Cuando una película es buena o mala se puede escribir muchas cosas, pero cuando una cinta no te dice nada, no sabe a nada, no sientes nada, entonces hay problemas. Qué se puede escribir sobre un filme que no deja nada en la pantalla grande.
Eso pasa con Assasin’s Creed, la adaptación cinematográfica del videojuego que lleva su mismo nombre. La película está protagonizada por Michael Fassbender quien está acompañado de Marion Cotillard y Jeremy Irons. Sin embargo ni este elenco ayuda a darle alma a esta película.
La libertad como botín
La película tiene un mensaje explorado hasta el hartazgo: la defensa de la libertad. Una empresa quiere obtener el código genético para evitar que nazcan más ciudadanos violentos, aunque esta manipulación implicaría limitar las libertades de la humanidad. Esta misión la hemos escuchado en varias películas, sobre las intenciones de poderosos que quieren tener a los humanos sometidos y obedientes, pero pese al mensaje, Assasin’s Creed no despega.
Su historia parece poco creíble al vincularla con sociedades secretas, términos simplones, creencias religiosas, toda una mezcla que no ayuda a darle verosimilitud.
Y a esto hay que sumarle no se aprovecha la presencia de Cotillard y Irons, quienes están en personajes que parecen más accesorios que parte del guión.
Lo bueno está en las peleas de acción. Coreografiadas, pero fluidas. Así como en el trabajo de Michael Fassbender que interpreta al Assasin principal; solo que no es suficiente.
Algunos aficionados al videojuego mencionan que la cinta es correcta, pero no emociona y se puede olvidar fácilmente al salir de las salas de cine.
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En Pasajeros Chris Pratt interpreta a uno de los viajeros que abandona la Tierra para colonizar otro planeta. El problema es que despierta antes de tiempo. Por eso, solo y sin hacer nada, deja pasar un año donde le crece la barba y el cabello.
Pero los argumentos son bien Deadpool, es decir, al estilo irreverente del superhéroe. «270 Kilos de chimichangas», «12 humillantes minutos de casting sobre un sofá». Además «Un guión de 117 páginas», «2 nerds», «7 unicornios mágicos». Y para terminar «42 cartas de negativas de Fox» y «783 millones de fans», son algunos de los motivos que sustentarían un Óscar para la cinta.
Una buena temporada
La temporada de premios ha sido generosa con Deadpool. Obtuvo una nominación al Globo de Oro a mejor comedia musical. Esta candidatura no consiguió ni siquiera El caballero de la noche, la mejor película de superhéroes del cine.
Luego apareció entre los nominados de importantes premios como PGA (productores), WGA (guionistas), Eddie (editores) y hasta en los DGA (directores) ya que su director. Tim Miller, competirá en la categoría a mejor director debutante.
Sin embargo la campaña inició meses antes con imágenes hilarantes e irreverentes, así como cartas poco serias, informales y bastante cómicas, enviadas a los votantes del Óscar.
Si la campaña funciona o no, los resultados se conocerán el martes 24 de enero, pero lo que dicen los expertos es que Deadpool tiene más posibilidades que Silencio de Martin Scorsese de llegar al Óscar.
“Lo amaba sin importar si ganaba o perdía. Solo quería que supiera que no importa… que nada cambia en mi corazón», dijo al entrevistador Stephen Colbert, en el programa Late Show.
El beso
En la noche de los globos de oro, Ryan Reynolds estaba nominado a mejor actor en una comedia o musical por su trabajo en Deadpool. Ganó Ryan Gosling por La La Land. Mientras que Andrew Garfield competía en la categoría a mejor drama por Hasta el último nombre.
Ambos estaban sentados en la misma mesa. Cuando se anunció como ganador a Gosling, Garfield aprovechó para besar a Reynolds.
Pero en la entrevista en el actor no solo reveló las razones, sino que también aprovechó para besar al entrevistador. Parece que le gusta repartir besos.
A semanas del anuncio de las nominaciones al Óscar 2017, el grupo de favoritos, que partió hace unos meses, se reduce y aparecen otras películas con potencial y posibilidades de alcanzar una candidatura. Conoceremos a los nominados el martes 24 de enero. Seguir @ELPIRATA_CINE
Nadie puede con estas películas
La La Land, Manchester by the sea y Moonlight, tienen la nominación en el bolsillo. Sus nombres aparecen en la lista que competirá a mejor película. Aunque la pelea de la temporada estará entre La La Land y Moonlight.
El trío de películas son favoritas porque la crítica las reconoce y porque los gremios, cuyo voto influye en la Academia, así lo ha determinado.
Solo faltan que mencionen sus nombres
En un segundo grupo de favoritas aparece La llegada de Denis Villeneuve. Hacksaw Ridge o Hasta el último de Mel Gibson, Hell or High Water y Lion.
Un tercer grupo destaca por su potencial y entusiasmo. Gustan pero no tanto. Aquí destaca Fences y Hidden Figures.
Rezan y rezan
Las películas que tienen que rezar por una nominación y que aparecieron como favoritas al inicio de la temporada son: Jackie, Silencio, Sully, Loving.
Sus opciones son bajas porque no han sido tomadas en cuenta en las nominaciones de los gremios, ni en los globos de oro. Sus nombres no aparecen ni se escuchan. Y si no hay bulla, simplemente la Academia los ignora.
Las posibles sorpresas
Qué películas podrían sorprender. Pues Capitán Fantástico. Y todo se caería, y su nominación equivaldría a un terremoto grado 9, si Deadpool consigue la postulación a mejor película. Ha figurado en la mayoría de reconocimientos de los sindicatos y hasta en el PGA, así que no podemos descartarla.
¿Y en actuación?
La la land es la película favorita de la temporada.
En actores parece todo dicho. Los nombres fijos son: Casey Affleck, Denzel Washington y Ryan Gosling. El resto de cupos puede pelearse entre Andrew Garfield, Viggo Mortensen, Toma Hanks y Joel Edgerton.
En actrices los nombres fijos son: Emma Stone, Natalie Portman y Amy Adams. Pelearán por la nominación Meryl Streep, Annette Bening, Isabelle Huppert y Emily Blunt.
En dirección estos tres nombres están fijos: Damien Chazelle, Barry Jenkins y Kenneth Lonergan. Hay cupos para Denis Villeneuve, Mel Gibson y Martin Scorsese. Sorprendería ver los nombres de Pablo Larrain y Denzel Washington.
¿Se acuerdan de El Orfanato y Lo imposible? Pues su director y responsable de la secuela de Jurasic World (a estrenarse en el 2018), el español, Juan Antonio Bayona, estrenó en Perú, Un monstruo viene a verme. Seguir @ELPIRATA_CINE La nueva película de Bayona es una adaptación del libro que lleva el mismo nombre y escrito por Patrick Ness. El filme cuenta la historia de un niño que afronta, prácticamente solo, el cáncer que aflige a su madre.
En ese proceso, su imaginación crea un monstruo que, con ayuda de algunas historias, lo ayuda a atravesar este proceso.
Un proceso sin reproches
Connor O’Malley, así se llama el muchacho de 12 años, se aferra a la esperanza que su madre saldrá bien del tratamiento. Pero en este proceso de cura afloran más las malas noticias que las buenas. Ningún remedio puede ayudar a su mamá. Pero él no quiere aceptarlo. Su consciente lo lleva a odiar, llenarse de ira y culpa, aunque su subconsciente empieza a aceptar que su madre tiene que partir.
En este proceso aparece un monstruo que le va contando historias con finales francamente reales. No son epílogos que uno espera. Ni felices, o que hagan justicia, o que busquen identificar a un malvado. Sino relatos tan cotidianos que suelen ser inexplicables a nuestras creencias. O a lo que nos enseñan.
Una buena idea
La principal idea de la película está en aceptar lo bueno y malo que nos prepara la vida. De lo contrario estamos condenados a vivir amargamente y morir lentamente. Connor O’Maley no quería aceptar la muerte de su madre, por eso se iba convirtiendo en un ser oscuro, aferrado a un mínima esperanza de cura. Hasta que este monstruo lo ayuda a reconocer esta realidad.
Y las otras ideas están en librarse de los prejuicios, en fijarse más en los hechos que en las palabras. Mucha gente habla, pero no hace nada. Mucha gente juzga y califica, pero es peor que las víctimas de sus prejuicios. Tenemos que ver incoherencias y obras, antes que palabras bonitas.
La película de Bayona es bastante emotiva, principalmente al final. Tiene la dosis necesaria de sentimentalismo. No hay mucho drama ni lágrima (como usualmente se ve en películas sobre cáncer), sino que asistimos a un proceso por el cual un niño no quiere renunciar a lo más preciado que Dios le ha regalado: su madre. Ni un adulto lo quiere hacer.
El momento final es lo mejor de la película, cuando una verdad lo une a su madre y lo encamina hacia su destino. Ahí viene la tranquilidad.
Hay un buen trabajo en la construcción del monstruo interpretado por Liam Neeson. Los efectos quedaron bien.
La película es bastante recomendable. Lástima que pocos puedan apreciarla en los cines.
Cuando Meryl Streep, metida en su personaje de Florence Foster Jenkins, empieza cantar. Es imposible no reirse. No se puede aguantar la risa. La carcajada fluye una y otra vez.
Streep interpretó en Florence a la peor cantante de ópera de la historia, como los críticos la calificaron en la época (hablamos de la década de los 40).
¿Pero cantaba tan mal como se le escucha en la película?
No tenía voz
Pues al escucharla en los vídeos colgados por Youtube, realmente canta mal, pero no tan mal como se oye en la película. En la vida real se nota que Florence no estaba echa para la música, pero Streep la caricaturiza y la convierte en un personaje cómico.
Se dice que Florence no se daba cuenta que cantaba mal. Creía que tenía buena voz. Su repertorio incluía la Reina de la Noche en «La flauta mágica», de Mozart, o «Fausto», de Gounod. Concluía los conciertos con «Clavelitos», la canción de Quinito Valverde, que cantaba con un mantón y una peineta arrojando flores al público (dicen que en una ocasión arrojó también la cesta).
El público iba a divertirse con su canto, pero también con su vestuario.
Llegó a grabar hasta cinco discos, que muchos los tienen por colección. La artista logró el «mejor performance» de su carrera un mes antes de morir, cuando actuó en el Carnegie Hall, en Nueva York, con las entradas agotadas semanas antes del espectáculo. «Aullidos de risa ahogaron los esfuerzos celestiales de madame Jenkins. Lo que alguna vez fueron sonrisas reprimidas en el Ritz, se transformaron en rugidos descarados en Carnegie», escribió la revista Newsweek, en 1944.
Florence Foster Jenkins.
«Es difícil cantar mal tan bien. Se puede cantar mal mal durante cierto tiempo, pero si sigues así te acabas destrozando la garganta», confesó la actriz Judy Kaye.
Se dice que las críticas aceleraron su muerte. Murió de un paro cardiaco, aunque también padecía de sífilis.
Su valentía la hizo probar un arte que no dominaba, pero igual su perseverancia la hizo inolvidable en la historia.
Fue uno de los anuncios más importantes que hizo Netflix en el 2016. Una serie de eventos desafortunados se estrenará este viernes 13 de enero. Hasta el momento la crítica ha bendecido esta propuesta.
Metacriticle pone 84 puntos, mientras que Rotten Tomatoes le otorga una aprobación del 94%. Puntajes bastante altos para la nueva serie de Netflix.
Aquí las principales reseñas
Indiewire: «Una serie de eventos desafortunados demuestra ser tan inspiradora y entrañable como predicaba ser desoladora y desgarradora.»
The Hollywood Reporter: «La adaptación de Netflix de la popular serie de libros infantiles resulta horriblemente divertida (…) El que un día fuera Doogie Howser sabe cómo arrancar expertamente una risa asustada, cómo decir sus diálogos con sarcasmo, o incluso un poco de comedia física.»
Variety: «Lo mejor de Una serie de eventos desafortunados es cómo cada elemento- desde las interpretaciones y los espacios hasta el detallado diseño de producción y el ritmo constante – se unen para formar una visión completa y considerada.»
Damien Chazelle, director de La La Land, y favorito de la temporada.
La DGA (Directors Guild Awards) anunció a sus cinco nominados de la temporada. La importancia de esta lista radica en que la mayoría repite el plato en los Óscar.
Este anuncio confirma a los favoritos. Por ejemplo aparece Damien Chazelle y Barry Jenkis por La La Land y Moonlight. Las dos cintas rivalizarán, desde ahora, por el Óscar de la temporada. La balanza está inclinada a favor de Chazelle.
Pero hay una sorpresa como la nominación de Garth Davis por Lion. No se tomó en consideración a Martin Scorsese por Silencio, Mel Gibson por Hasta el último hombre, Clint Eastwood por Sully o Pablo Larrain por Jackie.
En el 2015 Salvador del Solar, actual ministro de Cultura de Perú, estrenó su primera película, Magallanes. El filme se inspiró en la novela corta de Alonso Cueto, La pasajera, que también se proyectó en ese año. Seguir @ELPIRATA_CINE
La buena película de Del Solar toma la historia de Cueto y la amplia sin perder el mensaje o la esencia que quiere transmitir con sus palabras el escrito.
Pero resulta curioso que las diferencias entre el libro y la película se noten desde el título. Alonso Cueto habla de Delia, una mujer víctima de los militares en la época del terrorismo, mientras que Del Solar habla de Magallanes un hombre que intenta resarcir lo que le hizo a una joven en la época del terrorismo.
Cueto habla mejor de la culpa, de las secuelas que deja el terrorismo. Del Solar no deja de tocar estos temas, pero por momentos se enfrasca en los esfuerzos que realiza Magallanes para conseguir la herramienta que, según él, ayudará a pagar sus pecados.
Aquí las diferencias entre el libro y la película
Los nombres
En el libro la protagonista se llama Delia y el militar Arturo, en la película se llama Celina y el exsoldado, Magallanes. En la novela de Cueto hay cinco personajes, en la película hay más. Por ejemplo no existe el hijo del coronel que violó a Celina, interpretado en la película por Christian Meier.
Magallanes parece una buena persona, buen trabajador, tiene culpa, pero no tanta como se describe en el libro de Cueto. En Arturo, según en el texto, se activa una fuerte culpa y una especia de estrés postraumático cuando se encuentra con Delia, o Celina en la película. En el filme no se profundiza mucho este sentimiento.
El trauma de Celina
En la película se señala que Celina fue secuestrada por más de un año por el coronel, quien se había obsesionada con ella. En el libro se describe que Delia fue víctima de una violación múltiple donde no necesariamente participó el oficial ni Arturo. Fueron cómplices. La muchacha escapó e hizo su vida en Lima.
Una relación poca fluida
En la película, Magallanes era el chofer del coronel. Lo llevaba a donde querían que lo paseara. En el libro Arturo solo lo busca luego de encontrarse con Delia. Solo se dan dos encuentros.
Cómo consigue el dinero
Lo mejor de Magallanes está en los planes que diseña para conseguir el dinero que iba ir a manos de Celina. Con esa plata se iba a pagar la culpa. En el libro todo es más director. Arturo visita al coronel y revisa un libro donde guardaba dinero robado a la caja de pensiones.
Cuando Magallanes consigue el dinero va a Celina a entregárselo. Ella lo rechaza y él se va. Sin embargo en el libro este encuentro casi termina en sangre. Delia rechaza a Arturo. El militar le entrega, a la fuerza, el dinero en una mochila, ella lo toma y tira los billetes al aire. En ese momento Arturo saca la pistola y apunta a Delia. Aparece la policía. Arturo parece disparar, pero luego gira el arma y se lo pone en la boca. Delia, con lágrimas en los ojos, le toma la mano y evita que se suicide. Ese momento termina, pero Arturo va a la comisaría, aunque luego lo sueltan porque no había denuncia contra él. Este momento es mucho mejor que en la película.
La muerte del coronel
En la película el coronel tenía alzheimer, igual que en el libro, pero el final es distinto. En el libro, Arturo mata al coronel en su casa. Según él quería ayudarlo a aliviar su culpa. Incluso cree ver una sonrisa en el militar.
El final
En el libro, Delia se va a Ayacucho, huyendo de Arturo, más aún después de ese incidente donde intenta matarla. Hay un personaje llamado Enrique que se enamora de ella. Delia también lo quiere. Así que Enrique hace una locura y va en su búsqueda. De Arturo solo se sabe hasta que mata al coronel, luego se señala que entierran al coronel y que se presume que fue víctima de un atentado terrorista.