobre el origen de su insatisfacción sexual. Un relato más policial se hubiera centrado más en el trabajo de los detectives, que en emplear la investigación para contar el crimen.

Entonces, la narrativa en La viuda negra no apasiona ni siquiera hace el intento de indignar a la audiencia a través del cinismo de la protagonista; simplemente se limita a describir hechos que probablemente todos ya conocían en España y que ahora se los repiten con imágenes.

The Last of Us, segunda temporada: crítica a la serie de Max

La segunda temporada de The Last of Us no empieza bien para Joel y Ellie. En el primer episodio se advierte tensión entre ellos y no sabemos muy bien qué causó este distanciamiento.

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No obstante, esta distancia, en Ellie aflora un cariño por Joel demasiado tarde cuando llega la muerte de este de manera cruel y no necesariamente injusta. Desde ese momento, Ellie emprende una cruzada para vengar la muerte de la persona que intentó ser su padre.

El problema es que a Ellie le sobran más ganas que habilidades. Su rebeldía no es precisamente sinónimo de inteligencia. Su impetuosidad la lleva a tomar decisiones arriesgadas que la colocan a ella y a sus amigos en peligro.

Además, en la práctica probará que una cosa es pensar en la venganza y otra llevarla a cabo. Cuando tiene al frente a los responsables de la muerte de Joel, duda, intenta el diálogo, pero no se anima a gatillar la supuesta ira de su venganza.

Ese es un problema si tenemos en cuenta que su rival a vencer, Abby, es decidida. Ella no va por las ramas. Simplemente dispara y se acabó. Esta es una cualidad que Ellie aún no desarrolla. A lo largo de esta temporada nos queda claro que Ellie es una joven aún en proceso de aprendizaje.

El episodio seis, quizás el mejor de esta temporada, explora la relación de Joel y Ellie. Gracias a este capítulo conocemos las razones del distanciamiento de ambos y también repasamos algunas cualidades de la personalidad de Ellie. De ser una dulce niña, pasa a cuestionar más a Joel, pese a que muchas de las decisiones tomadas por él buscaron protegerla. Ni así logra el perdón de la joven.

UN PUNTO DE VISTA

A lo largo de estos siete episodios se ha narrado el punto de vista de Ellie. Su venganza parece tener razón, más cuando presenció la muerte de su compañero. Sin embargo, el otro lado, el de Abby, tenía sólidos argumentos para sentenciar a Joel, y eso se explorará en la siguiente temporada.

¿Qué razón prevalecerá en esta historia del fin del mundo? Pues en un mundo tan complejo donde el límite entre lo bueno y lo malo es difuso, quizás la más fuerte.

Por otro lado, mientras se desarrolla la historia de Ellie, vamos conociendo a grupos de personas caracterizados por su crueldad. Su ánimo de defensa los convirtió en violentos y los enfrascó en constantes enfrentamientos. Del mismo modo, surge un interés amoroso para Ellie, por el momento un poco ambiguo e inestable.

UN BUEN EQUILIBRIO

La segunda temporada de The Last of Us pudo centrarse en ataques de los infectados o enfrentamientos entre los clanes formados luego del apocalipsis. Sin embargo, prefirió equilibrar y combinar episodios en que conocemos a profundidad a los personajes y sus relaciones, y otros donde el espectáculo ayuda a mostrar la violencia y crueldad de este nuevo mundo.

Pero cuando monta el espectáculo, sale bien. La primera secuencia del ataque de los infectados es buena. Esta no solo nos advierte de su ferocidad, sino también de su inteligencia.

Las interpretaciones están bien. La presentación de Abby en esta temporada y su remate en el final es bueno. Solo se necesitaron dos capítulos para saber que detrás de ese rostro tierno hay una mujer dura y directa.

Lo interesante también es la evolución de Ellie. Pues pasa de la adolescente inoportuna e inmadura a una mujer en proceso de desarrollar valentía y liderazgo.

The Last of Us entrega una sólida temporada que sabe equilibrar entre el drama y el espectáculo, dejando en el aire varias pistas que ojalá se trabajen en la siguiente temporada.

Lilo y Stitch: crítica al live action de Disney

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La historia de Lilo y Stitch es y no es la misma que la de la cinta animada estrenada en 2002. En general, apunta a lo mismo, pero en esencia es otra película que no genera los mismos sentimientos que el filme lanzado hace más de 20 años.

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Hay cambios interesantes entre una y otra versión. Por ejemplo, al reestrenar esta película como live action, algunos personajes ya no aparecen como extraterrestres, sino como humanos que persiguen al pequeño Stitch. De esta manera, este pequeño alienígena está prácticamente solo en esta historia.

Como en este remake hay más humanos, se pierden escenas interesantes de la versión anterior. Por ejemplo, la persecución espacial final no figura en este nuevo producto.

MENOS MAGIA Y MÁS RIGIDEZ

Es cierto que en las cintas animadas hay más libertad para contar una historia, porque vendes fantasía y ficción. En cambio, en el live action se busca hacer la historia lo más real posible. Sin embargo, en ese traspaso se pierde la magia que hacía única a la primera versión. Al hacerla más real, se percibe más rígida y menos mágica.

Incluso, no se siente que se trate igual la idea de fondo: ser diferente y pertenecer a una tribu, o en este caso, a una familia. En la versión de 2002, este mensaje está claro y es muy potente, incluso tomando como referencia el cuento de El patito feo.

En cambio, en esta nueva película, esa idea está flotando en el aire y solo se percibe cuando Stitch lo dice explícitamente, segundos antes de ser capturado por otros extraterrestres.

LOS NÚMEROS ESTÁN A SU FAVOR

Esta nueva Lilo y Stitch no se siente igual. Sin embargo, la gente acudió en masa a verla al cine. Los primeros números en taquilla respaldan esta apuesta y empoderan a Disney para desarrollar más de estos productos, como Moana, a estrenarse en 2026. Ya se habla de una versión similar para Enredados.

Si la gente quiere seguir viendo estas cintas, es su elección. Pero ojalá regresen a las animadas para que vean y sientan que algo de esa magia se perdió en el camino, por querer hacer real la fantasía.

P.D. La versión animada de Lilo y Stitch pueden verla en Disney+.

Misión Imposible: Sentencia Final, Una experiencia religiosa

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Misión Imposible: Sentencia Final de Tom Cruise parece una experiencia religiosa donde el protagonista representa al salvador enviado para salvar a la humanidad de la temible IA.

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Esta película, como la estrenada en 2023, coloca a la inteligencia artificial (IA) como la antagónica de la historia. La villana de la historia toma conciencia y pone al borde del apocalipsis al planeta. La IA vulnera los sistemas de seguridad de los gobiernos y accede a las armas nucleares. Su meta: destruir el mundo. Nadie sabe por qué, pero lo hará porque está escrito. Hasta ahora, nada nuevo que no haya contado otra película sobre el tema en el cine.

ETHAN HUNT: ¿SALVADOR O PECADOR?

En ese sentido, el inacabable Ethan Hunt aparece como el salvador de la humanidad en un momento en que su reputación está por los suelos. Estados Unidos no lo ve como un aliado, sino como una amenaza, entonces lo persigue para que pague sus culpas.

Cuando logran tenerlo en sus manos, tienen que decidir si llevarlo a la justicia o darle una oportunidad de resarcir sus pecados. Un acto de fe que Ethan Hunt busca para reivindicar su obra ante la humanidad.

Obviamente, y esto no es un spoiler, el gobierno lo libera para que cumpla una misión más. Entonces, en ese camino de salvación, sorteará obstáculos y participará en nuevas piruetas de acción.

EXPERIENCIA RELIGIOSA

Pero en Misión Imposible: Sentencia Final hay un trasfondo religioso interesante que merece comentarse en esta nota. Antes de ver esta película, repase Misión Imposible estrenada en 1996 y observe una escena en que hacen referencia al libro de Job de la Biblia. Este texto sagrado es un elemento importante en este filme.

Estos elementos religiosos aparecen en esta secuela. La IA se representa como un dios que profetiza el final de la humanidad y Ethan Hunt como el salvador del mundo.

Los diálogos hacen referencia, por ejemplo, a la predestinación, el apocalipsis, el sacrificio, las profecías, etc.

Incluso hay hechos narrados, no planificados, que ayudan al protagonista a alcanzar su meta. Por ejemplo, estando en un helicóptero se lanza y tiene la suerte de que un submarino de los Estados Unidos aparece para rescatarlo. Él simplemente tenía fe de que iba a salir a flote en ese momento y lugar.

Del mismo modo ocurre cuando sale del submarino y empieza a ascender; las fuerzas no alcanzan, se queda sin respiración y flotando debajo del hielo. Parece que está muerto; sin embargo, «resucita» por acción de Grace, un ángel traído por canes y no sus alas, quien aparece oportunamente.

Tampoco es casualidad que uno de los personajes se llame Gabriel, que otro de los secundarios muera rodeado de imágenes religiosas y encima de una especie de altar, y que una cruz marque el final de la IA.

¿SIRVE ESTE CONTEXTO?

Todo ello configura un relato religioso detrás de esta película de acción. Esto resulta interesante ya que se aleja de la historia cinematográfica común sobre el efecto nocivo de la IA para centrarse en la narración del sacrificio de Ethan Hunt.

¿Hunt necesitaba esta historia? Pues, para lavar los pecados se requiere de un acto de fe, un sacrificio que la humanidad valore para llegar a los altares, un viaje que ya no lo colocan como un hombre perdonado, sino como el salvador del mundo. Sin este elemento, probablemente Misión Imposible hubiera sido una más de las películas que ponen a la IA como la malvada de la historia.

La misión no será sencilla para el protagonista y ayuda a darle forma a este contexto religioso.

LA ACCIÓN CARACTERIZA AL PROTAGONISTA

La primera escena de acción en Misión Imposible: Sentencia Final es buena. Sencilla y engañosa. Ayuda a conocer más a Ethan Hunt y precisar que está dispuesto al sacrificio por salvar la misión y a los suyos. En esa toma, la reacción de Grace es ilustrativa. Sus gestos transmiten humor y también asombro por las acciones de este superhombre.

La mejor escena llega en un submarino donde Ethan Hunt debe «descender a los infiernos» para recoger el código fuente de la IA, es decir, su origen. En Misión Imposible nada es fácil, pero aquí le ponen tantas complicaciones al personaje que parece que no cumplirá su objetivo. No son desafíos complejos, sino movimientos sencillos de la nave que ponen en aprietos al agente Hunt.

Desde ese momento la cinta no decae y termina arriba. Las emociones humanas hacen lo suyo y afloran, como es natural, cuando el mundo está por acabarse. De eso se aprovecha la película para transmitir incertidumbre, rabia y tensión.

Si bien Ethan Hunt tiene a sus discípulos cómplices en sus locuras, aquí lo vemos solo resolviendo problemas complejos y ganándose la admiración de su entorno.

No obstante, la película peca cuando llegan las sobreexplicaciones. Cada personaje parece tener detalle de los planes elaborados, y esto innecesariamente alarga la película.

Otro detalle a tener en cuenta es que tiene bastante relación con la primera cinta de 1996: el cuchillo, reaparecen dos personajes, etc.

Entonces, Misión Imposible: Sentencia Final es la historia de salvación y sacrificio de Ethan Hunt, quien parece expiar sus culpas para salvar al mundo y crear un nuevo culto alrededor de su valentía. La acción más religiosa que hemos podido ver en el cine.

Cacería implacable: Osama bin Laden, la docuserie de Netflix

Netflix estrenó un interesante documental de tres capítulos titulado Cacería implacable: Osama bin Laden. Esta propuesta narra la captura del líder de la organización terrorista Al-Qaeda, responsable del ataque a las Torres Gemelas en 2001.

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Esta docuserie abarca desde el atentado hasta el operativo elaborado para capturar y asesinar a Bin Laden. Agentes de la CIA, FBI y asesores de la Casa Blanca cuentan de primera mano detalles de esta cacería que buscó castigar al responsable del ataque más letal producido contra Estados Unidos.

Este documental tiene un ritmo rápido, matizado con música que transmite tensión —y algunas veces demasiado intrusiva—, que ayuda a mantener la atención necesaria en el material estrenado en los episodios.

Por momentos se siente que Cacería implacable: Osama bin Laden está para enaltecer el logro de estos analistas y políticos norteamericanos. Pero también se intenta compensar al incidir en sus errores y excesos. Hay tiempo para hablar, por ejemplo, de toda la información recibida antes del ataque de las Torres Gemelas, que, bien analizada, hubiera servido para prevenir este atentado.

También hay espacio para hablar de las torturas aplicadas a terroristas detenidos. Aunque no hay una profundización sobre este aspecto, se intenta hacer un mea culpa y mostrar arrepentimiento por tomar estas medidas.

UNA VISIÓN NORTEAMERICANA

Pero en general esta docuserie construye bien la visión norteamericana sobre la caída de este terrorista. Ubica bien a los responsables de estos atentados y dar a conocer sus antecedentes. Además, aporta mucho contexto a los hechos. Por eso, este documental te permite no perderte ya que resulta fácil sumergirse en esta historia de tres capítulos.

En general, esta propuesta está bien para tenerla como fuente de primera mano si se quiere conocer más sobre la captura de Osama bin Laden. Pero tienen que tener en cuenta que es el punto de vista norteamericano. No hay contrapeso, ni una crítica frontal hacia las torturas aplicadas a los detenidos, ni a las torpezas cometidas por la gestión Bush. Hay mucha amabilidad en este producto en nombre de la historia.

 

Destino final: Lazos de sangre, crítica a la película

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Destino final: Lazos de sangre es la sexta película de esta franquicia de terror iniciada en el año 2000. Esta nueva propuesta llegó con buenas críticas, comentarios positivos y una taquilla aceptable.

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No obstante, en esencia, este nuevo filme presenta lo mismo que sus antecesoras: violencia creativa para garantizar mucha sangre en las escenas. Alrededor de todo ello hay un poco de humor y drama para matizar las tomas explícitas de muerte.

Se supone que la Muerte escoge a sus víctimas y encuentra modos creativos para llevárselas. En ese sentido, vemos en esta película cómo una simple moneda activa una maquinaria mortal capaz de desgarrar dedos, triturar huesos o hacer caer cuerpos, entre otros horrores. Es decir, la Muerte no hace un trabajo limpio ni silencioso, sino uno ruidoso para llevarse a sus preferidos.

CÓMO VENCEMOS A LA MUERTE

El truco —y dilema— de toda la película es cómo enfrentarla. Los personajes se preguntan si hay una forma de engañar a la Muerte y evitar ser las próximas víctimas, o simplemente deben esperar a que los cargue. ¡Imagínense si se quedan sentados esperando a que vengan por ellos! La película se acabaría en media hora.

Entonces, Destino final: Lazos de sangre busca que los personajes piensen un poco y encuentren una forma de frenar a este enemigo invisible. Y así descubren una posible solución: el sacrificio. Si una persona muere por otra, se acaba la maldición. O, en su defecto, si alguien llega al borde de la muerte y es «resucitado» por un médico, también funciona.

Pero, ¿quién estaría dispuesto a realizar este enorme sacrificio? ¿Qué loco o loca daría el primer paso para ejecutar este plan? Pues la película presenta a esta persona casi en la media hora final.

NO HAY COHERENCIA

¿Qué creen? El experimento funciona… Bueno, eso nos hacen creer.

Antes de que acabe la película, la Muerte huele el engaño, activa todo su aparato y va por sus víctimas, otra vez.

No tiene mucho sentido el final de Destino final: Lazos de sangre, cuando casi toda la película gira en torno a cómo vencerla o, caso contrario, detenerla. Fingir que funciona, solo para derrumbar esa premisa en segundos, le quita fuerza a la propuesta.

Pero la coherencia no importa cuando el producto está hecho para entretener a las masas, que en estos tiempos disfrutan más que nunca de la violencia más increíble jamás vista en la vida real. Si la van a pasar bien o no, eso depende de sus estómagos. Porque si van por la historia, busquen otra opción en la cartelera.

Andor, segunda temporada: crítica a la serie de Disney+

La segunda temporada de Andor no parece una historia del mundo de Star Wars. Las historias contadas en estos 12 episodios no se quedan con el espectáculo ni con personajes extraños, sino que ofrecen un juego de poder interesante ejercido con estrategia y represión.

Si alguna vez George Lucas quiso abordar el lado político de Star Wars, como en La venganza de los sith, la segunda temporada de Andor lo ejecuta, y de una manera brillante, sin maquillajes.

UN JUEGO DE ESPÍAS

Hasta el capítulo seis hay estrategia en los bandos imperiales y rebeldes. Por un lado, los agentes del Imperio desarrollan un plan para poner una trampa a los rebeldes y capturar a sus principales líderes. Mientras que los activistas recurren a su sistema de espías para descubrir qué planea el Imperio.

En ese sentido, en los tres primeros episodios hay un juego interesante de espías donde aparentemente nadie sabe para quién trabajan, ni nosotros, generándose un clima de desconfianza.

LOS MEJORES EPISODIOS

Todo ello genera una tensión que estalla en los capítulos ocho y nueve, los más espectaculares de esta temporada. En estos episodios se evidencia el poder perverso del Imperio, que no tiene reparos en atacar a sus ciudadanos con armas sofisticadas y potentes.

La aparición de los droides simplemente lleva al clímax toda la temporada de Andor, con su rapidez, frialdad y crueldad para sacarse cualquier obstáculo de encima. Esta presencia permite conocer el origen de uno de los droides presentados en Rogue One.

Pero esta no solo es una demostración del poderío imperial, sino también de los pocos límites que tiene para mantener su poder. Detrás de esta operación hay un plan maquiavélico que busca proyectar una imagen equivocada de los defensores de la libertad.

UNA HISTORIA DE RESCATE DIFERENTE

Sin embargo, también resulta interesante la propuesta de los episodios diez y once, en que capturan a uno de los principales líderes rebeldes. Este personaje opta por morir antes que caer en manos de los totalitarios.

Pero enriquece este momento la aparición de una de sus aliadas quien aparentemente va en su rescate. Ese auxilio, sin embargo, se profundiza con una historia paralela que ayuda a conocerla mejor y entender su decisión final.

El epílogo simplemente ubica fichas y deja más intrigas con miras a una tercera temporada. En esta seguramente abordarán la construcción de una de las armas letales y fascinantes del Imperio de Star Wars.

POLÍTICA EN GUION Y VESTUARIO

El guion de esta temporada plantea bien esta lucha por la libertad, donde hay avances y mártires. Evidentemente, hay un subtexto político, y a través del vestuario es fácil identificar a los imperiales con trajes nazis. En tanto los rebeldes aparecen con un estilo francés similar a la resistencia ocurrida durante la ocupación de Francia en la Segunda Guerra Mundial.

La historia se ejecuta mejor con la buena dirección de los capítulos ocho y once. En estos episodios se observa la extrema mano dura ejercida por el Imperio. En ese sentido, aflora la ética y moral en uno de los imperiales, mientras los rebeldes entienden que la libertad tiene un costo.

Dentro del universo de La guerra de las galaxias se han rodado buenas películas y series, y Andor es una de ellas. Gracias a esta reinvención la fuerza nos acompaña desde los años ’70 contando una historia apropiada para estos tiempos que quieren recortar nuestra libertad.

Karate Kid: Leyendas, Crítica a la película de Jackie Chan

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Karate Kid es la película de los cuarentones. Por los mágicos 80, para ser exactos en 1984, se estrenó la historia de un tímido adolescente intentando defenderse de la vida con la ayuda del legendario señor Miyagi (interpretado por el fallecido Pat Morita). Con esta película se estrenaron dos más.

En 2010 volvió a estrenarse una nueva Karate Kid con Jackie Chan y el hijo de Will Smith, Jaden Smith, que pasó sin pena ni gloria por los cines. Hasta que, en 2018, esta historia cobró importancia con la llegada de la serie Cobra Kai. Esta se proyectó primero en YouTube y luego en Netflix (aún está disponible en esta plataforma).

Aún con la serie vigente, llega este nuevo intento de apelar a la nostalgia ochentera con Karate Kid: Leyendas. El filme cuenta con Jackie Chan y, además, Ralph Macchio, el inolvidable Daniel Larusso.

Esta nueva propuesta intenta parecerse a la primera Karate Kid, aunque solo queda en el intento.

NADA COHERENTE

Ambientada en una Nueva York más urbana que sofisticada, cuenta la historia de Li, un joven de China traído por presiones de su madre para estudiar en Nueva York. Sin embargo, su cabeza está más pendiente del karate que de empezar una carrera profesional.

A diferencia del tímido Daniel Larusso de la película de 1986, este muchacho domina este arte marcial y se le presenta como un experto al inicio del filme. Sin embargo, en la práctica, la película dice lo contrario.

Resulta un poco inverosímil que pierda su primera batalla frente a un joven malcriado neoyorquino llamado Conor. Esto no conecta cuando, en la siguiente escena, lo vemos someter a tres delincuentes contratados para intimidar al padre de su futura novia, Víctor.

Luego, si este muchacho no es tan bueno, ¿por qué entrena a Víctor para pelear en un ring de box? Entiendo que esta parte se utiliza para construir una relación paterna, como se hizo con Daniel Larusso y el señor Miyagi. Sin embargo, esta propuesta no se profundiza. Se toca de manera tímida, para no opacar la relación que tiene Li con su maestro Han, interpretado por Jackie Chan.

Entonces, tenemos que la película no es coherente. Presenta cosas que luego abandona, ni siquiera en beneficio de las escenas de acción, que son pocas.

¿MEJOR QUE JACKIE CHAN?

A ello hay que sumar que la película pretende hacernos creer que Ralph Macchio domina mejor las artes marciales que Jackie Chan.

Todos hemos visto por lo menos un clip de Chan y conocemos sus capacidades. Equiparlo no es lo correcto. A Macchio lo incluyen en esta película porque representa el legado del señor Miyagi, como lo plantean en Cobra Kai. Pero a veces hay momentos en que quieren ponerlo al nivel de Jackie Chan y, francamente, no viene al caso.

De esta manera, Karate Kid: Leyendas queda solo en un intento por apelar una vez más a la nostalgia ochentera y atraer a los cuarentones que gozaron esas películas. Pero, francamente, resulta incoherente e inverosímil, como cuando nos hicieron creer que con el salto de la grulla se puede ganar un torneo oficial de karate.